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DIARIO DE VIAJE A LA INDIA DE AVIMUN 2.004

Por Antonio Bernardo

Días previos, 5/10/04

Hoy es un martes y salimos hacia la India el sábado a las 17:30, pero esto ya empezó hace meses, quizás en abril.
Nunca había preparado un viaje ni tanto ni con tanta anticipación, ni había sufrido cancelaciones (hace dos años y alo intenté pero no pudo ser)
Al final nos vamos 18 (hay otra compañera que sólo hará con nosotros el viaje de avión, una vez en Delhi se va con su hijo que está allí trabajando en la Universidad). Una larga lista de nombres que aún no sé de memoria, incluso hay un par de compañeras que no conozco.
Ya lo tenemos todo organizado: avión, recorrido, hoteles, autobuses, quién va a hacer de guía en cada sitio, quienes van hacer de traductores, tesorero, fotógrafo de grupo, redactora del diario, etc. Vamos que casi llevamos un manual del viaje.
Desde luego el Leader es un monstruo organizando, nos tiene a todos llenos de correos con la más variada documentación, no conté los correos y la cantidad de enlaces comentados que nos envió, pero puedo asegurar que es muy voluminosa. Si no fuera por Internet no sé qué sería del Leader y de nuestro viaje.
Por mi parte hoy prácticamente tengo cerrado todos los previos, sólo me queda hacer la maleta, que será el mismo día de salida.


Día 0, 9/10/04 sábado, de salida de Gijón


Hoy es el día. Después de una mañana de tareas cotidianas me tomo un bocadillo (tenemos prevista supercena en Arévalo), intento echar una pequeña siesta que no acabo de disfrutar por la inmediatez de la salida, y a las 17:30 sale el autobús de Gijón hacia Madrid.


En el bus
En el bus saliendo de Gijón

Como vamos todos desde Asturias (Lu también es de la tierra pero se incorpora directamente en Madrid) y el avión sale a horas intempestivas decidimos que lo mejor es alquilar un bus que nos lleve directamente al aeropuerto y pare a cenar en Arévalo. En Gijón montamos 5, que escogemos los mejores sitios, en Oviedo monta el resto. Como el bus es un poco pequeño ya empezamos a organizarnos en plan indio, o sea que la mayor parte de las maletas tienen que ir arriba, en la parte de atrás, se supone que si nos para la Guardia Civil esto no podría ser así…

A las 22:30 paramos en Arévalo para cenar (ensaladas, 8 paletillas de lechazo, 5 de cochinillo asado, 4 chuletones, vino y postres, total 23€ por cabeza, y no está especialmente bueno, aunque desde luego eso no tiene mucha importancia, ya que es la primera cena de otras muchas en que vamos a estar juntos).

Cenando en Arévalo
Cenando en Arévalo

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En Barajas

A las 0:00 reiniciamos la marcha y a las 2:45 ya estamos en Barajas. Hemos sido tan previsores que ahora nos sobra un montón de tiempo, así que nos toca estar tirados por los pasillos de un Barajas casi desierto
En Barajas antes de la maleta sospechosa

A las 3:45 nos entra la "paranoia de la bomba": al lado de donde estábamos sentados, más bien tirados, aparece una maleta que parece no ser de nadie. Lu se lo dice a una chica de seguridad que la mira de reojo y avisa por la radio. Nosotros nos retiramos unos 50 metros, sin perder de vista la maleta, por si hay algo más que ver.
Estamos un poco nerviosos (más por el viaje que por la maleta) y no paramos de comentar acerca de lo eficientes y lo bien que nos cuidan nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad, ya que se lo toman con notable parsimonia, tardan unos 15 minutos en recorrer unos 90 metros: desde la zona donde está la comisaría hasta la maleta (si hubiera sido realmente una bomba no sé cómo hubieran explicado este retraso). Cuando llegan los dos elegantes y parsimoniosos policías aparece el dueño y ahí acaba esta intrépida anécdota. Luego hacemos cábalas de si el dueño de la maleta pretendía dar el cambiazo por una de las nuestras… (Después de los de Londres, paso este diario a finales de julio de 2005, la cosa hubiera sido más complicada ya que el dueño de la maleta tenía rasgos árabes, los elegantes policías igual se hubieran sentido en serio peligro al ver su aspecto…).


