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DIARIO DE VIAJE A LA INDIA
DE AVIMUN 2.004 ( 6)
Por Antonio Bernardo
Día 17, 26/10/04 martes, en Khajuraho

Templos zona oeste
Hoy es un día distinto, ¡no madrugamos!, tan solo nos
levantamos a las 8. Después de un buen desayuno un autobús
distinto del de ayer (tuvo que volver a Jansi) nos recoge para ir
a ver los templos de la zona oeste, unos 10, de ellos 4 tienen escenas
eróticas (250 rps la entrada, ó 5 $).

Acoplamiento místico

Trascendiendo lo humano
El viaje hasta aquí es difícil, por lo perdido que
está el lugar, pero es muy interesante. Hay un total de 22
templos construidos en los siglos X y XI por los Chandellas (realmente
construyeron muchos más pero esos son los que se conservan).
Algunos de ellos se han hecho famosos por las representaciones eróticas
(yo incluso diría que pornográficas, aunque esa palabra
los estudiosos de estas cosas no la quieran aplicar, es muy moderna).
Algunas guías hablan del "maithuna" como un "acoplamiento
místico erótico", que en mi tierra es "follar",
y de la trascendencia que tiene la relación sexual entre
Shiva (aspecto masculino) y Shakti (aspecto femenino de la divinidad),
pero cuando ves aquellas escenas lo que piensas es que se lo montaban
muy bien, eran auténticas orgías, como las que se
puedan dar en la imaginación más calenturienta o la
película más pornográfica.

Otro tipo de mística

Mística en grupo
Los templos de esta zona están en una explanada con jardines,
todo muy cuidado. Los templos son del estilo de los jainitas que
ya vimos, casi todos están sobre una plataforma de piedra
y esparcidos sin orden por el campo. Todos están muy decorados
y las escenas eróticas, en templos que aparentemente no se
diferencian del resto, están dispersas entre la gran cantidad
de escenas que están representadas. Calculo que hay unas
150 escenas eróticas en los cuatro templos. Las hay de todo
tipo: en parejas, lo que serían tocamientos, coitos, orgías
en grupo, relaciones con animales, felaciones, etc.
Nada más bajar del autobús tenemos mucha presión,
todos los "comerciales" se nos vienen encima con figuras
de bronce, calendarios, mapas de la India, kamasutras, figuritas
de metal, etc. Nos lleva un poco de tiempo avanzar hacia la entrada
de los templos.

Aspecto del trabajo tan elaborado
Después de este baño de antigua y perenne sexualidad
india nos vamos a ver un grupo de templos jainitas, está
en un lugar mucho más pequeño y son menos impresionantes.
Aunque digan que aquí no hay escenas eróticas, o por
lo menos no dicen nada sobre ellas, sí que hay alguna, desde
luego no son tan descaradas.
Nos volvemos a encontrar con el presidente de Trinidad Tobago (también
lo veremos por la noche cuando el espectáculo de luz y sonido
que intentamos ver de extranjis desde una terraza, pero que apenas
vimos nada y pensamos que tampoco debía de haber sido para
mucho).

Niño
Después de una ilustrada mañana sexual nos vamos a
tomar un baño en la piscina jardín del hotel, además
de unas cervezas y media hamburguesa vegetal (350 rps.).
Por la tarde vuelve a buscarnos el bus, con un guía local,
para enseñarnos otros templos y el antiguo pueblo de Kahjuraho.
El guía nos cuenta unas cuantas cosas interesantes como que
los cerdos, vemos unos cuantos sueltos por el pueblo, no los comen,
los utilizan para que se coman parte de la basura y luego aprovechan
su piel.
También nos dice que en este pueblo hay cuatro castas, que
viven en cuatro barrios diferenciados. Empezamos a pasear por el
pueblo por el barrio de los parias, un grupo de mujeres que estaban
sentadas en la carretera de cháchara, nos cuenta que habían
estado todo el día recogiendo la basura de las otras casas
y ahora, después de su descanso, irán por las casas
a pedir si les dan algo. Son los que hacen los trabajos más
bajos. Las casas de los parias también se diferencian, por
ejemplo suelen tener colgado de la pared una especie de cesto de
mimbre, que utilizan para trabajar.
Cuando dos personas se conocen además de decirse el nombre
se dicen la casta. Es un tema que está muy marcado en toda
la India.

