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DIARIO DE VIAJE A LA INDIA
DE AVIMUN 2.004 (5)
Por Antonio Bernardo
Día 13, 22/10/04 viernes, en Jaipur
La diana de hoy es a las 7:00, ¡cada día lo hacemos
mejor!
La
primera visita es al fuerte Amber. Aquello es una "girilandia",
así que nos mimetizamos con el resto y también nosotros
cogemos un elefante para subir unas cuestas hasta llegar arriba.
Como la cantidad de turistas es directamente proporcional a las
movidas para buscarse la vida, aquí, como nos vieron sin
guía oficial, intentaron montarnos un lío para cobrarnos
varias veces la subida en elefante, primero le dicen a Kike, era
el que lo estaba gestionando, que saquemos un ticket, luego que
no, que cada uno pague al llegar arriba, al final le piden que pague
en ese momento el dinero de todos. Y todo esto en cuestión
de menos de cinco minutos. Al final Kike nos avisa bien claro que
ya está todo pagado, 250 rps por cada elefante (vamos 4 en
cada animal).

Subiendo en elefante
El paseo hasta arriba apenas dura 10 minutos, tiene de divertido
la experiencia de notar el balanceo del elefante. Cuando llegamos
nos piden 100 rps, lo hacen con mucho convencimiento y metiéndote
prisa, con lo que vimos abajo dijimos que cuando llegara el Leader
Group, que, casualmente, es el último en subir. Cuando llega
nos vuelve a asegurar que está todo pagado, así que
"amablemente" declinamos la invitación a pagar,
ante la alborotada insistencia del conductor del elefante intervienen
unos vendedores de postales que estaban por allí y le traducen
que ya está todo solucionado, al hombre no parece importarle
mucho esto e insiste, pero al final nos vamos sin más palabras.
 
Mujer en trance
De la que bajamos sube un grupo con unas banderas y tocando tambores,
cuando llegamos a su altura vemos que hay una mujer en el medio
que está en trance, es como una ceremonia vudú. Había
una especie de jefe que daba gritos y dirigía todo el cotarro.
Las mujer tenía los ojos en blanco y medio se caía,
le daban agua para beber y también se la echaban por encima,
luego se acercaba gente que se mojaba con esa misma agua, incluso
vi a un hombre que mojaba la boca del hijo pequeño que llevaba
en brazos. Era impresionante ver todo aquello, la mujer con los
ojos en blanco, rodeado del ritmo de los tambores y los gritos de
la gente. Sugería un extraño miedo.
La bajada se hace por una zona de escaleras, a cuyos lados nos
vamos encontrando con mendigos, cada cual más pobre. Nos
impresionó especialmente una mujer tirada completamente en
el suelo con temblores, medio tapada por los pelos (según
la vimos de lejos parecía un mono en vez de una persona),
tenía parte del cuerpo con vendas muy sucias, asomaba un
tobillo de color rojizo, como si estuviera en carne viva, su vestimenta
eran harapos y tenía un niño pequeño, no tendría
más de dos años, en el suelo a su lado. Parece imposible
que pudiera ocuparse de un niño en aquel estado.

La visita al fuerte de Amber (entrada con cámara 75 rps)
dura poco tiempo, apenas tiene 2 patios que ver, el resto eran
dependencias para soldados, todas similares y sin nada especial.
La última parte de la bajada es un muro alrededor de un
lago con mucha basura (había unos movimientos en el agua
que no sabemos si eran de burbujas de la fermentación o
de peces), pero eso no impedía que hubiera gente bañándose.
Sala del fuerte Amber
Este lugar parece una meta de peregrinación de turistas,
aunque el fuerte no tenga mucho que ver. Sí es impresionante
la cantidad de murallas que se ven por todas las colinas, casi
todas se divisan coronadas por murallas, lo que demuestra la importancia
estratégica que tuvo este lugar en el pasado.
Hasta que llegamos al autobús nos rodea una nube de chavales
intentando vendernos postales y otros recuerdos similares, incluso
a Leo le intentaron abrir la riñonera
Bañándose en el lago

