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DIARIO DE VIAJE A LA INDIA
DE AVIMUN 2.004 (2)
Por Antonio Bernardo
Día 5, 14/10/04 jueves, hacia Jaisalmer
Nos levantamos otra vez muy temprano, a las 6:45, aunque es verdad
que a esa hora ya es bastante de día. Desayunamos regular,
un pequeño buffet en el que lo mejor fue el comedor del palacio.

Hoy
nos vamos hacia Jaisalmer, pero antes de salir nos hacemos unas
fotos de grupo en el jardín del palacio. A las 8:20 ya estamos
en camino y a las 13:30 llegamos a Jaisalmer.
Todo el grupo en el Lallgarh Palace
Paramos
en la carretera para ver unos gamos, pero como suele pasar en estos
casos, cuando estuvimos preparados para sacarles la foto y demás
ya habían desaparecido. En su lugar apareció un montón
de chiquillos (bueno era un motoncito de unos 6 ó 7). Les
dábamos unos huevos duros que habíamos cogido del
desayuno pero no los querían, los rehusaban un poco asustados,
algo que nos pareció extraño y todavía hoy
no entendemos. Estos chiquillos tienen una belleza y una expresividad
en los ojos que no vemos por aquí.

Buscando los gamos

Niña en la carretera

Nuestro
líder espiritual les hizo unas demostraciones de cómo
dispara el "pajarito" de la cámara virtual, al
principio se sorprendieron un poco, pero luego ya se reían
con nosotros. También tuvimos aquí la oportunidad
de fotografiar uno de los camiones que hacen trayectos por estas
carreteras cargados bastante más allá de su capacidad,
algo habitual, pero no sólo con los camiones de carga, también
con las personas, luego no es de extrañar cuando vemos en
un telediario que se estrelló un autobús sobrecargado
o se hundió un ferry que iba al 200% de su capacidad, todoslos
días se sobrecargan los móviles. Como dice Kike: "si
cabe se lleva, si no cabe no se lleva", sencillo y claro
Atención al pajarito
Camión habitual
.
Hicimos dos paradas más antes de llegar a destino, una en
un paso a nivel para que pasara un largo tren y otra en un restaurante
de carretera para que comieran el conductor y su ayudante. Allí
nos tomamos unas cervezas (a 150 rps) y compro unos mapas de la
India y el Rajastán (en total 250 rps).
En el autobús, hacia las 12:00 ó 13:00 horas todo
el mundo empieza a sacar comida: salchichón, frutos secos,
barritas energéticas, fruta
, realmente no deja de sorprenderme
la despensa que se traen de España, ¡como si aquí
no nos fueran a dar de comer! Luego el chofer y ayudante pensarán
que somos raros porque no comemos. La verdad es que se agradece
un tentempié, aunque las ideas de aprovechar el viaje para
adelgazar se van al traste, más de uno vinimos con más
kilos de los que llevamos.

Envoltorio de jabón
El hotel de Jaisalmer (Dholamaru) es sólo regular, la piscina
está sucia y no se puede utilizar, una lástima. Las
habitaciones están un poco mejor. Está un poco alejado
del centro urbano y la zona monumental.
Después de un pequeño descanso, que aprovechamos para
ver algunas de las fotos digitales en la tele de la habitación
(¡las ventajas de lo digital!), nos viene a recoger el autobús
a las 16:00. Nos deja a la entrada del fuerte.

He
de decir que este es el lugar (junto con Kajuraho, Varanasi y Agra)
al que tenía más ganas de llegar, le llaman "la
perla del desierto", nombre muy acertado. Ahora lo recuerdo
como uno de los lugares más agradables y bonitos en los que
estuvimos.
La entrada al fuerte es impresionante: la muralla, las puertas,
las tallas de la piedra
El interior es un conjunto de callejuelas
estrechas que se cruzan de forma casi aleatoria, creando un clima
muy acogedor y que te hace tener la sensación de que estás
descubriendo continuamente nuevos rincones, aunque ya hayas pasado
por allí un par de veces. Todos los edificios tienen unas
fachadas impresionantes de piedra tallada.
Según entramos hay unas tiendas a la derecha que tienen una
especie de bolsas de piel de camello y tejido para llevar colgada
la botella de agua. Compramos unas cuantas por 100 rps cada una
(pedían 250). Ya tenemos artilugio para llevar colgada la
siempre presente botella de agua, aunque la mía durará
poco.
Murallas en la entrada al fuerte

