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DIARIO DE VIAJE A LA INDIA
DE AVIMUN 2.004 (4)
Por Antonio Bernardo
Día 9, 18/10/04 lunes, camino de Udaipur
Nos levantamos a las 7:30 y a las 8:45 salimos para Udaipur, llegando
a las 19:00.
Al poco de salir nos paran en un sitio para que hagamos compras:
cerámica y alfombras de cáñamo. Ninguno compra
nada, pero el conductor no cejará en su empeño y todavía
nos llevará a más sitios. Luego pararán en
un sitio muy fino para comer, incluso tiene piscina. Para variar
nosotros le damos a las cervezas y cocacolas en el jardín.

El
paisaje ya está cambiando, salimos del desierto, hay montañas
y mucho verde, a pesar de que el sol pega de lo lindo.
Al poco de la parada para comer llegamos a Ranakpur. Es un lugar
donde hay varios templos Jaines, probablemente las mayores joyas
de esta arquitectura, es meta de peregrinos. La entrada a los templos
es gratuita, sólo nos piden 50 rps por la cámara de
fotos
Permiso para tomar fotografías
.
El
templo más pequeño tiene varias figuras desnudas en
pose erótica en los muros exteriores. Todas las paredes exteriores
de los templos están profusamente esculpidas con figuras

Templo de Adinath
.

El
más grande de todos, Adinath, tiene 420 columnas de piedra,
todas con un trabajo distinto, es verdaderamente impresionante.
A los cuatro lados tiene una especie de terrazas para descansar
y orar, la calma que se respira sentándote en estos sitios,
corriendo la brisa y a la sombra, es deliciosa. Además, están
en un paraje muy agradable, donde no hay nada más.
Interior del templo
Seguimos
camino y paramos a fotografiar un grupo de nómadas (los herreros
ambulantes o Gadolia Lahors). Son una especie de cacharreros que
viven viajando por la comarca vendiendo cacharros y mostrándose
a los turistas. Algunas de las mujeres tienen un cacharro metálico
en la cabeza, no sabemos muy bien si para la foto o porque iban
a buscar agua o para mostrarlo y venderlo. Sus ropas tienen mucho
colorido.

Mujer Gadolia

Más
adelante paramos a ver cómo un campesino extrae agua de un
pozo, la saca con un molino de tiro animal. El pozo es muy profundo,
con escalones en la roca para poder bajar. La zona tiene aspecto
de ser de tierra fértil. Aquí también nos encontramos
con un rebaño de camellos en la carretera.
Sacando agua
El hotel de Udaipur, el Paras Mahal, es moderno, con todas las comodidades,
también tiene piscina, pero está un poco a las afueras
de la ciudad.
A la hora que llegamos es tarde para ir a algún sitio, así
que decidimos cenar en el hotel. El buffet, incluyendo la cerveza,
nos sale por 325 rps. Aquí de nuevo nos invitan a la cena
del Leader, por haber conseguido del grupo que se quedara allí
a cenar. La verdad es que estaba todo muy bueno, es un pena que
no tengamos la costumbre de los romanos de vomitar y volver a empezar
porque apetece comer sin parar., probando de todos los platos.
Día 10, 19/10/04 martes, en Udaipur.
Nos levantamos un pelín más tarde que ayer, a las
7:45. El desayuno es de los mejores. Probamos una fruta que no sabemos
lo que es: tiene la textura de la chirmoya y el sabor del dátil.
Estos días fueron cayendo unos cuanto de diarrea: Marcela,
Kike, Lu, Ana, Pablo, Bea

El autobús nos recoge a las 8:45 para ir al palacio Sajjangarh,
a 5 kilómetros, en un lugar elevado que tiene una vista
de toda la ciudad. Pero el conductor se pierde varias veces, aún
preguntando tardamos un buen rato en llegar. Cuando llegamos había
que subir andando un kilómetro, unos 20 minutos, así
que decidimos dar la vuelta para ver el palacio y el lago Pichola.(25
rps por entrar al recinto y 50 al palacio).
El lago, muy conocido porque en el hotel que allí hay se
rodó una película de James Bond, tiene muy poco
agua, casi es una pradera con unos charcos, aunque queda la suficiente
cantidad para pasar en barca al hotel. No pasamos al hotel, pero
se puede ir si se contrata antes una cena, no vale ir para verlo
y marchar.
Hotel Lake Palace

Entrada para el palacio
.
El
palacio vuelve a ser impresionante por l lujo como vivían,
tiene muchos recovecos y estancias abiertas con patios. En algunos
momentos me recuerda a los palacios de la Alhambra

Sala del palacio
Después de la visita bajamos por una calle comercial muy
agradable hasta la torre del reloj. Las tiendas más cerca
del palacio son más para turistas, pero están mezcladas
con otras propias de la ciudad.