En
el mismo lago sucio también lavan a los elefantes, se lavan
y asean personas y se tiran las pertenencias de los muertos, costumbre
bastante habitual
Echando al agua las pertenencias de un muerto
.
Hoy parece que todo está hecho para los giris, así
que el ayudante del conductor nos lleva a una tienda de alfombras
y otros artículos de regalo. Allí nos invitan a una
bebida y nos enseñan unas alfombras preciosas, nos lo explican
todo en perfecto castellano. Para mala suerte del conductor no compramos
nada. Entonces no lleva a un sitio a comer, a pesar de que está
viendo que no comemos ningún día a medio día,
nos mete para un comedor de un "amigo suyo que nos va a tratar
muy bien". Ayer había estado insistiendo a Kike en que
quería llevarnos a este lugar y Kike no supo decirle que
no, ya que tenemos una cierta relación con él y había
que compensarle de algún modo por ciertos peruqños
servicios adicionales, lo que hace más difícil el
rechazo. Aquí parte del grupo se mosquea, especialmente la
gente joven, les hace falta un poco más de cintura para aceptar
este tipo de inconvenientes, por otro lado previsibles y que no
deben de tener especial importancia. El lugar está lleno
de turistas, tienen un buen acuerdo con los conductores para que
paren allí los autobuses.
Comentamos comiendo que la estrategia que usan en estos sitios para
liarte es: presionar, ir muy rápido y dar información
contradictoria, para así tomar la delantera y hacer su negocio,
que sólo es sacar unas rupias. Aunque bien pensado es más
barato aquí que en España, por ejemplo, en nuestro
medio te roban descaradamente, aunque, eso sí, de una forma
legal: sólo tenemos que pensar en las comisiones de los bancos
por nada, en los vendedores de las grandes cadenas que te colocan
lo que quieren y tú encantado
Lo que ocurre en estos
países es que son más pesados y lo hacen de forma
distinta a nosotros, pero todo les ha de llegar.
Después de comer vamos al palacio. La entrada son 180
rps. y pasa algo parecido a lo del fuerte Amber: la visita es
poca cosa, al menos comparando con lo que hemos visto. Hay varias
salas de museo.
Están rodando una película, por eso hay muchos policías
fuera, aunque también puede ser porque es una fiesta de
Brama y por la noche hay una especie de desfile, al que asiste
el mismo Marahá, que vive en una parte del palacio
Patio del palacio

En
el palacio hay una sala interesante, o al menos eso nos ha parecido,
la de las 4 puertas, que representa las cuatro estaciones del año.
En las puertas hay dibujados unos pavos reales y otros animales
con mucho colorido.
Detalle puerta del palacio
Nada
más salir del palacio se nos echan encima todos los "comerciales"
que están al acecho de un turista un poco desprevenido o
desocupado. Lo que llevó al extremo nuestra capacidad de
sorprendernos fue lo siguiente: por la mañana había
varios fotógrafos sacando fotos cuando subíamos al
fuerte en elefante, al salir del fuerte te las enseñaban
y procuraban vendértelas. En nuestro grupo sacaron pocas
fotos pero sí hicieron algunas y creo recordar que nadie
las cogió. Pues bien, varias horas después y a varios
kilómetros de distancia, cuando salíamos del palacio
aparecen los fotógrafos, o sus ayudantes, yo no me quedé
con su cara para reconocerlos, a vendernos las fotos que no quisimos,
se acercaban a nosotros y a cada uno le daban su foto. Esto demuestra
el perfecto control que tienen de los turistas, saben perfectamente
y en todo momento en dónde estás, que vas a hacer
luego, por dónde te vas a mover y hacia que hora, a pesar
de estar en una ciudad grande y ser nuestro grupo un poco atípico
pues la visita la organizamos nosotros, no un guía local

Elefante pintado salida palacio
.
A las 16:15 nos encontramos todos en el bus, allí el ayudante
del conductor deja pasar a un chaval de unos 8 años que nos
hace unos juegos de magia, para la edad que debe de tener está
muy espabilado, no imagino con esta soltura, desparpajo y "saber
ganarse la vida" a ningún chaval europeo de esta edad
que está educado entre algodones.
Una parte decidimos irnos al hotel a relajar un poco en la piscina
y demás, esta ciudad nos agobia bastante, venimos de unas
zonas mucho más tranquilas y aquí todo es muy a lo
bestia, y la presión de los coches, la ciudad, los "comerciantes",
etc., es bastante grande. El grupo de Morcín se queda porque
luego hay desfile de elefantes y demás grupos folclóricos,
incluso desfila el Marahá, porque hoy es un día especial.