Día 1, 10/10/04 domingo, de viaje y llegada


Puntualmente, a las 6:05, sale nuestro avión de Alitalia hacia Milán, primera escala técnica. Llegamos a Milán hacia las nueve, con el tiempo justo de pasar la aduana, mear y trasladarnos para coger el siguiente avión a las 9:30 hacia Delhi.
No conté todavía que llevamos un líder espiritual, un auténtico Dalai, al que le gusta sorprender al personal, así que lleva consigo una cámara de fotos "virtual" (o sea de las de juguete que sale un muñeco). Así que cuando pasamos por la aduana de Milán se dedica a sacarles fotos a los guardias, ideal para que nos retengan un ratito más y perder el avión, menos mal que su espiritualidad emana por todos los poros de su piel y se acaban riendo.
Llegamos a la sala de embarque B54, se nota una zona más bien un poco vieja, donde el ambiente ya es distinto, hay nos cuantos indios, y todo rezuma un aire distinto, al lado sale otro avión para Beirut. El primero de la fila es un indio con camisa blanca de cuadros y turbante rojo..

Llegamos a las 19:00 horas de España y 22:30 de aquí, fueron unas 8 horas de vuelo. En el avión ya tuve el primer contacto con Asia: nos ofrecían dos menús, uno de ellos era vegetariano asiático, tenía los sabores especiados propios de este continente. Nuestro guía espiritual estuvo sacando fotos virtuales al personal del avión, cosechando amistades. A mi lado me tocó un médico indio, que tenía pelo por todos los sitios, de las orejas le salían grandes matas de gordos pelos negros y blancos. Resultó ser un hombre importante, presidente del International College of Cardiology, venía de dictar conferencias en Italia. Intentamos hablar un rato pero mi nivel de inglés no dio para tanto, así que volvimos a nuestras ocupaciones de comer, leer y dormir.
Al bajar del avión había 12 personas para meternos en el autobús que nos llevó a la terminal, luego veríamos en más sitios que para hacer un trabajo hay varias personas, desde el ingeniero estratégico, pasando por el director de obra hasta llegar al operario. Todos encuentran algo que hacer y así ganarse unas monedas.
para pasar la aduana en Delhi.


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esperando para pasar la aduana en Delhi.
A la llegada tuvimos que esperar unos 40 minutos de cola para pasar la aduana. Después todos los indios que nos encontramos resultaron muy agradables y no tuvimos esa sensación de agobio al llegar a los sitios.


En el viaje le rompieron la maleta al Leader, al hacer la reclamación presentó una foto de la maleta, cosa que dejó admirados a todos los que estaban en el mostrador de reclamaciones, se la pasaban unos a otros y hacían comentarios sobre lo excepcional de que un viajero lleve una foto de su maleta por si se la pierden o rompen, ¡es que como nuestro Leader no hay nadie!
Después de la espera de rigor, pasamos por un largo pasillo lleno de cartelitos anunciando las personas que venían a buscar o el nombre de la agencia, hasta que encontramos al nuestro, casi al final aparece el cartelito que decía "AVIMUN GROUP", lo tenía en alto el guía local de la agencia con la que contratamos el viaje directamente desde España.
Es un placer salir de la zona de llegada del aeropuerto sin que se te echen encima ofreciéndote taxi, hotel, cambio, etc. Así llegamos al autobús sin que nos molestasen. Allí el ayudante del conductor se hizo cargo de las maletas, que ya no habríamos de tocar hasta volver de nuevo al aeropuerto, siempre había alguien que las trasladaba.



Recibimiento en "Qutub Residency"

El trayecto hasta el hotel dura más de media hora, pero como es nuestra primera visita a la India miramos con ansiedad a través de las ventanas del bus para observar las primeras imágenes del país. También tenemos nuestro primer encuentro con una forma característica de hacer las cosas en el país: no hay término medio, las cosas o son o no son, no puede ser poner el aire acondicionado en un punto intermedio para ir confortable, o bien te congelas o bien no lo ponen y te asas, esta sería una constante del viaje.
El hotel está en una calle oscura del barrio de las embajadas, en un primer piso, pero con buen aspecto. A llegar nos regalan a cada uno un collar de caléndulas, que sería otra constante del viaje, y un zumo frío.
Recibimiento en "Qutub Residency"




 

Día 2, 11/10/04 lunes, de visita a Delhi


Hoy hacemos una visita general a Delhi. Tenemos el autobús a nuestra disposición, así que le vamos diciendo por dónde queremos ir.

