Por Enrique Quirós. Fotos de: Carmen, Antonio,
Domingo, Coque y Enrique.
Cuando le contamos a alguien que nos hemos ido a
Colombia de viaje solemos encontrarnos con caras de terror y la
inmediata pregunta de ¿cómo se os ocurrió ir
allí con los problemas que hay?. Y la respuesta es bastante
simple: porque no nos creemos todo lo que nos cuentan sino que tratamos
de disponer de información actualizada y contrastada lo más
veraz posible, y por ello sabíamos que Colombia, en octubre
de 2006, momento de nuestro viaje, era un lugar con problemas y
dificultadas, como cualquier otro país del mundo, pero al
que con razonable prudencia e información se podía
viajar perfectamente. Y así ha sido. El resultado de nuestra
falta de credibilidad en fuentes como el Departamento de Estado
de los EE.UU., que pintan un panorama de terror que no se ajusta
para nada a la situación actual real del país, ya
deberíamos estar acostumbrados a que nos cuenten otras historias
de terror igualmente falsas (recuerde el lector lo de las armas
de destrucción masiva de Iraq, por ejemplo), ha sido un viaje
maravilloso por uno de los pocos países del mundo prácticamente
sin turismo y con un número escasísimo de viajeros,
un territorio casi virgen incluso para muchos colombianos.
Centro comercial en Las Bóvedas, antiguo polvorín.
Así que contando con el inestimable apoyo
de nuestros amigos colombianos, AVIMUN está afortunadamente
presente en un buen montón de países y especialmente
en los de la América con la que compartimos lengua y cultura,
hemos podido hacer un viaje extraordinario por un país muy
desconocido. Desde aquí queremos dar las gracias públicamente
a Ricardo, Edwin, Andrés y Nubia especialmente y a cuantos
colombianos nos colaboraron, como ellos dicen, in situ y nos brindaron
su cálida acogida. La leyenda negra que pesa como una losa
sobre los colombianos en Europa, generalizando para todos ellos
los defectos de unos pocos, es algo que nos gustaría contribuir
a desmontar y poner de relieve la calidez, generosidad y dulzura
de la abrumadora mayoría de un pueblo que no se merece la
mala fama que se le atribuye.
Dulces típicos cartageneros.
Durante todo el mes de octubre y la primera semana
de noviembre de 2006 seis miembros de AVIMUN, grandes amigos que
ya hemos compartido otros viajes maravillosos, recorrimos buena
parte de este desconocido país que es Colombia. A continuación
tienes un mapa de Colombia, cortesía de la biblioteca
Perry Castañeda de la Universidad de Tejas, con las rutas
e nuestro viaje.
Como los seis no estuvimos todo el tiempo juntos
hubo un itinerario común para todos: Cartagena de Indias,
Bogotá, Villa de Leyva y alrededores y Amazonas (Leticia,
Tabatinga, en Brasil, y Perú). Luego Coque, que disponía
de cinco semanas, se fue para la zona cafetera y el oeste del país
(Manizales, Santa Rosa de Cabal, Cali, Salento, Medellín)
y luego a Tolu y Taganga antes de volver a Cartagena para regresar
a casa. Antonio y Domingo, que dispusieron de casi cuatro semanas
siguieron con Carmen, María Ángeles y yo a Santa Marta,
Taganga y al Parque Nacional Tayrona y luego se fueron hasta Cabo
de la Vela, Uribia, Rioacha y Maicao, en las proximidades de Venezuela.
Así tienes en verde el recorrido en solitario de Coque, en
azul el de Antonio y Domingo y en rojo el resto.
Casas de colores.