Esta mañana, en el fuerte Amber, encontramos al arquetipo
de turista, un alemán alto, con una especie de bermudas
floreadas y de colores cantosos, una camisola fosforescente, con
calcetines y sandalias y unas grandes gafas muy "fashion".
Le sacamos fotos en cuanto le vimos, luego, en la tienda de alfombras
Jimi no se puedo resistir más y le pidió una foto.
El tipo y sus amigos tenían un punto, se rieron mucho con
nosotros (no nos entendíamos pero era igual), como nosotros
con ellos.
Turista tipo y líder espiritual
En la demostración de las alfombras nuestro líder
espiritual también tuvo unos momentos notables pidiendo una
foto de conjunto, junto a los vendedores, para su cámara
virtual. Hoy le añadió un cartelito, tipo carné,
que dice: "International Press Avimun".
Hoy otra vez cenamos en el hotel, por 380 rps
Día 14, 23/10/04 sábado, camino
hacia Agra
Después del madrugón (7:15) por lo menos el desayuno
está muy bueno. A las 9 salimos para Agra, con la mala suerte
de que a las 11:30 pinchamos, por lo que paramos en uno de los restaurantes
de carretera a reparar el pinchazo y para comer el chófer
y su ayudante. En el jardín encontramos dos plantas de marihuana.

Los
de Morcín nos cuentan que ayer estuvieron en la fiesta, les
hicieron subir a una tribuna, con autoridades y demás. Hubo
un desfile con elefantes, camellos, caballos, músicos, mucha
gente, todos engalanados, por la calle del City Palace y el Palacio
de los Vientos. Estaba el Marahá y su hijo en uno de los
elefantes.
La fiesta en el periódico
Después del incidente seguimos hasta Fatehpur Sikri, es
un conjunto de palacios abandonados, en buen estado de conservación
(250 rps. la entrada). No me parece un lugar muy impresionante,
la decoración es menos elegante que otros palacios, aunque
sí tiene mucha piedra tallada.
El lugar es bastante grande, con edificaciones diseminadas, pero
sólo es eso
.
.
Fatehpur Sikri

Estando
en este sitio vemos al presidente de Trinidad Tobago, iba con un
grupo de gente (sabemos por la prensa que hace el viaje con su familia)
y detrás cuatro guardias o militares con escopetas al hombro.
También nos habíamos cruzado con el ayer en el palacio
de Amber, lo supimos por la prensa
Presidente y su guardia
En esta zona encontramos por la carretera a una gente con osos,
para que les sacáramos fotos previo pago, a lo que no accedemos.
Los tenían sujetos con una cuerda a una argolla en la nariz,
son bastante más pequeños que los nuestros.
Llegamos
a Agra hacia las 17 horas. Pedimos al conductor que nos lleve directamente
a la otra parte del río Yamuna para ver el Taj por atrás.
Nos lleva cerca del Fuerte Rojo, donde un descampado por donde pasa,
al final del mismo, el río y en un lateral un afluente que
es una auténtica cloaca, el agua baja negra, pestilente,
más que agua es algo denso.
El Taj desde atrás
Tenemos mala luz, pero suficiente para sacar algunas fotos. El Taj
está lejos pero tiene una estampa majestuosa. Coincide que
hay un grupo de personas con unas imágenes de dioses (están
hechas de madera y cartón), están tocando tambores
y como bailando. Al final de la ceremonia tiran las imágenes
al río y disparan sus fusiles, para ello 4 hombres se tiran
al río para ayudar. Es asombroso que sean capaces de sumergirse
en esa cloaca.