Empezamos por el Qutab Minar (entrada 5$ ó 250 rps.) y la tumba de Humayun, donde se inspiraron para hacer el Taj Majal, con varios patios para pasear, está recién restaurada.; la Indian Gate, donde sólo paramos para hacer la foto, allí vemos al primer encantador de serpientes: nada más bajar del bus viene corriendo con una cesta, se sienta, destapa la cesta y se pone a tocar la flauta a la vez que una cobra va saliendo de la cesta.

 

 

Tumba de Humayum
Tumba de Humayum
Qutab Minar
Qutab Minar


Después de estas visitas bajamos al centro de Nueva Delhi (nuestro hotel está a unos 20 Km. de la Vieja Delhi) para cambiar dinero en el Thomas Cook (un banco) que está en el hotel Emperador (todo lujo), nos dan 54,65 rupias por un euro. Allí tomamos un pastelito relleno de espinacas (58 rps.), toda nuestra comida (al menos la mía, hubo otros que comieron más), además del agua (20 rps. la botella pequeña en el bus).

Después de este refrigerio de lujo (al menos el entorno) vamos a ver la Jama Masjid, la mezquita más grande de la India, que está en plena Vieja Delhi.

Entrando a la Jame Masjid

A la entrada de la mezquita ya empiezan esos típicos líos de los viajes: nos quieren cobrar 150 rps por meter la cámara, así que empezamos operación camuflaje, aunque algunos decidimos pagar y otros ni camuflan ni pagan, en fin que hay de todo. Como el bus queda muy mal aparcado no podemos hacer la visita con tranquilidad, así que nos queda pendiente subir al minarete sur (lo haremos a la vuelta del viaje ya que vamos a pasar va Para llegar hasta la mezquita el bus se mete por una zona atestada de gente, coches, bicicletas, rickshaws…, por la ventanilla entra mucho polvo. Es el primer contacto con la inmensa riada de gente, olores y sonidos que es la India.rios días a la vuelta en Delhi).
Entrando a la Jame Masjid



 

 

 

 

 


Continuamos visita y vamos al parque donde está el mausoleo de Gandhi, el parque es muy bonito, pero el mausoleo no tiene nada en especial, imagino que como el resto de mausoleos del mundo. El parque en general es mucho más tranquilo que las calles que rodean la mezquita, aunque hay una afluencia continua de personas visitando el mausoleo.

mausoleo de Gandhi
En el mausoleo de Gandhi


Por último visitamos el templo Haksminarayan o Birla, donde se adora a varias divinidades. Nos fijamos en que tiene la esvástica por muchos lugares, aunque lógicamente aquí significa algo distinto, parece ser que habla de un mundo que gira.
De camino al hotel el chófer se empeña en llevarnos a una tienda de alfombras y demás regalos. Nos parece cara, no compramos nada y nos vamos como entramos.
Esto de llevarnos a tiendas nos lo hará más veces, dice que se lo ordena la agencia, luego nos enteramos que no es así, que es iniciativa suya para sacarse un sobre sueldo, ya que lleva comisión de todo lo que compramos.
Una vez en el hotel vienen a visitarnos los dueños de la agencia (hay que decir que lo contratamos todo desde España vía Internet, adelantamos una parte del dinero, aún sin saber lo que nos íbamos a encontrar, ahora venían a conocernos y a cobrar el resto del dinero). Allí nos metimos en una habitación a juntar y contar un gran fajo de billetes para pagar todo el viaje, después de contar varias veces y por más de uno nos salen las cuentas. Se lo damos a Kike, que es el que ha estado en contacto con la agencia, para que pague. Los dos señores de la agencia, uno de unos cincuenta y tantos años y con bigote, el otro mayor, bien vestidos y con aspecto de comerciantes, son muy amables, nos regalan unas pantuflas para entrar a los templos y una visera.
Nos vamos a cenar a un sitio al lado del hotel, que luego frecuentaríamos mucho porque tiene una relación calidad precio excelente, además de un buen servicio, higiene y buena comida, se llama Govardhan, es vegetariano y no vende alcohol, ese es el único defecto porque unas cervezas para cenar suelen estar pero que muy bien.
En el restaurante hay muchos nativos, la incipiente clase media, comerciantes y demás. Es un contacto serio y profundo con la comida India, Pablo y yo pedimos algo parecido a un Maharajá que llevaba de todo: arroz, crema de lentejas, crema de garbazos, salsa de yogurt, varios tipos de vegetales, y un montón más de cosas que no recuerdo. Estaba todo bueniiiiisssssiiimo. Comimos hasta reventar por 170 rps por cabeza, unos 3 €. Algunos de los platos picaban, pero al gusto de los que nos gusta el picante estaba muy bien, no así para los estómagos más delicados, como el de nuestro líder espiritual que no soporta el picante y siempre tiene que estar diciendo aquello de "no hot".