Callejuela

Balcón tallado
Los dos líderes y yo mismo nos perdemos de los demás
y salimos de la ciudadela para bordearla y sacar fotos de la muralla
al atardecer. Tenemos mala suerte, pues hay calima de la arena del
desierto, con lo que la luz está muy tamizada y no logramos
ninguna foto especialmente buena. Cuando volvemos callejeamos, nos
sentamos un rato en lo alto de la muralla y disfrutamos del lugar,
la calma y las vacaciones. En el paseo de vuelta a donde quedamos
con el resto Kike compra una camisa y un pantalón blancos
y Jimi de color azafrán, yo lo intento con un color rojo
pero no me gusta como me queda. Pedían 950 rps y lo sacaron
por 250 (cada traje).
A las 19:30 quedamos con el resto para cenar. Primero lo intentamos
en un sitio junto a la plaza principal de la ciudadela, pero al
Súper no le gusta el aspecto de la cocina, así que
buscamos otro. Salimos a la ciudad vieja, el paseo que damos por
la calle del mercado me dejó entusiasmado. Se respira tranquilidad,
no te agobian, apenas hay agite de coches y pocas motos y rickshaws.

Nota de la primera cena en el Trio
Miramos para cenar en un lugar frente a una de las havelis pero
tampoco nos gusta el aspecto, así que acabamos en The Trio,
uno de los restaurantes que mejor ponen las guías, y, aún
sin haber conocido los otros más que por el aspecto, me atrevo
a decir que tienen mucha razón. Nos encantó la cena,
tal es así que cenamos ahí todos los días que
estamos en Jaisalmer.
Es restaurante está en una terraza, lo que permite una temperatura
muy agradable (desde Mandawa ya tenemos calor, y hoy más
que ningún día). La cena nos salió a 220 rps
por cabeza, lo que más subió fueron las cervezas.
Casi toda la comida es vegetariana: lentejas, guisantes, tomates,
champiñones, etc., con diversas salas de yogurt y especias.
Uno de los platos es de una especie de tacos de un queso bastante
insípido, pero que al estar todo en salsa sabe bien y tienes
que fijarte mucho para darte cuenta de que aquello es queso (bueno,
las traducciones de Kike ayudan mucho a saber qué es lo que
estamos comiendo). El postre es como una pasta de sémola
con sabor dulce y frutos secos.

En
los postres nuestro líder espiritual se viste con el traje
azafranado que acaba de comprar, vamos de Hare Krisma, y nos da
unos pases en plan "pequeño saltamontes". Todo
el restaurante se queda con la copla.
Jimi en plena demostración
Desde la terraza del restaurante vemos una fiesta con baile, intentamos
ir, pero cuando llegamos ya se había acabado.
A la puerta des restaurante hay varios rickshaws esperándonos,
por suerte esta vez no se pone nadie nervioso
Negociamos un
rato el precio, con calma, al final nos llevan por 30 rps y en el
último, que es en el que voy yo, vamos 4.
Merce y el resto de la tropa de Morcín (este nombre no es
nada ofensivo, simplemente son de la localidad asturiana de Morcín)
se encontraron con un que hablaba algo de español, así
que lo adoptan como guía y les lleva toda la tarde por ahí.
Fueron a comprar telas a una tienda que, les contó, las fabricaban
mujeres de Pakistán (la frontera está muy cerca) y
la mitad del importe va para ellas. Lo traen al restaurante, pero
no cena porque está 9 días de ayuno por una fiesta
religiosa. Su aspecto es muy cuidado: pelo engominado, camisa blanca
bien planchada aunque sucia en el cuello, pantalón vaquero
y zapatos, vamos un como pincel.
Día 6, 15/10/04 viernes, en Jaisalmer
El desayuno es realmente malo, son los gajes del oficio, un día
toca bien y otro mal. Salimos a las 8 del hotel y vamos directamente
a la ciudadela para ver el templo Jainita (10 rps).
En estos templos (los Jain) es impresionante el trabajo de labrar
la piedra, absolutamente todas las columnas y paredes está
labradas con figuras y filigranas. El primer templo que se ve
de ese tipo deja huella en la memoria

Detalle templo Jain
.