Ceremonia
en el Yamuna
Nada
más entrar en Agra nos huele a alcantarilla. Cuando estamos
viendo lo de tirar las imágenes al río el olor es
muy fuerte de alcantarilla

Nadando en el Yamuna
.
Estamos en un hotel moderno en la parte nueva de la ciudad. Aquí
Jimi y yo decidimos deshacernos de nuestros trajes rojos (siempre
que los poníamos quedábamos de color amarillo, al
lavarlos el agua y todo lo que mojábamos quedaba de ese color)
tirándolos en la papelera. Cuando estoy en la ducha entra
un botones a retirar las colchas y la papelera, al poco vuelve con
otro señor de blanco (debía de ser un encargado) que
le pide a Jimi que le firme un papel con el número de habitación
diciendo que se pueden llevar los trajes, que los habíamos
tirado y no los queríamos.
La cena aquí es la peor de todas, realmente todo estaba malo,
y no fue nada barata: 375 rps.
Día 15, 24/10/04 domingo, en Agra

Entrada al Taj y otros monumentos.
Hoy toca ver el Taj Mahal. Debe de ser por eso que parece que cuesta
menos levantarse a horas inauditas, las 7:00.
La entrada cuesta 750 rps., y lleva incluidas las del Fuerte Rojo,
Itimadud-Daula, Sikandray Fatehpur Sikri (que nosotros ya hicimos
ayer, y allí no venden la entrada para el Taj), siempre que
sea en el mismo día, además hay que pagar las tasas
en cada sitio.
Al llegar a la zona el autobús nos deja a un kilómetro
del Taj, allí otro mini bus eléctrico nos acerca a
la entrada. Esto lo hacen para evitar la polución en la zona
y conservar el mármol blanco.

Para
entrar pasamos un arco detector de metales y un riguroso cacheo
de bolsos y demás. No dejan entrar tabaco, comida, móviles,
trípodes
Así que tenemos que dejar un montón
de cosas en una consigna, que es gratuita, aunque aceptan gustosos
una propina
Lo que no pudimos meter
El
Taj es imponente, soberbio, por el aspecto, el tamaño, la
elegancia, la simetría. Una mole de mármol blanco
simétrica y exquisitamente decorada: el mármol tiene
incrustaciones de piedras preciosas y semipreciosas que hacen dibujos
de flores y versos del Corán.
Allí estamos dos horas. A Ana no paran de pedirle fotos los
turistas nacionales, incluso se le acerca un profesor y dice que
los niños que lleva son del Punjab y nunca vieron a un turista,
máxime si tiene el pelo un poco rubio. A mi también
me pidieron alguna foto y a Bea. Hay más turistas nacionales
que extranjeros.
Entrando
 
El tiempo que estamos paseando se hace corto, no te cansas de
darle vueltas y observarlo desde distintas perspectivas, para
llevarlo en la memoria. El interior es más bien reducido,
es una sola estancia que en el medio tiene los dos sepulcros,
uno más grande y otro un poco más pequeño,
separados por una especie de celosía. Al entrar hay unas
escaleras que bajan a un sótano donde están los
ataúdes verdaderos, pero no se puede bajar. Merece la pena
comprobar de cerca el trabajo del mármol.
Detalles del trabajo en mármol
De ahí nos vamos al Fuerte Rojo (250 rps de tasas). No tiene
nada en especial, sí hay alguna sala bien decorada, con tallas
de piedra, además de una buena vista del Taj

