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VIAJE AVIMUN A INDOCHINA 2005 (II)

Por Antonio Bernardo

Fotos: Antonio Bernardo y Enrique Quirós


Día 3, viernes, 7/10/05. Bangkok


Llegamos a las 14:15 hora local, son 5 horas más, o sea el viaje fueron ocho horas y quince minutos. Nada más iniciar el viaje nos dieron una especie de cena y antes de llegar una especie de desayuno.
Nos está esperando Sunan, nuestra guía local, de 42 años y muy agradable. Nos suben a un pequeño autobús tapizado en rosa y rojo, con una tela roja colgando a todo lo largo de la parte superior de las ventanas. Es parecido a los autobuses supra: tres filas de asientos con mucha separación, anchos y muy reclinables. Nada más arrancar nos dan agua, una toallita refrescante, el plan del viaje y un mapa de Bangkok.


La primera impresión al salir del edificio del aeropuerto fue un golpe de calor húmedo, bochornoso, que se repite cada vez que bajamos del bus.


Lo primero que choca al llegar a Tailandia es que conducen por la izquierda. La hora son 5 más que en España, al menos en esta época del año.


Tardamos una media hora en llegar al hotel, de camino la guía nos va explicando que en Bangkok hay 10 millones de habitantes y 3 de coches, por eso hay tantos atascos.


El hotel está en una pequeña travesía de la súper avenida Rama IV, y en una especie de patio. Las habitaciones están bien. Después de acomodarnos nos vamos al mercado nocturno de Lumpini a cambiar. Juntamos el dinero para cambiar y, como es normal en estos casos, montamos un lío con las vueltas, al final el tipo de la ventanilla no nos quiere cambiar más billetes pequeños, teníamos que haber cambiado cada uno lo suyo. El cambio está a 49,12 baths por euro.

Avenida Rama IV
Avenida Rama IV al anochecer. A la derecha el mercado nocturno Lumpini.


Seguimos hacia el Patpong. Como somos un grupo numeroso acabamos perdiéndonos, al final encontramos al resto tomando una cerveza (80 b) en un pequeño callejón. Aquí Jimi empieza a hacer relaciones: se sienta con unas chicas (profesionales de un bar de la acera de enfrente) y está un rato con ellas (no podemos entender cómo se comunica pues entiende poco inglés), hasta que sale la encargada y le pregunta qué quiere tomar, aprovecha entonces para decir que está esperando a unos amigos (más bien lo dice por señas) y luego ya se va, dejando atrás a las chicas muertas de risa.

Club de Patpong.
Club de Patpong.


Buscamos un sitio para cenar, cruzando la calle principal, en un edificio comercial, encontramos un restaurante de comida rápida tailandesa, de una cadena de franquicia Thai-Thai. Está limpio y todo muy rico, yo tomo noodles con gambas y arroz aromatizado al limón, bebemos cerveza y salimos a 200 b por cabeza. La comida está un poco picante, en la carta lo indican con unos dibujos de guindillas.


Damos un par de paseos por la calle Patpong y entramos en un chiringuito a tomar una cerveza (100 b). En estos chiringuitos desfilan chicas en bikini por detrás de la barra con un número para que la puedas llamar y tomarte una cerveza con ella. Hay algunos australianos rodeados de chicas y bastante cargados de alcohol.


Hay otros chiringuitos, que suelen estar en un primer piso o con la puerta cerrada, donde en el escenario algunas de las chicas demuestran habilidades gimnásticas con sus partes más íntimas.

Chiringuitos de Patpong.
Chiringuitos de Patpong.


En la calle hay mucha presión para que entres en los chiringuitos. Hay varias personas a la puerta con una lista de las acrobacias que hacen las chicas y el precio de la cerveza (entre 100 y 150 b.). Todo esto en una acera muy estrecha pues la calle está llena de turistas paseando y chiringuitos donde venden todo tipo de artículos (camisetas, pañuelos, bolsos, bolígrafos, relojes, cinturones, etc.) de imitación de las marcas más conocidas.

Camiseta
Camiseta a la venta en Patpong.


