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DIARIO DE VIAJE A LA INDIA
DE AVIMUN 2.004
Por Antonio Bernardo
Días previos, 5/10/04
Hoy es un martes y salimos hacia la India el sábado a las
17:30, pero esto ya empezó hace meses, quizás en abril.
Nunca había preparado un viaje ni tanto ni con tanta anticipación,
ni había sufrido cancelaciones (hace dos años y alo
intenté pero no pudo ser)
Al final nos vamos 18 (hay otra compañera que sólo
hará con nosotros el viaje de avión, una vez en Delhi
se va con su hijo que está allí trabajando en la Universidad).
Una larga lista de nombres que aún no sé de memoria,
incluso hay un par de compañeras que no conozco.
Ya lo tenemos todo organizado: avión, recorrido, hoteles,
autobuses, quién va a hacer de guía en cada sitio,
quienes van hacer de traductores, tesorero, fotógrafo de
grupo, redactora del diario, etc. Vamos que casi llevamos un manual
del viaje.
Desde luego el Leader es un monstruo organizando, nos tiene a todos
llenos de correos con la más variada documentación,
no conté los correos y la cantidad de enlaces comentados
que nos envió, pero puedo asegurar que es muy voluminosa.
Si no fuera por Internet no sé qué sería del
Leader y de nuestro viaje.
Por mi parte hoy prácticamente tengo cerrado todos los previos,
sólo me queda hacer la maleta, que será el mismo día
de salida.
Día 0, 9/10/04 sábado, de salida
de Gijón
Hoy es el día. Después de una mañana de tareas
cotidianas me tomo un bocadillo (tenemos prevista supercena en Arévalo),
intento echar una pequeña siesta que no acabo de disfrutar
por la inmediatez de la salida, y a las 17:30 sale el autobús
de Gijón hacia Madrid.

En el bus saliendo de Gijón
Como vamos todos desde Asturias (Lu también es de la tierra
pero se incorpora directamente en Madrid) y el avión sale
a horas intempestivas decidimos que lo mejor es alquilar un bus
que nos lleve directamente al aeropuerto y pare a cenar en Arévalo.
En Gijón montamos 5, que escogemos los mejores sitios, en
Oviedo monta el resto. Como el bus es un poco pequeño ya
empezamos a organizarnos en plan indio, o sea que la mayor parte
de las maletas tienen que ir arriba, en la parte de atrás,
se supone que si nos para la Guardia Civil esto no podría
ser así
A
las 22:30 paramos en Arévalo para cenar (ensaladas, 8 paletillas
de lechazo, 5 de cochinillo asado, 4 chuletones, vino y postres,
total 23€ por cabeza, y no está especialmente bueno,
aunque desde luego eso no tiene mucha importancia, ya que es la
primera cena de otras muchas en que vamos a estar juntos).

Cenando en Arévalo
.