Día 3, 12/10/04 martes, hacia Mandawa


Nos levantamos temprano (esta es una de las cosas que más odio en los viajes, parece que vas a pasarlo bien y no tomate las cosas como cuando trabajas, pero madrugas más que el resto del año, ¡gajes del oficio de ser turista pobre!), a las 7:00. Nos dan el desayuno en la habitación porque están haciendo obra en el comedor: 2 huevos, zumo decantado, plátano, tostadas con mermelada, mantequilla y café, a mi gusto todo más bien malo. A la puerta de la habitación nos dejan el Hindustan Times, que ojeamos con aspecto interesante, ya que eso de "Hindustan" suena a algo de la India Imperial de otra época, aunque no entendemos mucho. Cuando hay alguna noticia que parece interesante vamos a que nos traduzca Pablo o Ana (son los traductores oficiales del grupo):

Cerveza "El padrino"
Cerveza "El padrino"


A las 8:15 salimos para Mandawa, llegamos a las 16:00 aproximadamente, con una parada de ½ hora en un lugar donde nos asaltó un montón de camareros para darnos de comer, beber y vendernos recuerdos. Tuvieron mala suerte con nosotros, pues ninguno comemos, tomamos un refrigerio, sobre todo cervezas, y luego ya cenamos pronto.
El dueño del chiringuito llama aparte a nuestro Leader (se le debía de notar mucho que era el organizador de todo aquello, aunque yo no era consciente de eso hasta este momento), cuchicheándole le propone darle el 20% de todo lo que compremos. Amablemente Kike declinó el trato explicándole que cada uno era responsable de sí mismo y que no iba a presionar a nadie para comprar. Esta maniobra se la volvieron a hacer en más lugares, allí es una forma natural de ganarse la vida el llevar a gente a un sitio y luego cobrar una pequeña comisión, en todas las esquinas hay una oportunidad de "business". Hubo un momento de gran presión para que adquiriéramos algo, no importaba el qué. El lugar era tranquilo, pero al llegar un autobús todo el mundo se moviliza y hace su trabajo, incluso había un chaval en la puerta de los baños ofreciéndote servilletas, a cambio de una propina, ya que no había papel higiénico. Acabamos tomando unas cervezas de ¾ de litro a 125 rps (pedían 150 pero nuestro líder espiritual negoció una rebaja). Nadie compra nada.
Seguimos nuestro camino y aquí nos picamos con un autobús local que nos adelantó y fue a su vez adelantado por nosotros varias veces, hasta que al final lo perdimos de vista. La carretera es estrecha, a ratos mejor y otros peor. Cada vez que pasamos un pueblo es una aventura, vemos todo un mundo distinto por las ventanas del bus, rickshaws deportivos con los ejes desplazados y más capacidad, camiones con el frente muy adornado. Todo esto hace que el viaje no se haga muy pesado aunque sólo hayamos parado una vez.

paquete de jabón

Al llegar vamos al hotel (Desert Resort), muy bonito, nuevo en estilo antiguo, decorado con todo detalle, con piscina (debe de ser la única en la que no nos bañamos). Nos ofrecen hacernos una cena, nos piden 600 rps, pero como nos ven indecisos nos lo bajan a 450, nos dio la vena tacaña y al final decidimos cenar fruta que fuimos a comprar al pueblo. El autobús nos baja hasta el pueblo (el hotel está a las afueras) y nos avisan que pasemos de los chiquillos.
Paquete de jabón del hotel



El pueblo tiene unas Havelis (antiguas casas señoriales) impresionantes, aunque muy deterioradas y abandonadas, es una pena pues son preciosas. Tienen pinturas por fuera y una arquitectura muy de los marajás. Hay un castillo que nos desilusiona, pues, aunque tiene un hotel en su interior, no está muy cuidado.