En
esta calle de bajada encontramos a la izquierda el templo de Jagadisha
dedicado a Visnu. Es indio-ario, aunque muy parecido a los jainitas.
Es bonito y está en un lugar acogedor. A la puerta está
un elefante que suponemos que alquilan para pasear.
Templo Jagadisha
Seguimos nuestro tranquilo paseo viendo tiendas y sacando fotos,
hasta que en la torre del reloj nos dividimos en varios pequeños
grupos.
Marcela, Bea, Domingo, Jimi y yo paseamos por la ciudad, pero al
rato estamos cansados y no encontramos ningún sitio para
sentarnos, así que decidimos coger un rickshaw (encontramos
uno que nos lleva a los 5 por 30 rps, al final creíamos que
casi no llegábamos) e ir al jardín Sahelion-ki-badi
(se traduce por "el jardín de las damas de honor").
Allí nos tomamos unos plátanos y paseamos por un jardín
bastante descuidado, pero tenía que haber sido un lugar muy
bonito, con varias fuentes y árboles diversos. Está
lleno de ardillas, que intentamos fotografiar de cerca, pero parece
que lo adivinan y en el momento de disparar se van. También
hay un pequeño museo escolar (con mapas, escuetos de plástico
y artilugios varios) bastante rancio y estropeado.

Volvemos
en otro ricksahw, esta vez por 25 rps (somos uno menos porque Marcela
estaba un poco indispuesta y se fue al hotel). A diferencia de Jaisalmer
aquí los conductores que estamos encontrando son hombres
mayores.
Damos un largo paseo por todo el centro, por un vericueto de callejuelas
llenas de gente y comercios, agrupados por profesión. Por
algunos sitios hay monos que saltan por los tejados de manzana a
manzana, vemos que un mono pequeño calcula mal el salto y
se cae en uno de los habituales entramados de cables, se electrocuta
en el momento. Allí se para mucha gente a mirar y el resto
de monos del clan que parecen darse cuenta de lo acontecido, se
muestra nerviosos y tristes. Entre toda la gente enseguida salen
unas personas que suben a los tejados para intentar soltar al animalito
con palos, pero nos pone bastante nerviosos porque parece que éstos
también se van a caer.
Mercado