A
las 0:00 reiniciamos la marcha y a las 2:45 ya estamos en Barajas.
Hemos sido tan previsores que ahora nos sobra un montón de
tiempo, así que nos toca estar tirados por los pasillos de
un Barajas casi desierto
En Barajas antes de la maleta sospechosa
A las 3:45 nos entra la "paranoia de la bomba": al lado
de donde estábamos sentados, más bien tirados, aparece
una maleta que parece no ser de nadie. Lu se lo dice a una chica
de seguridad que la mira de reojo y avisa por la radio. Nosotros
nos retiramos unos 50 metros, sin perder de vista la maleta, por
si hay algo más que ver.
Estamos un poco nerviosos (más por el viaje que por la maleta)
y no paramos de comentar acerca de lo eficientes y lo bien que nos
cuidan nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad, ya que se lo toman
con notable parsimonia, tardan unos 15 minutos en recorrer unos
90 metros: desde la zona donde está la comisaría hasta
la maleta (si hubiera sido realmente una bomba no sé cómo
hubieran explicado este retraso). Cuando llegan los dos elegantes
y parsimoniosos policías aparece el dueño y ahí
acaba esta intrépida anécdota. Luego hacemos cábalas
de si el dueño de la maleta pretendía dar el cambiazo
por una de las nuestras
(Después de los de Londres,
paso este diario a finales de julio de 2005, la cosa hubiera sido
más complicada ya que el dueño de la maleta tenía
rasgos árabes, los elegantes policías igual se hubieran
sentido en serio peligro al ver su aspecto
).
Día 1, 10/10/04 domingo, de viaje y
llegada
Puntualmente, a las 6:05, sale nuestro avión de Alitalia
hacia Milán, primera escala técnica. Llegamos a Milán
hacia las nueve, con el tiempo justo de pasar la aduana, mear y
trasladarnos para coger el siguiente avión a las 9:30 hacia
Delhi.
No conté todavía que llevamos un líder espiritual,
un auténtico Dalai, al que le gusta sorprender al personal,
así que lleva consigo una cámara de fotos "virtual"
(o sea de las de juguete que sale un muñeco). Así
que cuando pasamos por la aduana de Milán se dedica a sacarles
fotos a los guardias, ideal para que nos retengan un ratito más
y perder el avión, menos mal que su espiritualidad emana
por todos los poros de su piel y se acaban riendo.
Llegamos a la sala de embarque B54, se nota una zona más
bien un poco vieja, donde el ambiente ya es distinto, hay nos cuantos
indios, y todo rezuma un aire distinto, al lado sale otro avión
para Beirut. El primero de la fila es un indio con camisa blanca
de cuadros y turbante rojo..
Llegamos
a las 19:00 horas de España y 22:30 de aquí, fueron
unas 8 horas de vuelo. En el avión ya tuve el primer contacto
con Asia: nos ofrecían dos menús, uno de ellos era
vegetariano asiático, tenía los sabores especiados
propios de este continente. Nuestro guía espiritual estuvo
sacando fotos virtuales al personal del avión, cosechando
amistades. A mi lado me tocó un médico indio, que
tenía pelo por todos los sitios, de las orejas le salían
grandes matas de gordos pelos negros y blancos. Resultó ser
un hombre importante, presidente del International College of Cardiology,
venía de dictar conferencias en Italia. Intentamos hablar
un rato pero mi nivel de inglés no dio para tanto, así
que volvimos a nuestras ocupaciones de comer, leer y dormir.
Al bajar del avión había 12 personas para meternos
en el autobús que nos llevó a la terminal, luego veríamos
en más sitios que para hacer un trabajo hay varias personas,
desde el ingeniero estratégico, pasando por el director de
obra hasta llegar al operario. Todos encuentran algo que hacer y
así ganarse unas monedas.

Esperando
para pasar la aduana en Delhi.
A la llegada tuvimos que esperar unos 40 minutos de cola para pasar
la aduana. Después todos los indios que nos encontramos resultaron
muy agradables y no tuvimos esa sensación de agobio al llegar
a los sitios.
En el viaje le rompieron la maleta al Leader, al hacer la reclamación
presentó una foto de la maleta, cosa que dejó admirados
a todos los que estaban en el mostrador de reclamaciones, se la
pasaban unos a otros y hacían comentarios sobre lo excepcional
de que un viajero lleve una foto de su maleta por si se la pierden
o rompen, ¡es que como nuestro Leader no hay nadie!
Después de la espera de rigor, pasamos por un largo pasillo
lleno de cartelitos anunciando las personas que venían a
buscar o el nombre de la agencia, hasta que encontramos al nuestro,
casi al final aparece el cartelito que decía "AVIMUN
GROUP", lo tenía en alto el guía local de la
agencia con la que contratamos el viaje directamente desde España.
Es un placer salir de la zona de llegada del aeropuerto sin que
se te echen encima ofreciéndote taxi, hotel, cambio, etc.
Así llegamos al autobús sin que nos molestasen. Allí
el ayudante del conductor se hizo cargo de las maletas, que ya no
habríamos de tocar hasta volver de nuevo al aeropuerto, siempre
había alguien que las trasladaba.