En el paseo por las callejuelas del pueblo nos sigue un montón de chiquillos, están por todos los sitios.
También tenemos nuestro, mejor dicho "mi", primer encuentro con las vacas sagradas, que están por todos los sitios en medio de las calles y no se inmutan, yo me descuido un poco y uno de esos animales con aspecto tan apacible se enfada y me embiste, suerte que no llegó a darme pero el susto fue grande.


haveli
Balcón de una Haveli


 

 

 

 

 

Mercado de Fathepur
Mercado de Fathepur

 

 

Compramos unos cacahuetes tostados que estaban muy buenos (5 rps 100 gramos), y manzanas y plátanos para nuestra cena (120 rps 6 kilos en total). Mientras hacemos estas compras paseamos tranquilamente y nos sentamos un rato en el bordillo de las casas a ver pasar la gente. El lugar es muy apacible y acogedor.

Fiesta

A la vuelta nos juntamos en el super bungalow de Angélica y Carlos (no lo dije antes, pero el hotel tiene dos patios con las habitaciones alrededor y varios bungalows) y allí cenamos la fruta y embutidos que alguien había traído desde España (a mi nunca se me hubiera ocurrido llevar comida, pero ya que alguien la había traído nos la comimos). Después de esta frugal y comunitaria cena nos tomamos unas cervezas (160 rps) y cafés (60 rps) en una sala abierta al jardín (por cierto habían puesto un buffet con velas que tenía aspecto muy apetecible, lo digo por el jardín y la luz, incluso hubo una actuación de marionetas, esto era lo que nos ofrecían por las 450 rps).
Fiesta en el bungalow de Angélica y Carlos


 

 

 

 



Día 4, 13/10/04 miércoles, hacia Bikaner


Nos levantamos a las 6:45 y desayunamos de buffet (entre otras cosas me tomo un plato, pequeño, de lentejas indias que están muy buenas, es para empezar el día con energía). A las 8:30 estamos en camino.

Paramos en Fathepur para ver sus havelis. Ahí tomamos contacto con "la calle", junto con el líder espiritual me separo del resto del grupo que contrataron a un guía para ver el lugar. Nos perdemos por la callejuelas, enseguida nos sigue un muchacho que también quiere ser nuestro guía, nos dedicamos a disfrutar de lo que vemos y a hacer fotos (yo estreno cámara digital, bueno ya la tengo hace unos meses, pero es la primea vez que la llevo a un viaje, así que disparo a todo lo que se mueve) a rincones, mercado, casas, personajes…

 



Continuando el viaje paramos a comer en un restaurante para turistas, pasa lo mismo que ayer, nos quieren vender comida y lo que sea, pero de nuevo resistimos. Veo una libretas artesanales con tapas de piel muy bonitas para el diario, pero no llego a un acuerdo en el precio y no las compro, pensando que volvería a encontrarlas, pero no las volvimos a ver en todo el viaje.

Membrete del papel de cartas

A las 13:00 más o menos llegamos a Bikaner. Nos hospedamos en el Lallgarh Palace, un verdadero palacio, donde todavía vive un marajá. En este hotel todo es impresionante, incluso tiene una piscina cubierta y climatizada, que estrenamos de inmediato, luego nos daríamos otro baño a la noche. Es todo un placer darse estos baños con el gran calor reinante. También tiene sala de billar, varios patios, jardín, pabellón de caza, etc. En el comedor tienen cubiertos de plata. Deberíamos de hacer los viajes con bastante más tiempo para poder disfrutar más de estos lugares, porque luego sólo vas a dormir y poco más
Membrete del papel de cartas

Piscina
Piscina del hotel


Junagarh Fort

Vamos a ver el fuerte de Junagarh, que se empezó a construir en 1589. Es inmenso, al verlo entendemos que se quiere decir con aquello de "vivir como un marajá".
Junagarh Fort