Salimos de Asturias el uno de octubre de 2006 en
vuelo de Iberia vía Madrid para Bogotá donde nos reunimos
con María Ángeles que había volado desde Madrid
a Bogotá con Avianca y desde allí ya fuimos todos
juntos para Cartagena con Avianca. Como curiosidad hemos de reseñar
que en el vuelo de Madrid a Bogotá compartimos avión,
que no clase, claro, con el famoso juez Garzón y que después
de los numerosos controles de seguridad en los que a la gente le
llegan a requisar hasta los cortaúñas, Iberia nos
proporcionó unos bonitos cuchillos y tenedores de METAL con
la comida de a bordo. En fin que somos buena gente y no nos dedicamos
al terrorismo, para que ahora nos vengan con más tonterías
restrictivas por razones de supuesta "seguridad".
Vista aérea de Cartagena con las zonas de mayor interés
para el viajero.
A nuestra llegada a Cartagena sobre las 22.00 horas
nos estaba esperando en el aeropuerto el dueño del apartamento
que nos había recomendado nuestro amigo Edwin y su familia
para llevarnos en sus coches hasta nuestro alojamiento en la zona
de Bocagrande. En el aeropuerto de Bogotá no cambiaban cheques
de viaje aunque sí euros en efectivo. El asunto del cambio
puede ser un problema ya que la ausencia de turismo extranjero hace
que no haya facilidades para ello y que los cheques de viaje sean
difíciles de cambiar y si son en euros en vez de en dólares
más aún. En muchos sitios, sobre todo bancos, también
es imposible cambiar euros en efectivo, así que lo más
sencillo, desde el punto de vista de la facilidad de cambio es el
dólar en efectivo. Las tarjetas también dieron problemas
para la retirada de efectivo en cajeros, aunque fueron bien aceptadas
para el pago de hoteles y aviones internos.
Una de las playas de Bocagrande. Lado este.
Nuestro apartamento estaba siendo objeto de obras
mejora que no se habían terminado a nuestra llegada, pero
era perfectamente habitable y muy económico. Una opción
atractiva para pequeños grupos como el nuestro. Cartagena
es la ciudad más turística del país y la más
hermosa, aunque eso suponga sobre todo turismo nacional y un escaso
número de visitantes extranjeros, sobre todo de cruceros
que se detienen en ella.
Vídeo de Cartagena
de Indias al amanecer desde Bocagrande.
Cercanías de la catedral. Rodaje de la película "El
amor en los tiempos del cólera", con el actor español
Javier Bardem entre otros.
La zona de Bocagrande, en la que nos alojamos, es
junto con la contigua del Laguito la de las playas, poco atractivas
por cierto, y con un urbanismo de grandes moles de edificios tipo
Benidorm. Hay muchos apartamentos de alquiler, hoteles y restaurantes
y servicios turísticos en general. Desde allí se puede
ir a pie hasta la zona antigua en unos veinte minutos, contados
desde nuestro apartamento que está en el extremo más
próximo a la zona antigua, aunque hay servicio de taxis y
autobuses (busetas) muy económicos.
Teatro Colón.
Estuvimos en Cartagena hasta el día 4 pateando
la ciudad antigua y haciendo gestiones para las siguientes etapas
de nuestro viaje, pues no teníamos nada reservado salvo los
vuelos de vuelta y estas primeras noches del apartamento, ya que
nuestro plan era justamente no tener plan, sino ir haciendo lo que
más nos apeteciera y ajustarnos a las condiciones locales,
aunque sí teníamos mucha información y una
serie de lugares que a priori queríamos ver.
Casa con flores.
El asunto de la seguridad, salvo un pequeño
incidente con un vendedor pesado que llegó hasta intentar
localizar nuestro apartamento, no representó ningún
problema. Salvo la zona de Getsemaní, ubicada en el sur de
la ciudad antigua, de noche, que no es lo más recomendable,
se puede andar tranquilamente de día y de noche por los lugares
más atractivos de la ciudad. Ni allí, ni en todo el
país fuimos objeto de ningún intento siquiera de hurto,
robo, secuestro, extorsión, etc. ni lo presenciamos ni tuvimos
noticia directa de ello, lo que no quiere decir que no se produzcan
caso de ello, pero nuestra experiencia fue que en cuantos lugares
estuvimos no sentimos sensación alguna de inseguridad. Las
calles de Madrid o Sevilla nos han hecho sentir, como viajeros (otra
cosa probablemente distinta es vivir allí y en que condición
socioeconómica, pero eso es otra historia) más aprensión
que las de Colombia.