El
trayecto hasta el hotel dura más de media hora, pero como
es nuestra primera visita a la India miramos con ansiedad a través
de las ventanas del bus para observar las primeras imágenes
del país. También tenemos nuestro primer encuentro
con una forma característica de hacer las cosas en el país:
no hay término medio, las cosas o son o no son, no puede
ser poner el aire acondicionado en un punto intermedio para ir confortable,
o bien te congelas o bien no lo ponen y te asas, esta sería
una constante del viaje.
El hotel está en una calle oscura del barrio de las embajadas,
en un primer piso, pero con buen aspecto. A llegar nos regalan a
cada uno un collar de caléndulas, que sería otra constante
del viaje, y un zumo frío.
Recibimiento en "Qutub Residency"
Día 2, 11/10/04 lunes, de visita a
Delhi
Hoy hacemos una visita general a Delhi. Tenemos el autobús
a nuestra disposición, así que le vamos diciendo por
dónde queremos ir.
Empezamos
por el Qutab Minar (entrada 5$ ó 250 rps.) y la tumba de
Humayun, donde se inspiraron para hacer el Taj Majal, con varios
patios para pasear, está recién restaurada.; la Indian
Gate, donde sólo paramos para hacer la foto, allí
vemos al primer encantador de serpientes: nada más bajar
del bus viene corriendo con una cesta, se sienta, destapa la cesta
y se pone a tocar la flauta a la vez que una cobra va saliendo de
la cesta.

Tumba de Humayum

Qutab Minar
Después de estas visitas bajamos al centro de Nueva Delhi
(nuestro hotel está a unos 20 Km. de la Vieja Delhi) para
cambiar dinero en el Thomas Cook (un banco) que está en el
hotel Emperador (todo lujo), nos dan 54,65 rupias por un euro. Allí
tomamos un pastelito relleno de espinacas (58 rps.), toda nuestra
comida (al menos la mía, hubo otros que comieron más),
además del agua (20 rps. la botella pequeña en el
bus).
Después de este refrigerio de lujo (al menos el entorno)
vamos a ver la Jama Masjid, la mezquita más grande de la
India, que está en plena Vieja Delhi.

A
la entrada de la mezquita ya empiezan esos típicos líos
de los viajes: nos quieren cobrar 150 rps por meter la cámara,
así que empezamos operación camuflaje, aunque algunos
decidimos pagar y otros ni camuflan ni pagan, en fin que hay de
todo. Como el bus queda muy mal aparcado no podemos hacer la visita
con tranquilidad, así que nos queda pendiente subir al minarete
sur (lo haremos a la vuelta del viaje ya que vamos a pasar va Para
llegar hasta la mezquita el bus se mete por una zona atestada de
gente, coches, bicicletas, rickshaws
, por la ventanilla entra
mucho polvo. Es el primer contacto con la inmensa riada de gente,
olores y sonidos que es la India.rios días a la vuelta en
Delhi).
Entrando a la Jame Masjid
Continuamos visita y vamos al parque donde está el mausoleo
de Gandhi, el parque es muy bonito, pero el mausoleo no tiene nada
en especial, imagino que como el resto de mausoleos del mundo. El
parque en general es mucho más tranquilo que las calles que
rodean la mezquita, aunque hay una afluencia continua de personas
visitando el mausoleo.