Sadhú y marihuana
A Jimi se le pega un chico que habla algo de español, que
está en la universidad estudiando biológicas y ahora
está en el pueblo de vacaciones. Al volver de ver el templo
más alejado nos invita a entrar en el pequeño santuario
que tiene un santón (sadhú). Nos sentamos con el hombre
(somos Pablo, Jimi y yo) en una pequeña edificación
que es como una habitación, el suelo está hecho de
boñiga (mierda de vaca) seca y prensada, lo hace muy suave
y espanta a los mosquitos. Uno de los motivos por los que las vacas
son sagradas es porque las vacas son útiles: su mierda sirve
para hacer fuego con poco humo y espanta a los mosquitos y otros
insectos molestos. Al llegar y presentarnos el hombre nos pone en
la frente una señal con ceniza. El sadhú pasa casi
todo el día fumando marihuana de una gran pipa (xirgo, como
un cono de barro), así que nos invitan a compartir la pipa
con ellos. Luego llegan otros campesinos que se sientan con nosotros
y también fuman. Al cabo de un rato tenemos que irnos, pues
nos espera el resto del grupo, para despedirse el sadhú nos
pone otra señal en la frente, esta vez es de color rojo y
el chaval intermediario nos sugiere que le demos una ayuda económica
para el altar.
Escuela
A continuación nos lleva por el pueblo a ver una escuela,
donde dice que está una cooperante española dos meses
al año. En la escuela el maestro nos enseña las dos
aulas que tienen y un conjunto de fotos de los visitantes y notas
que escriben los visitantes, al final nos pide dinero, incluso quiere
darnos un recibo por el dinero que le damos, lo rechazamos, aunque
no estamos nada seguros del fin que tendrá el dinero.
Seguimos el paseo por el pueblo, nos va contando que en las casas
pulen el suelo con boñiga de vaca para evitar los insectos,
que cada barrio corresponde a una casta y en cada uno hay una fuente
para el acceso al agua.
Al final, un poco deprisa la última parte del paseo, nos
lleva a la que dice que es su casa, nos enseña dos o tres
dependencias muy rápido, más que nada es pasar por
ellas, hasta que llega rápidamente a la tienda, resulta que
"su casa" es la tienda de recuerdos del pueblo, allí
se pone a vendernos lo que queramos. En esta tienda nos encontramos
con el resto de los compañeros que estaban con el guía.
Cuando el autobús nos deja otra vez en la zona del pueblo
de los templos, otra vez se nos echan encima todos los vendedores.
Damos un paseo por allí viendo tiendas y tomando una cerveza
(40 rps) en una terraza desde donde nos dicen que se puede ver el
espectáculo de luz y sonio, pero no se ve casi nada y el
espectáculo tampoco vale para mucho.
Al pasear por el pueblo sin rumbo se nos echan encima otra vez
todos los vendedores. A Domingo y a Jimi se les ocurre hacer la
"tortuga" para evitarlos, consiste en cogerse unos a otros
por los hombros en círculo y con la cabeza para abajo, una
postura defensiva que al grito de guerra de "tortuga"
todos respondemos, para asombro y extrañeza de los locales
que acaban riéndose y dejan de invitarnos a compra.
En este sitio hay varios miembros del grupo que encargan trajes,
los tienen para mañana por la mañana. Al final la
confección es pasable y la tela depende de la que elijas.
Después de mucho buscar y mirar acabamos cenando en un sitio
que se llama Mediterráneo, es el que mejor impresión
nos da de todos los que vimos. La pasta, la pizza y la lasaña
están muy buenas, tocamos a 240 rps por cabeza, incluyendo
las cervezas.
Estando cenando hablamos de las castas, mejor dicho Kike nos cuenta
sobre las castas, y resulta que al lado está también
cenando un indio que habla perfectamente español. El hombre
se acerca a nosotros muy respetuosamente interesado en saber nuestra
opinión sobre las castas. Le invitamos a que se siente y
nos cuenta que las castas tienen su origen en la división
social del trabajo y se representan por las diversas partes de dios:
la cabeza (bramanes), el estómago (comerciantes), los brazos
(guerreros) y las piernas (parias), así todas son muy dignas
y necesarias. Ahora se está luchando mucho a nivel de gobierno
contra la segregación de las castas más bajas, así
los parias tienen una reserva del 45% de las plazas en la universidad
y para ciertos trabajos del Estado. El hombre justifica lo de las
castas. También dice que hace yoga unos 10-20 minutos al
día, que son cosas que se llevan en la sangre. Es guía,
trabaja en Delhi llevando turistas al sur. Vivió 6 años
en España, en Madrid, suponemos, por lo que cuenta, que estuvo
casado con una española. Nos recomienda que no vayamos al
templo de los monos en Varanasi, también nos dice que las
vacas tienen todas dueños y que cuando mueren los parias
se encargan de llevarlas al campo donde les quitan la piel que se
usa, el resto se tira.
Ayer, según estamos en la piscina, se acerca a Kike el comercial
del hotel, le pide un aparte y le dice que le da el 20% y su cena
gratis si nos lleva a todos a cenar al hotel, también le
pregunta cuando va a volver con otro grupo. Como ya conté
hace días, aquí todo funciona así, se hace
negocio con los líderes de los grupos (esos guías
o acompañantes que ponene las agencias en los viajes de paquete
y que tanto llama la atención de los indios que nuestro grupo
no tenga que ya hace tiempo que hemos desistido de intentar explicárselo)
directamente. Kike nos cuenta que en muchos sitios le han ofrecido
este tipo de negocios. Es normal que los comerciantes den dos o
más rupias a los chavales que les llevan turistas a la tienda,
incluso ago de comisión si compran. Así se gana la
vida mucha gente.
Día 18, 27/10/04 miércoles,
hacia Varanasi
Hoy, como ayer, es un día más tranquilo, el plan de
la mañana es levantarse a las 8:30 (¡increíble!),
el autobús nos vendrá a buscar hacia las 11:30 para
ir al aeropuerto, pues volamos a Varanasi.

