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Vinatería "El
Feudo"
Un grupo de socios de AVIMUN
nos reunimos en Gijón (Asturias-España) el pasado
día 27.02.2004 para asistir al concierto de la extraordinaria
fadista portuguesa Mariza que fue una verdadera maravilla y a la
recomendamos escuchar en directo si se tiene la ocasión.
Tras el maravilloso concierto que nos brindó la artista y
los excelentes músicos que la acompañaban fuimos a
tomar unos vinos a la Vinatería "El Feudo" sita
en la calle Felipe Menéndez, 4 de Gijón. Como éramos
doce personas decidimos pedir dos botellas de vino de la Ribera
del Duero confiando en la práctica habitual de que pedido
por botellas enteras el precio por copa sería más
reducido y que conforme también a la costumbre aplicable
en toda la región, al menos, cuando no se especifica si se
desea joven, crianza, reserva o gran reserva, lo que se servirá
por defecto será joven o cosechero como es lógico,
y sólo si el cliente lo pide o se le ofrece y acepta explícitamente
se le servirá algún vino de superior categoría.
La camarera dice que sólo tiene Arzuaga (¡el único
Ribera en un local que pretende ser una vinatería!), sin
más especificación y cuando nos damos cuenta nos había
servido dos botellas de Arzuaga crianza que dan justamente para
una copa por persona, posteriormente uno de los presentes pide otra
copa más. Al pedir la cuenta nos cobran, conservamos el correspondiente
ticket, 16,20 euros por las dos botellas y 2,70 euros por la copa
adicional, con lo que le precio por copa de botella (hay que señalar
que era la misma cantidad la resultante de la división de
la botella en copas que la servida individualmente) asciende exactamente
a la misma cantidad que pedido por copas, lo que para unos vinitos
en la barra de un sitio corriente consideramos junto con la actitud,
como mínimo, poco profesional de la camarera, un abuso.
Es desgraciadamente un ejemplo de mala práctica
hostelera surgida al calor de la reciente moda de abrir locales
supuestamente especializados en vinos (en los que el conocimiento,
mantenimiento, servicio, amplitud y calidad de oferta suelen brillar
más por su ausencia que su presencia, con las muy honrosísimas
excepciones de rigor, evidentemente) muestran más una especialización
en sablear al cliente poco avisado o, como en nuestro caso, aprovechando
la fácil manipulación a que se presta un grupo en
el que el azar de la proximidad a la barra en un local casi abarrotado
es quien determina la persona que pide y que confía en ser
correctamente tratada. Y menos mal que no se le ocurrió a
la "camarera" servir un gran reserva para chatear.
Un grupo de socios de AVIMUN de Asturias.
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