En el mausoleo de Gandhi
Por último visitamos el templo Haksminarayan o Birla, donde
se adora a varias divinidades. Nos fijamos en que tiene la esvástica
por muchos lugares, aunque lógicamente aquí significa
algo distinto, parece ser que habla de un mundo que gira.
De camino al hotel el chófer se empeña en llevarnos
a una tienda de alfombras y demás regalos. Nos parece cara,
no compramos nada y nos vamos como entramos.
Esto de llevarnos a tiendas nos lo hará más veces,
dice que se lo ordena la agencia, luego nos enteramos que no es
así, que es iniciativa suya para sacarse un sobre sueldo,
ya que lleva comisión de todo lo que compramos.
Una vez en el hotel vienen a visitarnos los dueños de la
agencia (hay que decir que lo contratamos todo desde España
vía Internet, adelantamos una parte del dinero, aún
sin saber lo que nos íbamos a encontrar, ahora venían
a conocernos y a cobrar el resto del dinero). Allí nos metimos
en una habitación a juntar y contar un gran fajo de billetes
para pagar todo el viaje, después de contar varias veces
y por más de uno nos salen las cuentas. Se lo damos a Kike,
que es el que ha estado en contacto con la agencia, para que pague.
Los dos señores de la agencia, uno de unos cincuenta y tantos
años y con bigote, el otro mayor, bien vestidos y con aspecto
de comerciantes, son muy amables, nos regalan unas pantuflas para
entrar a los templos y una visera.
Nos vamos a cenar a un sitio al lado del hotel, que luego frecuentaríamos
mucho porque tiene una relación calidad precio excelente,
además de un buen servicio, higiene y buena comida, se llama
Govardhan, es vegetariano y no vende alcohol, ese es el único
defecto porque unas cervezas para cenar suelen estar pero que muy
bien.
En el restaurante hay muchos nativos, la incipiente clase media,
comerciantes y demás. Es un contacto serio y profundo con
la comida India, Pablo y yo pedimos algo parecido a un Maharajá
que llevaba de todo: arroz, crema de lentejas, crema de garbazos,
salsa de yogurt, varios tipos de vegetales, y un montón más
de cosas que no recuerdo. Estaba todo bueniiiiisssssiiimo. Comimos
hasta reventar por 170 rps por cabeza, unos 3 €. Algunos de
los platos picaban, pero al gusto de los que nos gusta el picante
estaba muy bien, no así para los estómagos más
delicados, como el de nuestro líder espiritual que no soporta
el picante y siempre tiene que estar diciendo aquello de "no
hot".
Día 3, 12/10/04 martes, hacia Mandawa
Nos levantamos temprano (esta es una de las cosas que más
odio en los viajes, parece que vas a pasarlo bien y no tomate las
cosas como cuando trabajas, pero madrugas más que el resto
del año, ¡gajes del oficio de ser turista pobre!),
a las 7:00. Nos dan el desayuno en la habitación porque están
haciendo obra en el comedor: 2 huevos, zumo decantado, plátano,
tostadas con mermelada, mantequilla y café, a mi gusto todo
más bien malo. A la puerta de la habitación nos dejan
el Hindustan Times, que ojeamos con aspecto interesante, ya que
eso de "Hindustan" suena a algo de la India Imperial de
otra época, aunque no entendemos mucho. Cuando hay alguna
noticia que parece interesante vamos a que nos traduzca Pablo o
Ana (son los traductores oficiales del grupo):

Cerveza "El padrino"
A las 8:15 salimos para Mandawa, llegamos a las 16:00 aproximadamente,
con una parada de ½ hora en un lugar donde nos asaltó
un montón de camareros para darnos de comer, beber y vendernos
recuerdos. Tuvieron mala suerte con nosotros, pues ninguno comemos,
tomamos un refrigerio, sobre todo cervezas, y luego ya cenamos pronto.
El dueño del chiringuito llama aparte a nuestro Leader (se
le debía de notar mucho que era el organizador de todo aquello,
aunque yo no era consciente de eso hasta este momento), cuchicheándole
le propone darle el 20% de todo lo que compremos. Amablemente Kike
declinó el trato explicándole que cada uno era responsable
de sí mismo y que no iba a presionar a nadie para comprar.
Esta maniobra se la volvieron a hacer en más lugares, allí
es una forma natural de ganarse la vida el llevar a gente a un sitio
y luego cobrar una pequeña comisión, en todas las
esquinas hay una oportunidad de "business". Hubo un momento
de gran presión para que adquiriéramos algo, no importaba
el qué. El lugar era tranquilo, pero al llegar un autobús
todo el mundo se moviliza y hace su trabajo, incluso había
un chaval en la puerta de los baños ofreciéndote servilletas,
a cambio de una propina, ya que no había papel higiénico.
Acabamos tomando unas cervezas de ¾ de litro a 125 rps (pedían
150 pero nuestro líder espiritual negoció una rebaja).
Nadie compra nada.
Seguimos nuestro camino y aquí nos picamos con un autobús
local que nos adelantó y fue a su vez adelantado por nosotros
varias veces, hasta que al final lo perdimos de vista. La carretera
es estrecha, a ratos mejor y otros peor. Cada vez que pasamos un
pueblo es una aventura, vemos todo un mundo distinto por las ventanas
del bus, rickshaws deportivos con los ejes desplazados y más
capacidad, camiones con el frente muy adornado. Todo esto hace que
el viaje no se haga muy pesado aunque sólo hayamos parado
una vez.