Anuncio de sala de fiestas.
La ciudad es muy hermosa y está llena de
una arquitectura colonial muy bien conservada en general, llena
de color. Música, como en todo el país, por doquier,
calor y ambiente tropical. Mucha población mulata o negra
y mucho ambiente propicio a la diversión.
Leyendo la prensa.
Los precios, a pesar de ser uno de los lugares más
caros el país, son, para quienes cobramos en euros, muy económicos.
Se puede comer perfectamente en un sitio modesto, pero siempre inmaculadamente
limpio, por menos de tres euros y si quieres darte un homenaje en
un restaurante de nivel la cosa no va a pasar de los diez euros
con cerveza incluida. En Colombia, por cierto, los nativos acostumbran
a beber agua o zumos, allí llamados "jugos", con
la comida y dejan la cerveza y el ron para otras ocasiones.
La catedral al fondo.
Entre paseos y fotos aprovechamos para hacer reservas
en un hotel de Bogotá que también nos había
recomendado nuestro gran amigo Edwin, a quien ya conocíamos
desde los días de su doctorado en la universidad de Oviedo,
y para hacernos con un paquete de avión y alojamiento con
media pensión en el mejor hotel de Leticia, la capital de
la amazonia colombiana, por poco más de lo que costaba el
billete de avión independiente, único medio de ir
allí, ya que no hay carretera alguna, ni mucho menos ferrocarril,
que atraviese la selva. También decidimos ir en avión
a Bogotá ya que la diferencia de precio con el autobús
es asumible y compensable presupuestariamente por lo verdaderamente
asequibles que encontramos los precios de casi todo y la comodidad
mayor, pues aunque los autobuses de largo recorrido no son malos
tampoco son como los argentinos, por ejemplo, que llevan asientos
que se convierten en camas totalmente horizontales y cómodas.
Las gestiones son lentas ya que aunque haya ordenadores, Internet
y demás hay cosas que se siguen haciendo por teléfono
y hay que poder contactar con la persona adecuada, pero estamos
en el Caribe y no tenemos prisa, así que nos adaptamos y
entre gestión y gestión damos un paseo, tomamos una
cervecita o hacemos unas fotos.
Detalle de una fachada.
Nuestra entrada y toma de contacto con el país
comenzaba bien. Aún prudentes y atentos a los posibles peligros
que tanto nos habían anunciado íbamos poco a poco
viendo que la cosa no era para tanto.
A continuación más fotos de Cartagena:
Casa.
Estatua de Botero y jóvenes colombianas.
Iglesia.
La banca española presente en Cartagena, como en casi todo
el país.
La torre del reloj. Entrada principal a la ciudad amurallada.
Carrito de frutas. Todos suelen llevar nombres de motivos religiosos
como éste.
"Colombia es pasión", más que un lema.
Casas coloniales de claro recuerdo andaluz.
Carmen, María Ángeles, Coque, Domingo y Antonio, todos
asturianos, en la casa "Asturias"
Ventana de las denuncias en el palacio de la Inquisición.
Nuestra primera comida colombiana: pescado (pargo rojo) con arroz
y patacones (plátano frito), ensalada , plaot de lima y jugo,
bueno, y unas cervecitas.
"Sin tetas no hay paraíso" es el nombre de la telenovela
de más éxito en el momento en el país.
El oeste de Bocagrande al atardecer.
Y en nuestra sección
sólo para socios encontrarás los enlaces y datos
prácticos, direcciones, correos electrónicos, etc.
empleados para la organización de este viaje.