Jardín y piscina
En el tiempo que tenemos hasta que venga el bus estamos algunos
vamos a buscar por las cercanías una tienda del gobierno
que nos han dicho que tiene buenos precios fijos, para comprar algún
recuerdo. Después de un rato de andar no encontramos nada,
así que volvemos a refrescar un rato en la piscina.
Al volver al hotel de esta pequeña y frustrada incursión
encontramos en la puerta del hotel al chico que ayer nos acompañó
a Pablo, Jimi y a mí por el pueblo. El hombre venía
a buscarnos para llevarnos a otros sitios. Esta vez no tiene suerte,
apenas tenemos tiempo de pegarnos un baño y ya es la hora
de irse hacia el aeropuerto.

Tarjeta de embarque
El aeropuerto es el más pequeño que vi nunca. Para
entrar al edificio de la terminal, según bajamos del bus,
nos piden el billete y la tarjeta de embarque (nos la acaba de dar
Kike, está rellenada a mano). Hay varios policías
o militares que nos paran y se leen con calma todos los documentos
que nos piden. Una vez pasado este control nos piden que dejemos
las maletas fuera, en una puerta al lado de la utilizamos nosotros
para entrar, allí las recoge el personal del aeropuerto y
las meten por un gran escáner. Nos piden que nos pongamos
en una parte concreta de la terminal y estemos atentos por si nos
llaman, porque una vez que salen del escáner piden que abramos
algunas, deducimos que abren las que tienen dentro algo electrónico
que funciona, como un reloj.

Safety room
Allí esperamos a que estemos todos y entonces pasamos a la
Safety Room: para entrar nos registran a todos, a pesar de pasar
una especie de arco que, sospecho, no debe de servir para nada.
El equipaje de mano lo pasan por otro escáner más
pequeño, que tampoco debe de funcionar, y a continuación
un grupo de policías (cuento 7) nos pide abrirlo, lo vacían
todo a todos, uno a uno, el lío que tienen montado es grande.
En este registro concienzudo, nos requisan las cerillas y los mecheros,
además, no se pueden llevar pilas sueltas, y eso sin contar
las tijeras y otro material semejante.
Todo esto lleva su tiempo, a las 13 horas estamos
casi todo el avión en la pequeña y abarrotada sala
de embarque, a las 14 horas abren las puertas para embarcar. Pero
la sorpresa es que de camino al avión, se va andando, todavía
nos cachean otra vez y registran el equipaje de mano, esta vez son
los de la compañía de aviación. Como un día
oiga que pasó algún atentado saliendo de este aeropuerto
no me lo voy a creer.