 

Después de la visita despedimos el bus (tampoco lo dije pero disponemos del bus durante unas 8 horas cada día para ir a donde nos parezca, siempre que no las hayamos empleado en el viaje, porque el conductor y su ayudante también tienen que descansar) y nos vamos a pasear por la ciudad vieja. Recibimos un auténtico "golpe" de polvo, ruido y suciedad (vimos un lago y un río llenos a rebosar de basura, con el poco agua que dejaba ver la capa de basura de color negro), vacas por cualquier sitio (pueden estar interrumpiendo el intenso tráfico que nadie hará nada, sino esquivarlas como mejor pueda).

Bikaner
Calle de Bikaner

 

 

 

mercado

Comemos un poco de fruta (3 manzanas y dos plátanos 20 rps) y frutos secos (cacahuetes y garbanzos tostados 20 rps). Está todo atestado de gente, rickshaws, motos, bicis, alcantarillas al aire… Se nos hace de noche para sacar fotos (llegamos al fuerte a las 15:30 y salimos a las 17:00), además hay un poco de neblina de la arena del desierto. Así que decidimos ir a cenar. Buscamos varios sitios y encontramos uno que pone una guía, el Amber Misthan Bhandar en la Station road, al lado de la estación.
Venta de frutos secos



Para entrar a cenar tuvimos unos de esos líos típicos cuando va un montón de gente.: que si no hay nadie (realmente era una hora muy temprana), que si está bien, que si está mal, que si sucio, que si no sé… El líder espiritual y yo decidimos quedarnos, en algún lado hay que cenar y este puede ser tan bueno o malo como cualquier otro. Al final se van decidiendo otros, hasta que quedamos aquí 9, el resto se va al hotel donde cenarán con cubertería de plata. La cena resulta regular, hubo algún plato que era realmente incomestible, pero la nota la pone un ratón que vimos paseando por el comedor (suponemos que salió de la cocina, tampoco debía de gustarle mucho como cocinaban), le indicamos al camarero la "sorprendente" visita, pero éste no se inmutó, lo espantó un poco y punto. Luego volvió a aparecer debajo de la mesa de otros turistas que habían llegado al poco de nosotros, esta vez no decimos nada, miramos un poco a ver la reacción de estos otros colegas, pero no lo ven. Pagamos 120 rps cada uno (los del hotel pagan 350 rps)

carta
Portada de la carta del restaurante

 

 


 


Comprando zapatos

Al salir de cenar nos estaban esperando unos conductores de rickshaws que antes habían querido llevarnos y Lu y Pablo les dijeron que "after", gran error, no tenían mucho trabajo y lo tomaron al pie de la letra, así que nos siguieron por todos los sitios y esperaron a que acabáramos de cenar. Volvieron a decirles que quizás más tarde, de forma que estuvieron pegados a nosotros todo el tiempo mientras dábamos un paseo por el pueblo. Hicimos alguna compra: Pablo y Ana compraron unos zapatos muy guapos de piel de camello por 250 rps
Comprando zapatos

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Cuando llega la hora de irse al hotel Lu y Ana no quieren ir con estos conductores que nos siguen, les da un poco de miedo, así que montamos un pollo para decirles a éstos que no y encontrar a otros con los que negociar. Nos fuimos en tres tandas de tres cada uno. Los últimos que quedamos, el líder espiritual, Bea y yo, tuvimos unas cuantas palabras en voz bastante alta con los conductores que esperaban, la cosa ya se pone un poco desagradable hasta que en una contravuelta paramos a otro rickshaw que nos lleva al hotel por 25 rps. Pero nuestro mosqueo sigue porque éste al poco de montarnos se para a hablar con uno de los de antes y un poco más adelante se para y nos dice que un momento. Ya tenemos la paranoia de que están quedando para llevarnos a un lugar y atracarnos, en un país extranjero y no dominando un idioma en una circunstancia como esta no sabes muy bien cómo reaccionar, así que estamos alerta de cualquier cosa extraña, hasta que vemos que llegamos sin más novedad al hotel, donde estaban el resto esperándonos por si las moscas.
Todo el agite del pueblo lo disolvemos en un superbaño en la superpiscina del superhotel y luego unas cervezas en uno de los patios (150 rp).


 

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