Otra calle del mercado
En esta ciudad tienen buenas joyerías, aprovechamos para
comprar varios encargos de pulseras de plata (dos por 580 rps),
aquí apenas logramos bajar el precio en el regateo.
Nos reencontramos con parte del grupo en la terraza del Mayor café,
situado en la calle que baja del palacio. Aprovechamos para descansar,
tomar unas cervezas y conectarnos a Internet.
Cenamos en otro restaurante que esté en frente de éste:
el Maxim's Café, en una terraza del edificio. Estabas todo
muy rico, tocamos 140 rps.
En esta zona, como en otras que nos vamos encontrando, la calle
está engalanada y con luces porque es fiesta, por la noche
hay música en vivo y gente bailando en la calle, todo muy
animado. Igual que cualquier romería asturiana.
Cogemos un rickshaw que nos lleva a los 6 (incluido Domingo que
es el más pesado) por 50 rps. El trayecto es largo y en algún
trozo hay que subir, una bicicleta va más rápido que
nosotros. El aparato sufre mucho, cuando llegamos levanta el asiento
para que refresque el motor. Para negociarlo tuvimos que emplear
de intérpretes a unos chicos jóvenes que estaban en
la fiesta porque el conductor no sabía inglés.
Al acercarnos al hotel, a un lado de la carretera general, hay un
grupo de gente durmiendo en la calle, tapados tan solo con una manta.
No vimos mucha gente así, aunque sí que la hay, en
otros países tengo visto más gente durmiendo en la
calle.
Al llegar al hotel toca visita de enfermos: Leo y Marcela, que van
recuperándose.
Día 11, 20/10/04 miércoles,
camino a Puskar
Hoy toca diana a las 7:00 y el desayuno está muy bueno. Salimos
a las 8:30 para Puskar, donde llegamos a las 17:30.
Ya
nos estamos acostumbrando a los animales en la calle, no nos llama
tanto la atención ver a una vaca sentada en medio de una
calle con tráfico intenso, que además tiene que esquivarla.
Ayer vimos varias, una casi me mea, vas por una calle estrecha y
te la topas de repente, durante un rato tardas en adelantarla y
no avisan para mear, así que casi me ducha, porque meó
cantidad.
Observamos en el camino de hoy que las mujeres hacen todo tipo de
trabajos, en las carreteras ellas están picando y transportando
piedras, los hombres parece que se dedican más a dirigir
(
).
Paramos 2 horas para ver el castillo de Chittorgarh, de nuevo me
tengo que repetir pero es que visto desde abajo es "impresionante".
Está en lo alto de un gran risco, de unos 2 kilómetros
de largo, todo bordeado de murallas y dentro palacios. Tiene una
"Torre de la Victoria" también impresionante por
la elaboración de los muros y altura. La pena es que los
palacios están bastante derruidos.

Torre de la Victoria

Castillo desde abajo

Hay
todo un montaje para hacer esta visita: el autobús te deja
en las afueras de la ciudad, donde hay muchos rickshaws. Ahí
tienes que negociar con el jefe del sindicato el precio para que
te suban al fuerte. Están muy bien organizados y no hay competencia,
por lo que es inevitable que te peguen el clavo. Al final, después
de hacerel amago de irnos, pagamos 1.000 rps por todos, más
100 por cabeza para entrar en el fuerte.
Después de esta parada hacemos todo seguido hasta llegar
a Puskar. Casi toda la carretera de hoy es autopista, aunque no
está vallada, tiene pasos de peatones, pasa por el medio
de los pueblos, hay vehículos que vienen en dirección
contraria
, pero el firme está en muy buen estado y
está pintada
Interior de las murallas
.
El
hotel está a un kilómetro del pueblo, pero es un palacio
restaurado, el Jagat Palace. Todo es de época: los techos
pintados, muy cuidadas las ventanas con sus balcones y celosías,
comedor con mucho colorido
El pueblo es muy pequeño y está montado para turistas,
de hecho es el lugar donde nos encontramos con una mayor tasa de
turistas. Está lleno de chiringuitos para comprar (compramos
dos colgantes de plata por 470 rps).

Entrada al Jagat Palace
El paseo por el pueblo, es agradable. Aquí no se puede tomar
alcohol, ni drogas, ni carne, todos los lugares tienen comida vegetariana
(eso no nos importa mucho porque llevamos todo el viaje tomando
comida vegetariana). Es un lugar sagrado, de obligado peregrinaje
para los hindús.

Cenamos
en el hotel un buffet, todo estaba buenísimo (esta frase
"está muy bueno", o "está todo buenísimo",
ya se han incorporado al lenguaje cotidiano), por 400 rps. Hoy invitamos
a cenar con nosotros al coger y al ayudante (lo llamamos "el
amigo de los niños" porque cuando se acercan al autobús
los echa sin contemplaciones), y precisamente aquí le van
a regalar a Jimi una botella mediada de orujo indio, nos tenemos
que ir a las habitaciones a probarlo porque en el comedor no se
puede.
Interior del Jagat
Día 12, 21/10/04 jueves, Puskar y camino
a Jaipur
El desayuno es mediocre. A las 9:30 el autobús nos lleva
al pueblo, luego continuaremos viaje.
Vamos
a ver los Ghats que dan al lago (los ghats son las escalinatas que
bajan hasta el agua, donde hacen las abluciones, lavan la ropa,
etc.). El lago está rodeado por edificaciones, templos, y
para asomarse al mismo hay que pasar por alguna de ellas, están
todas controladas por nativos que te invitan a hacer una "donación"
vendiéndote el "pasaporte de Puskar", que no es
más que un hilo rojo que te atan en la muñeca. Como
llegamos a una hora un poco tardía, las abluciones rituales
las hacen al amanecer, nos libramos del pasaporte, pero aún
así tuvimos problemas por intentar fotografiar el lago. El
entorno es muy agradable

Ghats

Lago de Puskar
.
.