Líder espiritual
Una vez en el avión le preguntan a Jimi si la cámara
es original (hoy estrena un nuevo traje naranja, también
lleva turbante y la cámara de juguete colgada), entonces
le saca una foto virtual a la azafata, que se ríe. Pero hay
otra azafata al lado que no ve la movida y le dice muy seria a Jimi
"no pictures", son unos momentos de tensión porque
Jimi hace ademán de sacarle una foto y ella insiste en que
"no pictures", a todo esto su compañera está
al lado mondándose de risa, hasta que en el punto culminante
sale el pajarito y al final ella también se ríe.
El vuelo tarde media hora. En este tiempo nos dan caramelos picantes
(a mi gusto estaban muy buenos, pero no pensaba así todo
el mundo), un pequeño bocadillo de queso y dulce también
picante y un zumo que, cosa extraña, no picaba.
Al bajar del avión nos vuelven a pedir la carta de embarque.
Hay varios policías con mosquetones alrededor. En la salida
nos espera el agente de la agencia y nos vamos directamente al bus,
las maletas ya nos las recogen ellos.
De camino al hotel nos detienen un rato el bus porque va a pasar
la comitiva del presidente de Myanmar.
El hotel, Hindusthan Internacional, es bastante grande, también
tiene piscina, aunque no vayamos a utilizarla.
Nada más dejar las maletas el de la agencia nos dice que
lo mejor es ir a ver la ceremonia nocturna en los ghats. Llegar
hasta la zona central de la ciudad es complicado por el tráfico
y los mercados, así que durante un trozo no hay tráfico
de vehículos, por lo que contratamos unos rickshaws de bicicleta
(80 rps) para que nos lleven al ghat principal, el más bullicioso,
el Dasashwarnedh. Allí contratamos una lancha (200 rps para
todos) para ver la ceremonia desde el agua y luego ir hasta los
crematorios.
Pasando en rickshaw por el mercado
El paseo en rickshaw es altamente estresante. La ciudad parece
muy bulliciosa y a la vez tranquila. Hay una zona, la más
cercana al río, que es toda mercado, por donde sólo
pasan bicicletas y motos, lo que la hace más tranquila, aunque
la cantidad de gente es impresionante, son riadas continuas en las
dos direcciones, además de los ruidos, más leves que
en el resto, de los pitos de los vehículos (una constante
en estos países es el pitar continuo de los coches, al no
haber reglas de circulación muy estrictas la gente se autorregula
a base de avisarse con el pito, son pitidos leves pero es continuo).

Ceremonia desde barca
En la parte alta de las escaleras hay una especie
de pequeños altares, con una sombrilla, velas y otros instrumentos.
La ceremonia diaria, al anochecer, es un rito que se consagra al
fuego y a las aguas, unos seis monjes colocados en esta especie
de altares, separados por las escalinatas, cantan, tocan campanillas,
y mueven velas y fuego al ritmo de las campanillas y otra música.
La ceremonia dura unos 50 minutos y hay mucho respeto hacia ella.

Cerveza
Cuado subimos a la barca se acercan unos niños a vendernos
unas velitas en hojas de coco, por 5 rps, para tirar al río
y hacer nuestras ofrendas. Después de una media hora, nosotros
no entendemos nada, es interesante ver la liturgia, pero una vez
vista un rato ya no le sacas más, al menos yo, nos vamos
a ver otros ghats. Al ser casi de noche vemos poco. Cuando nos acercamos
al ghat donde incineran nos avisan de que no saquemos fotos, por
respeto a los muertos. En este momento vemos unas seis cremaciones,
hogueras. Los cuerpos los traen en una especie de parihuelas envueltos
en telas color amarillo y los mojan antes de proceder a la cremación.
Según nos cuenta el guía que nos acompaña funcionan
las 24 horas del días y llegan a quemar unos 500 cuerpos.
Suele costar un mínimo de 3.000 rps., dependiendo de la cantidad
de madera y quema durante unas 3 horas.
Hay una serie de cadáveres que no se queman: los bramanes,
los leprosos, niños, mujeres embarazadas, los enfermos de
viruela y a los que les picó una cobra.
Observamos que no huele nada y tampoco vemos ninguna de esas fantasías
de cadáveres por el río.
Volvemos al hotel sorteando todo tipo de dificultades con el rickshaw.
Después de una cerveza en el bar del hotel (50 rps. cada
uno, las compartimos) cenamos un buffet en el mismo hotel, 460 rps.
y está bastante bien. Hoy nos vamos pronto a la cama porque
mañana toca un súper madrugón a las 5 para
ir a ver amanecer en los ghats.
Día 19, 28/10/04 jueves, Vanarasi y
camino de Delhi