Otra perspectiva
Al acabar la visita del fuerte nos despedimos del conductor y el
ayudante, todavía quieren meternos hoy otra comida en el
restaurante de unos amigos, pero esta vez declinamos amablemente.
Les damos 2.000 rps de propina (parece que lo indicado son unas
100 por día para los dos).
Después de un descanso reparador y un baño en la piscina,
volvemos de nuevo al ruedo. Negociamos unos rickshaws para ir al
bazar Sadar (30 rps). Es un conjunto de calles con tiendas de todo
tipo. Por allí paseamos hasta la hora de la cena. Aprovechamos
para hacer alguna compra: unas cajitas de mármol con incrustaciones
(225 rps cada una). Paseamos por el bazar de productos locales,
donde apenas había turistas. Se nos hace de noche y no encontramos
ningún sitio donde poder sentarnos un rato y tomar un refresco,
así que buscamos el restaurante al que queremos ir hoy, damos
varias vueltas y no somos capaces de encontrarlo y la gente a la
que preguntamos nos dicen cosas distintas, estamos un poco perdidos.
El restaurante nos lo recomendaron unos maños que encontramos
por la mañana. Al final, no sé muy bien cómo,
damos con el, está en un entresuelo y es bastante pequeño.
Habíamos llamado para reservar sitio, ya sabíamos
lo de pequeño. Está ventilado por ventiladores y las
ventanas a la calle. El sitio se llama "Zorba. The Buda Restaurant",
está en E-19, Shopping Arcade, Sadar Bazar. Lo de la galería
Arcade sí que la vimos, pero allí no encontramos el
restaurante ni nadie supo decirnos dónde estaba, y es que
está siguiendo por la carretera general un buen trecho, como
a unos 300 metros. En el sitio no se puede fumar y no venden alcohol.
Pertenece a la secta Osho y es vegetariano.
Para
pedir la comida el camarero va anotando por riguroso orden y muy
despacio. Después trae los platos por fases y a cada uno
le enseña en la carta lo que pidió, de esta forma
no hace falta que te acuerdes de lo que pediste, cosa que solemos
olvidar porque los nombres no son fáciles de recordar. Está
todo buenísimo y no tiene nada de picante, así que
los que no lo soportan se pusieron las botas. Quizá fue una
de las mejores cenas, aunque yo eché en falta el picante,
nos salió por 130 rps. Todo estaba muy limpio. Y esto a pesar
de que pensábamos que Agra iba a ser el peor sitio, todo
malo, caro y sucio.

Foto de familia ante el Taj Mahal
La verdad es que Agra no da para mucho, es más bien feo,
la ciudad huele a alcantarilla y están todos muy al tanto
de los turistas, ya que casi todo el mundo que pisa la India viene
por aquí.
Día 16, 25/10/04 lunes, hacia Khajuraho
En el tren
La hora de la diana de hoy es escandalosa: a las 5:45, aunque, por
suerte, eso fue en teoría, porque los del hotel no nos llamaron,
así que Jimi se despierta a las 5:30 y a las 6:00 nos llama
Kike a todos. Cuando bajamos para el desayuno nos dicen que no está
hasta las 6:30, así que todavía, después de
correr, tenemos que esperar un rato. Una forma estupenda de empezar
el día.
Nos llevan a la estación y allí una cuadrilla de maleteros
nos recoge las maletas y las llevan con el de la agencia a facturar,
a nosotros nos dejan encerrados en el autobús unos 20 minutos.
El procedimiento es igual con todos los extranjeros que venimos
organizados. Debe de ser para que no nos pongamos nerviosos, porque
estamos muy avisados que hay que tener mucho cuidado con las maletas
La estación no es tan colorista como había imaginado.
Las vías están llenas de basura y cagadas de todo
gusto, color y condición.
A las 8:30 sale el tren, estamos divididos en dos vagones. Todo
tiene un aspecto sucio, el baño huele mucho a orines. Vamos
en 2ª clase con aire acondicionado. Las ventanas están
tintadas, por lo que se ve mal el exterior.
Hoy nuestro líder espiritual va de "indio mafioso",
con turbante, gafas de sol y carné de prensa, muy aparente.
A las 11:15 llegamos a Jansi, la estación donde nos recoge
un bus para ir hasta Khajuraho. Resulta que en el tren también
viene el presidente de Trinidad Tobago, que ayer vimos otra vez
en el Taj, está claro que este señor nos persigue.
Había una comitiva de coches de policía esperándole.
Más tarde veremos toda la comitiva de coches en Orchha, lleva
hasta una ambulancia para su servicio. También comerá
en el mismo hotel que nosotros. Kike dice que si pasado mañana
está en el avión con nosotros hacia Delhi lo hará
socio de Avimun, por habernos copiado parte del recorrido.

En
la estación de Jansi Jimi ve a un nativo de barba blanca
y turbante, un indio muy típico, así que, para dar
juego a su vestimenta de hoy, se sienta a su lado y le pide una
foto, el indio posa encantado, la pena es que no pudimos habla ni
media palabra con él.
Indio con Jimi
A los 50 minutos de salir de Jansi llegamos a Orchha. El lugar es
encantador, trasmite paz y tranquilidad. Es un paraje campestre,
con mucho verde y en medio de todo un pueblo tranquilo que molesta
muy poco al turista, y eso que hay un montón de puestos de
venta de recuerdos.
Aquí
hay un conjunto de edificaciones: templos, palacios y un museo.
El palacio Raja Mahal es el más notable, tiene una parte
que es hotel, el resto está medio abandonado, es de un color
oscuro, pero guarda un aire misterioso y un tanto acogedor, tiene
que haber sido un lugar estupendo de descanso. A pesar de tener
murallas y estar en un alto, lo que lo hace muy militar, la sensación
es más de palacio de descanso.