Luego
vamos a visitar el templo de Brama, también muy reverenciado
y uno de los pocos dedicados a esta divinidad en toda la India
Templo de Brhama
Hacia las 11:30 salimos en dirección a Jaipur, donde llegamos
a las 15:10, sin parar. Hoy también pasamos por autopistas,
pero en construcción. Estas que construyen cuando pasan por
un pueblo lo hacen por el medio, al llegar a la calle principal
del pueblo la autopista sube para dejarla pasar por debajo y comunicar
el pueblo, en el resto del recorrido por el pueblo hay vallas, normalmente
se las saltan, ¡es que dividen los pueblos en dos!, como si
fuera un río inevitable.
El hotel está a unos 12 kilómetros de la ciudad, el
KK Royal Days, está muy bien, aunque lejos.
Nada más llegar nos pegamos un baño en la piscina
y bajamos a Jaipur.

Vendedor de especias
Es una gran ciudad, de casi dos millones de personas. Aquí
se nos hace muy difícil cruzar las calles, es una marea continua
de coches. Hay muchas tiendas, con niveles muy diferentes, por ejemplo
en una zona de joyerías vemos unos pendientes por 33.000
rps, lo que serían unas 100.000 ptas., no nos parece que
esté al alcance de mucha gente, pero es una de las contradicciones
del país: hay unos 30 millones de millonarios, aunque sólo
significan un pequeño porcentaje en relación a los
mil millones de habitantes.

Vemos
el Palacio de los Vientos: ¡toda una desilusión!, aunque
ya lo sabíamos: es bastante pequeño, está en
una calle muy concurrida y con mucho tráfico y no es más
que lo que se ve, detrás no tiene nada, simplemente es la
fachada, era una especie de tribuna desde donde las concubinas podían
ver los espectáculos
Palacio de los Vientos por delante

Palacio de los Vientos por detrás
.
Hay mucha animación y follón por todos los sitios
por los que paseamos. Delante del Palacio de los Vientos o se puede
parar, está lleno de tiendas para turistas y hay montones
de avezados comerciales especializados en todo tipo de turistas,
además saben todas las lenguas necesarias, había varios
que hablaban español perfectamente.
Como
estamos bastante lejos del hotel nos vamos al mismo en el autobús.
Cenamos en el hotel, y, para variar, todo estaba buenísimo.
Hay una especia de tosta como de harina crujiente que parece que
llaman "roti" que hace mis delicias. Salimos a 360 rps
por cabeza.

La cuenta de la cena
Hoy nuestro intrépido reportero y líder espiritual
bajó la cámara de fotos virtual y se estuvo entreteniendo
sacando fotos en el vestíbulo del hotel. Había un
portero muy simpático que estaba encantado con el tema, pidió
que le sacara fotos en varias poses, hizo todo un ejercicio de mímica,
después de cada una se reía a discreción. Sin
embargo, también había un grupo de japoneses que no
se enteraban de la broma, cuando ya les había sacado la tercera
foto se dieron cuenta y sonrieron tímidamente. Es cosa de
las culturas.
En la tertulia después de cenar comenta Kike que todo este
follón tan caótico que vemos no lo es tal, demuestra
que la gente sabe organizase sola, que es muy inteligente y puede
prescindir de la autoridad. Hay grandes líos con los coches
y la gente pero todo se va disolviendo sin aparente esfuerzo, saben
esperar y no necesitan a nadie que les organice, si acaso enseguida
hay voluntarios para ayudar en lo que sea menester: mover un coche,
una vaca
También se ve mucha gente que está
muy necesitada, pero también parece que tienen la solidaridad
del resto, al menos de los normales, porque a los millonarios no
los vemos.
También hemos observado que las mujeres son las que más
trabajan en zanjas y obras, pero no se ven de camareras o al frente
de negocios o tiendas (en estas algo pero no mucho).
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