Sale el sol en el Ganges
Hoy madrugamos a las 5:00. Sin desayunar vamos al
bus que nos lleva a la zona del mercado para llegar andando al ghat
de ayer. Llegamos con luz de día, aunque aún no salió
el sol. Ya hay mucha gente entre turistas, sus acólitos,
vendedores de flores y los que vienen a bañarse y hacer sus
abluciones.

India en silla de ruedas

Palacio
Me sorprende, para bien, que los que vienen a darse sus baños,
limpiando el cuerpo y el alma, no se inmutan ante la presencia de
una multitud de turistas, todos con nuestras cámaras disparando
a diestro y siniestro. En la zona donde aparcamos conté unos
10 autobuses más coches y pequeñas furgonetas, y los
que llegarían después. Todos los turistas vamos montando
en la barcas para hacer el obligado paseo. También llamó
nuestra atención que había un joven turista, catalán
por cierto, en silla de ruedas, entre varios compañeros lo
estaban subiendo a una barca (¡y pensar que en España
tiene su dificultad viajar con silla de ruedas!).

La otra orilla
En primer lugar la barca nos lleva hacia el sur, hasta lo que es
el ghat crematorio secundario. El guía nos va explicando
que hubo un tiempo en que los marahás se hacían un
palacio a la orilla del Ganges para ganar la paz y estar a bien
con su dios. Pero sólo vale esta orilla, la otra orilla del
río está desierta y allí las abluciones no
tienen el mismo valor, no es un río sagrado. Aquí
se bañan pobres y ricos, todos juntos, y allí mismo
se cambian. También nos dice que el río no está
contaminado porque tiene minerales y hierbas que lo impiden. Nuestro
Leader Group llevó un frasquito de análisis para recoger
una muestra de agua y analizarla. Los resultados están expuestos
en esta página de Avimun , puedo adelantaros que está
menos contaminado de lo que podríamos imaginar, y eso a pesar
de que el agua es muy turbia e, imaginamos, que todas las poblaciones
aguas arriba verterán aquí sus aguas fecales. Ahora
ya hay intentos de depurar el agua, nos dicen que una especie de
columnas son depuradoras (¿?).

Actividad en el ghat
La gente se baña, lava la ropa, hace abluciones, se lava
la boca y hasta hace gárgaras con el agua del río.
Imaginamos que también verterán sus aguas naturales
al río, pero eso queda más disimulado. Es toda una
amalgama de gentes y colores. Eso sí me parece que vemos
poca gente joven, la mayoría es más bien de mediana
edad para adelante, aunque haber hay de todo.

Crematorio eléctrico.
En el ghat del crematorio secundario hay un horno eléctrico
para quemar a quien no tenga dinero, pero después de 20 años
no parece que tenga mucho éxito, la gente quiere quemarse
con madera, de la forma tradicional. Igual que ayer no vimos nada
raro hoy nos encontramos, cerca de este crematorio, un cadáver
flotando, parece que está un poco a medio quemar, y es que
los que tienen poco dinero se queman hasta donde dé.

Haciendo sus abluciones
Hay zonas más vacías de gente, y en
otras están lavando ropa, que la golpean con saña
contra las escaleras. También se ven bonitos palacios.

Crematorio tradicional (Manikarnika)
Desde el crematorio secundario el barco remonta y nos lleva hasta
el crematorio principal, un poco más arriba de donde partimos,
el Manikarnika. Aquí bajamos y nos metemos por un laberinto
de callejuelas muy estrechas, tenemos que ir en fila de uno para
pasar.