Al
llegar vamos al hotel (Desert Resort), muy bonito, nuevo en estilo
antiguo, decorado con todo detalle, con piscina (debe de ser la
única en la que no nos bañamos). Nos ofrecen hacernos
una cena, nos piden 600 rps, pero como nos ven indecisos nos lo
bajan a 450, nos dio la vena tacaña y al final decidimos
cenar fruta que fuimos a comprar al pueblo. El autobús nos
baja hasta el pueblo (el hotel está a las afueras) y nos
avisan que pasemos de los chiquillos.
Paquete de jabón del hotel
El pueblo tiene unas Havelis (antiguas casas señoriales)
impresionantes, aunque muy deterioradas y abandonadas, es una
pena pues son preciosas. Tienen pinturas por fuera y una arquitectura
muy de los marajás. Hay un castillo que nos desilusiona,
pues, aunque tiene un hotel en su interior, no está muy
cuidado.
En el paseo por las callejuelas del pueblo nos sigue un montón
de chiquillos, están por todos los sitios.
También tenemos nuestro, mejor dicho "mi", primer
encuentro con las vacas sagradas, que están por todos los
sitios en medio de las calles y no se inmutan, yo me descuido
un poco y uno de esos animales con aspecto tan apacible se enfada
y me embiste, suerte que no llegó a darme pero el susto
fue grande.

Balcón de una Haveli

Mercado de Fathepur
Compramos unos cacahuetes tostados que estaban muy buenos (5 rps
100 gramos), y manzanas y plátanos para nuestra cena (120
rps 6 kilos en total). Mientras hacemos estas compras paseamos tranquilamente
y nos sentamos un rato en el bordillo de las casas a ver pasar la
gente. El lugar es muy apacible y acogedor.

A
la vuelta nos juntamos en el super bungalow de Angélica y
Carlos (no lo dije antes, pero el hotel tiene dos patios con las
habitaciones alrededor y varios bungalows) y allí cenamos
la fruta y embutidos que alguien había traído desde
España (a mi nunca se me hubiera ocurrido llevar comida,
pero ya que alguien la había traído nos la comimos).
Después de esta frugal y comunitaria cena nos tomamos unas
cervezas (160 rps) y cafés (60 rps) en una sala abierta al
jardín (por cierto habían puesto un buffet con velas
que tenía aspecto muy apetecible, lo digo por el jardín
y la luz, incluso hubo una actuación de marionetas, esto
era lo que nos ofrecían por las 450 rps).
Fiesta en el bungalow de Angélica y Carlos
Día 4, 13/10/04 miércoles, hacia
Bikaner
Nos levantamos a las 6:45 y desayunamos de buffet (entre otras cosas
me tomo un plato, pequeño, de lentejas indias que están
muy buenas, es para empezar el día con energía). A
las 8:30 estamos en camino.
Paramos
en Fathepur para ver sus havelis. Ahí tomamos contacto con
"la calle", junto con el líder espiritual me separo
del resto del grupo que contrataron a un guía para ver el
lugar. Nos perdemos por la callejuelas, enseguida nos sigue un muchacho
que también quiere ser nuestro guía, nos dedicamos
a disfrutar de lo que vemos y a hacer fotos (yo estreno cámara
digital, bueno ya la tengo hace unos meses, pero es la primea vez
que la llevo a un viaje, así que disparo a todo lo que se
mueve) a rincones, mercado, casas, personajes
Continuando el viaje paramos a comer en un restaurante para turistas,
pasa lo mismo que ayer, nos quieren vender comida y lo que sea,
pero de nuevo resistimos. Veo una libretas artesanales con tapas
de piel muy bonitas para el diario, pero no llego a un acuerdo en
el precio y no las compro, pensando que volvería a encontrarlas,
pero no las volvimos a ver en todo el viaje.

A
las 13:00 más o menos llegamos a Bikaner. Nos hospedamos
en el Lallgarh Palace, un verdadero palacio, donde todavía
vive un marajá. En este hotel todo es impresionante, incluso
tiene una piscina cubierta y climatizada, que estrenamos de inmediato,
luego nos daríamos otro baño a la noche. Es todo un
placer darse estos baños con el gran calor reinante. También
tiene sala de billar, varios patios, jardín, pabellón
de caza, etc. En el comedor tienen cubiertos de plata. Deberíamos
de hacer los viajes con bastante más tiempo para poder disfrutar
más de estos lugares, porque luego sólo vas a dormir
y poco más
Membrete del papel de cartas