En
la parte trasera del altar hay una imagen de una mujer y un hombre
desnudos, la piedra se nota muy sobada, especialmente la de la mujer.
Nos cuenta el chico de ayer que hay mucha represión sexual
y es aquí donde tienen el primer encuentro con la sexualidad.
Estas imágenes están en una esquina oscura del templo,
con lo que es mejor no imaginarse lo que ocurre allí un día
normal cuando un joven (o una joven porque hay para todos) va a
iniciarse en los secretos del sexo.
Centro de iniciación sexual
A continuación nos dispersamos y vamos por la ciudad a
ver las havelis. En la Salamsingh haveli (4 rps) el guía
se explaya con toda clase de explicaciones (son en inglés
por lo que acaban Ana y Pablo con él, los demás
nos acabamos yendo por nuestra cuenta, Ana está muy interesada,
pero creo que es un interés profesional, para eso ha estudiado
turismo). La haveli es muy bonita, aunque está bastante
deteriorada, hay que tener en cuenta que viven particulares, en
algunos casos descendientes de los antiguos propietarios, que
son los que la cuidan como pueden y la enseñan. En la penúltima
planta esta la sala de baños, todavía tiene la bañera
y restos de espejos y el mosaico que decoraba la pared. Tiene
unas vistas impresionantes sobre todo el pueblo y el fuerte. Tenía
que ser una pasada darse un baño en este lugar cuando estaba
en su esplendor, aunque no me gustaría nada ser el que
le tocaba subir el agua, por ejemplo. Siempre que veo este tipo
de obras de gran lujo pienso en las que no habrá ahora
mismo, aunque modernas con mucho más lujo y no podemos
ni imaginar porque nosotros, los comunes mortales, somos los esclavos
de antes, aunque nos dicen que somos libres
En esta casa
vivían 40 soldados, pero sus aposentos no tenían
baño, un chorro de agua en una terraza baja era todo su
baño.
Seguimos callejeando hasta llegar a la Patwon Ki Haveli, impresionante
de grande. Realmente son cinco casas unidas. También entramos
a verla. Tiene un gran patio en el bajo donde están las
cocinas. Luego suben hacia arriba las diferentes estancias, en
esta no vimos ningún baño.

Baño
.

Patwon Ki Haveli

Después
de unas dos horas de recorrido nos cogemos el bus para ir a ver
los cenotafios (monumentos funerarios en los que no están
los cadáveres de las personas a quienes se dedican). Desde
allí hay muy buena vista de la ciudad, especialmente al atardecer.
Es un lugar en el que no hay nada más que estos monumentos.
Todavía llevan hasta aquí a los muertos y los queman,
hay muchos restos de huesos quemados, cenizas y leña en un
tendejón.
Cenotafios
La
siguiente visita la hacemos al lago Garhsisar, lugar muy agradable
con todas sus edificaciones en una esquina muy acogedora. Cuenta
la leyenda que una prostituta mandó construir una puerta
para entrar el lago, pero tuvo que construir encima un templo a
Krishna porque al maharajá le parecía impropio pasar
por debajo de lo que había construido una prostituta, aunque
seguro que no le importaba yacer con ella.