Callejuela
Vamos a ver el Templo Dorado (tiene un montón de kilos de
oro cubriendo sus cúpulas). El sitio está muy protegido:
no dejan meter cámaras ni otros instrumentos electrónicos,
hay que pasar por un arco detector de metales (juraría que
no funciona) y está lleno de policías (o militares),
con aspecto aburrido que no dan ninguna sensación de seguridad.
Todo esto no a la entrada del templo sino en las callejuelas adyacentes
según te acercas. Registran a algunas personas, pienso que
al azar. Llevan chalecos antibalas, aunque alguno lo utiliza de
alfombrilla para sentarse o echarse.
Es todo un laberinto de callejuelas, pienso que un hombre, o mujer,
bomba no tendría ningún problema para organizar una
masacre.
Nos suben al segundo piso de una tienda para ver la cúpula
del templo dorado, es todo lo que veremos ya que los turistas no
podemos entrar.
Por esta zona también está el Pozo de la Sabiduría,
una zona un poco más despejada con lo que debe de ser un
pozo de agua. El lugar está lleno de soldados sentados y
tirados en actitud de descanso.
Después de esta apasionante inmersión en el Benarés
profundo, nos llevan a ver el templo de Siva en la Universidad,
una pérdida de tiempo. Por suerte aquí acaba la visita
guiada y nos vamos al hotel a súper desayunar en buffet libre,
¡casi acabamos con él!.

Contratando el rickshaw
Tenemos ahora un tiempo a nuestro aire antes de hacer
otras visitas con el bus. Jimi y yo contratamos el rickshaw de ayer
(80 rps. ida y vuelta) para ir a los ghats. Allí nos perdemos
por las callejuelas, nos asomamos a diversos ghats, nos mezclamos
con la gente, nadie nos mira como a turistas ni intentan vendernos
nada. En la calle principal que desemboca al ghat sí nos
entran nada más vernos ofreciéndonos de todo: barca,
masaje, rickshaw, marihuana, caballo, telas
y gente pidiendo.

Casa de comidas
Todas las callejuelas laterales están llenas de casas-tienda-taller
o sólo casa-taller. Confeccionan de todo: cerámica,
telas, hierro, madera
Cada poco hay una tienda de comidas
que fríen y amasan allí mismo, sobre la marcha, asomados
a la calle.

Vacas comiendo flores
Hay mucha contaminación, bicicletas y motos, y también
monos por los tejados. En zonas un poco más anchas hay grandes
montones de basura, que a veces comen las vacas.
De vuelta al hotel los otros grupos nos cuentan que los llevaron
a un "mercado indio", que es una zona de factoría
de telas con niños trabajando. Allí se mosquean y
se impone el Group Leader para que los lleven al mercado de los
ghats.
A las 13:15 nos recoge el bus que nos lleva a ver el templo de la
Madre India y el museo arqueológico, donde Buda dio el primer
sermón. A mi gusto todo esto no vale mucho (los interesados
en la arqueología sí sacarían algo de provecho),
fueron unas horas tiradas, pero es lo que tiene tener las cosas
programadas.
De vuelta al hotel tenemos una hora hasta marchar a coger el tren
para Delhi. Domingo y Jimi "exigen" que abran el bar,
pero no les hacen mucho caso, al final acaban abriendo el restaurante,
donde tomamos unas pizzas y cervezas (200 rps.).

Maletas al tren
A las 17:15 nos llevan a la estación de ferrocarril, llegamos
a las 17:45 y el tren sale a las 19:00, parece que hay que hacer
las cosas con mucho tiempo. Un pelotón de mozos nos llevan
las maletas. Nos dividimos en grupos de 6 para ocupar tres departamentos.
Los departamentos son abiertos al pasillo, donde hay otras dos literas.
Atamos todas las maletas con cadenas debajo de los asientos, ya
tienen una argollas para ello, parece ser que hay mucho robo en
estos trenes.

Coche litera
Lo de venir pronto a la estación estuvo bien, pues el tren
salió a las 18:44 por mi reloj (a lo mejor estaba yo mal
informado de la hora de salida). Llevamos al menos un policía
con escopeta en el tren.
La ropa de cama que nos dan está bastante oscura, con roturas,
manchas y lamparones, debe de estar lavada pero mal y si, además,
la lavaron en el Ganges
, así que a sacar el saco-sábana
los que los habían traido.
Hacia las 22:00 nos ponemos a dormir. Pasamos la noche despertando
y volviendo a dormir, pero aceptable. No hay demasiado frío
ni calor.
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