Piscina del hotel

Vamos
a ver el fuerte de Junagarh, que se empezó a construir en
1589. Es inmenso, al verlo entendemos que se quiere decir con aquello
de "vivir como un marajá".
Junagarh Fort
Después
de la visita despedimos el bus (tampoco lo dije pero disponemos
del bus durante unas 8 horas cada día para ir a donde nos
parezca, siempre que no las hayamos empleado en el viaje, porque
el conductor y su ayudante también tienen que descansar)
y nos vamos a pasear por la ciudad vieja. Recibimos un auténtico
"golpe" de polvo, ruido y suciedad (vimos un lago y un
río llenos a rebosar de basura, con el poco agua que dejaba
ver la capa de basura de color negro), vacas por cualquier sitio
(pueden estar interrumpiendo el intenso tráfico que nadie
hará nada, sino esquivarlas como mejor pueda).

Calle de Bikaner

Comemos
un poco de fruta (3 manzanas y dos plátanos 20 rps) y frutos
secos (cacahuetes y garbanzos tostados 20 rps). Está todo
atestado de gente, rickshaws, motos, bicis, alcantarillas al aire
Se nos hace de noche para sacar fotos (llegamos al fuerte a las
15:30 y salimos a las 17:00), además hay un poco de neblina
de la arena del desierto. Así que decidimos ir a cenar. Buscamos
varios sitios y encontramos uno que pone una guía, el Amber
Misthan Bhandar en la Station road, al lado de la estación.
Venta de frutos secos
Para
entrar a cenar tuvimos unos de esos líos típicos cuando
va un montón de gente.: que si no hay nadie (realmente era
una hora muy temprana), que si está bien, que si está
mal, que si sucio, que si no sé
El líder espiritual
y yo decidimos quedarnos, en algún lado hay que cenar y este
puede ser tan bueno o malo como cualquier otro. Al final se van
decidiendo otros, hasta que quedamos aquí 9, el resto se
va al hotel donde cenarán con cubertería de plata.
La cena resulta regular, hubo algún plato que era realmente
incomestible, pero la nota la pone un ratón que vimos paseando
por el comedor (suponemos que salió de la cocina, tampoco
debía de gustarle mucho como cocinaban), le indicamos al
camarero la "sorprendente" visita, pero éste no
se inmutó, lo espantó un poco y punto. Luego volvió
a aparecer debajo de la mesa de otros turistas que habían
llegado al poco de nosotros, esta vez no decimos nada, miramos un
poco a ver la reacción de estos otros colegas, pero no lo
ven. Pagamos 120 rps cada uno (los del hotel pagan 350 rps)

Portada de la carta del restaurante

Al
salir de cenar nos estaban esperando unos conductores de rickshaws
que antes habían querido llevarnos y Lu y Pablo les dijeron
que "after", gran error, no tenían mucho trabajo
y lo tomaron al pie de la letra, así que nos siguieron por
todos los sitios y esperaron a que acabáramos de cenar. Volvieron
a decirles que quizás más tarde, de forma que estuvieron
pegados a nosotros todo el tiempo mientras dábamos un paseo
por el pueblo. Hicimos alguna compra: Pablo y Ana compraron unos
zapatos muy guapos de piel de camello por 250 rps
Comprando zapatos
.
Cuando llega la hora de irse al hotel Lu y Ana no quieren ir con
estos conductores que nos siguen, les da un poco de miedo, así
que montamos un pollo para decirles a éstos que no y encontrar
a otros con los que negociar. Nos fuimos en tres tandas de tres
cada uno. Los últimos que quedamos, el líder espiritual,
Bea y yo, tuvimos unas cuantas palabras en voz bastante alta con
los conductores que esperaban, la cosa ya se pone un poco desagradable
hasta que en una contravuelta paramos a otro rickshaw que nos lleva
al hotel por 25 rps. Pero nuestro mosqueo sigue porque éste
al poco de montarnos se para a hablar con uno de los de antes y
un poco más adelante se para y nos dice que un momento. Ya
tenemos la paranoia de que están quedando para llevarnos
a un lugar y atracarnos, en un país extranjero y no dominando
un idioma en una circunstancia como esta no sabes muy bien cómo
reaccionar, así que estamos alerta de cualquier cosa extraña,
hasta que vemos que llegamos sin más novedad al hotel, donde
estaban el resto esperándonos por si las moscas.
Todo el agite del pueblo lo disolvemos en un superbaño en
la superpiscina del superhotel y luego unas cervezas en uno de los
patios (150 rp).
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