Lago con puerta al fondo

Después
de un reconfortante descanso volvemos a la ciudad. Una parte del
grupo se ha ido a montar en camello y ver las dunas de Sam a 45
kilómetros, luego resulta que son como todas las dunas de
la mayoría de los desiertos, así que no nos perdimos
nada y disfrutamos unas horas más de esta encantadora ciudad.
La volvemos a pasear por todos los rincones, con calma y disfrutando
del aire de tranquilidad que se respira. Jimi y yo nos dejamos meter
en una tienda de telas y ropa, allí nos sacan casi toda la
tienda: camisas, pantalones, telas, en fin lo que quisiéramos.
Al final acabamos comprando un conjunto de camisa y pantalón
de color rojo, vamos a ir de "pareja de deshecho" (140
rps cada uno). Cuando estamos en pleno proceso de compra, llenos
de trapos por todos los sitios llega un tipo con una pequeña
cámara de TV (mejor de video), entendemos que les explica
a los de la tienda que está grabando para un programa de
TV, que si le dejan grabar dentro. El vendedor viene encantado a
decirnos que si nos importa que nos graben mientras compramos, así
que allí actuamos un rato para no sabemos muy bien si una
pequeña cadena de televisión o un avispado.
Dentro de las tiendas hay un señor con una máquina
de coser que corta y hace una camisa o pantalón en un momento,
aunque no le importa mucho si cose algo de color rojo con un hilo
azul, por ejemplo. Tuve que cortar los bajos del pantalón
y lo que más tiempo llevó fue negociar y encontrar
un hilo que no cantara mucho, al final encontramos un hilo color
naranja, lo más parecido al rojo. Estas personas están
en la tienda cosiendo un montón de horas, e imagino que por
poco más que la comida, incluso es posible que duerman en
la misma tienda.
Cosiendo el pantalón

Vendedora de fruta
En el paseo por el mercado compramos fruta para comer algo y luego
negociamos con un conductor de rickshaw para que nos lleve a un
punto donde se vean las murallas con la puesta del sol, nos lleva
y nos trae por 30 rps. Aunque la puesta de sol no está muy
lograda por la calima del desierto, el viaje es divertido.

Domingo, Jimi, el conductor y al fondo Jaisalmer
De la que vamos a cenar, al mismo sitio de ayer, encontramos a Marcela
que pide al guía espiritual que le negocie la compra de una
colcha muy bonita, hecha de retales, al final de una ardua negociación
la saca por 750 rps cuando al principio pedían 2.600 rps.
Por cierto tenemos al ayudante del conductor (lo llamamos Manolo,
enamorado de Marcela, aunque ésta no parece que le quiera
hacer mucho caso).
Al lado del restaurante está el "Cyber Café &
Communication Sumit", con varios ordenadores al precio de 25
rps por 20 minutos de conexión, así que vamos bajando
unos cuantos a conectarnos para descargar un poco la cuenta y leer
los periódicos de España, es toda una extraña
sensación leer sobre tu tierra y en tu idioma a miles de
kilómetros de distancia. Otros aprovechan para entrar en
un programa de esos de comunicación directa, sale más
barato que llamar por teléfono.

Etiqueta de Fanta india
A las 20:00 nos sentamos a cenar en el mismo sitio de ayer, pero
esta vez fuimos antes a reservar, así que nos ponemos en
un lugar con vistas al fuerte, aunque no llegamos a verlo iluminado.
Otra vez se acabó la fiesta cuando terminamos de cenar. Y
otra vez, también, se monta un pequeño lío
para coger rickshaws para todos, al final cogemos 3 por 30 rps cada
uno. El que me toca a mi nos lleva a toda pastilla por un montón
de estrechas callejuelas por las que no habíamos pasado antes,
nos dio un verdadero recorrido turístico.

Vaca y cerdo alimentándose
Aquí vimos dos imágenes que probablemente será
difícil ver en otro país. Las vacas son sagradas y
están por todos los sitios, pero no lo tienen fácil
para alimentarse, así que comen de todo: papel, cartón,
bolsas, eso que hayamos visto nosotros. Aún así las
catan porque sí pueden tomar su leche, aunque estén
sueltas por las ciudades tienen dueño que las cuida y saca
provecho. También tienen bastantes cerdos, más por
los pueblos pequeños, a pesar de que no lo comen (muchos
son musulmanes), y no es para menos porque vimos uno bebiendo de
unas aguas fecales que eran realmente negras, luego nos enteramos
que los emplean como "recicladores naturales de la mierda"
(¿?).
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