Vista de Orchha

En
el hotel donde nos llevan a comer (el de la agencia le dijo a Kike
que nos había reservado en el mejor hotel de Orchha porque
no hay muchos otros sitios para comer y el viaje es muy largo) tuvimos
una pequeña movida a la hora de pagar: vienen con la cuenta
antes de que acabemos de comer, la calcula allí delante y
luego se queda esperando mientras que recogemos el dinero de los
de la mesa y lo contamos, según se lo damos se va, nos tiene
que dar 25 rps de vuelta, que aunque no sea mucho queremos que nos
las de, luego ya le daremos la propina. Al rato viene y nos dice
que no tiene cambio y que gracias, en nuestra mesa está Pablo,
que se maneja perfectamente con el inglés, así que
le pide el cambio, el tío se vuelve a marchar, viene con
nuestro dinero y la cuenta, lo cuenta todo delante nuestra e insiste
en que no tiene cambio, así que se lo volvemos a pedir (en
la mesa de al lado habían dado suelto) hasta que nos lo da
de muy mala manera. Esta vez no se ganó la propina, ni la
de nuestra mesa ni la del resto de nuestras mesas.
Palacio de Orchha
A las 15:30 salimos para Khajuraho, donde llegamos a las 20:30,
con una sola parada de 20 minutos. La carretera está fatal,
es de apenas 3 metros de ancha, llena de baches y con mucho tráfico,
con lo que íbamos muy despacio, dando tumbos y parando cada
vez que se tenía que cruzar con otro vehículo grande,
además tocaban el claxon continuamente, y ponía la
luces largas cada vez que se cruzaba con otro vehículo.
De nuevo tuvimos que sufrir el "on-off" propio del país,
como decía al principio aquí parece que sólo
entienden lo negro o lo blanco, los colores intermedios no existen:
con el aire acondicionado o te hielas o lo quitan y te asas, y así
vinimos todo el viaje.
Nos cuentan Marcela y Bea que uno de los chicos con los que pasearon
en Jodhpur, cuando le dijeron que en España comemos carne
de vaca se puso muy incómodo y las avisó de que no
se les ocurriera decirlo a nadie, porque podrían tener serios
problemas, ¡nos comemos a sus dioses!
También comentamos que no vemos muchos gatos, raro en un
país lleno de comida para ellos (ratas), imaginamos que será
porque se los comen (¿?).
El hotel, Clarks Khajuraho, está bien, tiene una piscina
muy agradable, con un amplio jardín. Como comimos al mediodía
no cenamos, tomamos una cerveza en el bar del hotel (100 rps).

Anuncio del Hindustan Times
En el Hindustan Times de hoy vemos un anuncio que supera nuestra
capacidad de asombro, lo que hacen por vender: "ESTE HOMBRE
SABE QUE SU MADRE DE 70 AÑOS ESTÁ SOLA EN CASA CADA
DÍA DESDE LAS 10 HASTA LAS 6. Es espeluznante, pero cierto.
Y ello podría ocurrirle a usted. ¿Es su casa realmente
segura? Suficientemente segura, para que nunca tengas que preocuparte
por dejar a tu vieja madre o tus hijos solos en casa. Nosotros en
Godrej reconocemos esta necesidad que tienes. Razón suficiente
para el nuevo Equipamiento de Seguridad Godrej. Un concepto único
que gira entorno a la completa seguridad de tu casa y todo lo que
contiene. Elige desde los productos individuales, o haz segura tu
casa con todos ellos. Es la solución perfecta de seguridad.
Incluso este hombre estaría de acuerdo." Venden cajas-fuertes
y alarmas, aunque parece difícil que un hombre que se gana
la vida en la calle tenga mucha necesidad, o que vaya a meter en
la caja de seguridad a su familia cuando se va cada día de
10 a 6 a buscarse la vida.
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