Día 4, sábado, 8/10/05. Bangkok


Hoy nos tomamos el día con un cierto relajo. Después de levantarnos a las 8:00 nos pegamos un desayuno estupendo, en el buffet había de todo, desde pescados secos fritos (con sabor un poco a rancio), pasando por arroces, embutido, tortillas, fruta, bollería, etc.


A las nueve montamos en el autobús para hacer una visita por BKK. El primer lugar es el templo del buda dorado (Traimit Royal Temple, 20 baht la entrada). Es una imagen de buda de oro macizo de 5 toneladas. Lo descubrieron hacia el año 50, porque antes estaba cubierto de una capa de cemento (se supone que lo cubrieron así por las continuas guerras que tenían con Birmania, para evitar que lo robaran), se dieron cuenta porque recibió un pequeño golpe que dejó al descubierto algo dorado. Al entrar al recinto nos hicieron varias fotos que luego al salir nos querían vender impresas en una chapa. El lugar es pequeño y agradable, al entrar a la derecha hay un rincón con un árbol de buda, que tiene un altar con muchas cosas y ofrendas. La sala donde está el buda es pequeña, al frente hay un altar para ofrendas y unas máquinas para meter moneda: "el horóscopo electrónico de buda", según el día de la semana que naciste metes moneda en una máquina distinta que sortea un número que te indica qué papel tienes que recoger en unos cajetines que hay en la parte inferior, te cuenta la suerte que te espera.

Tecnobuda
Tecnobuda prediciendo el futuro.


Estamos muy cerca del barrio chino, Chinatown. Frente a este templo hay montado un escenario en una pequeña plaza porque este mes se celebra una fiesta china en la que hacen durante 10 días ayuno con comida vegetariana y buenas acciones, incluso los más devotos se visten de blanco. Los lugares donde dan comida vegetariana ponen este mes una bandera amarilla.


En la calle principal del barrio chino observamos muchas cámaras de TV, suponemos que por esa manía de la "seguridad" (¿voyeur?).


A continuación vamos hasta el mercado de las flores, se trata de una calle llena de puestos donde preparan ramos, collares y todo tipo de decoración con las flores. Las venden por paquetes. La guía se enrolla y nos compra a cada uno una pulsera de flores blancas que huelen a jazmín. La zona está cubierta por unos toldos. Hay más callejuelas que salen de la principal también con puestos de flores y frutas.

mercado de las flores
Puesto del mercado de las flores.


La siguiente visita es al Palacio Real (100 b.). Hay que tener mucho cuidado con la ropa, pues no se pueden enseñar los hombros ni llevar pantalón corto, te hacen dar la vuelta y alquilar una prenda. Allí hacemos contacto con un grupo de turistas chinos muy simpáticos, nos sacamos unas fotos con ellos.
La zona del templo es una pasada, aunque una gran parte no es accesible. El lugar donde está el buda esmeralda irradia cierta paz, todo el mundo está en silencio y con respeto. Un señor ofrece huevos cocidos a algunas personas, luego nos enteramos que es una ofrenda al buda por algún motivo. La zona del palacio está con muchos andamios porque lo están limpiando, al parecer dentro de poco es el cumpleaños del rey y lo va a celebrar aquí.

Foto de familia
Foto de familia a la entrada del Palacio Real.


Ya llega la hora del mediodía, así que la guía nos lleva a comer a un sitio cerca del palacio (Supatra River House), de comida thai, estaba todo muy rico, comimos por 250 b, incluyendo las cervezas, yo tomé unos noodles crujientes de tres sabores, que sabían a miel y estaban buenísimos. En el baño había un cartel indicando cómo lavarse adecuadamente las manos.


Después de la comida vamos al Wat Po (10 b). Aquí está el buda recostado, una inmensa y larga figura de buda que ocupa toda la capilla. Por la parte de atrás hay una serie de cuencos metálicos en los que la gente va echando monedas, lo que produce un ruido muy característico. Cada cuenco es para un monje, por eso la gente reparte lo más posible las monedas, no hay problema por no tener cambio allí te cambian.

Buda recostado
Buda recostado.


En el recinto del templo hay una escuela de masajes, cuesta 180 b la media hora. Al acabar esta visita nos vamos a una casa de masajes que hay al lado, aquí el masaje thai de una hora cuesta 250 b. Todos pedimos vez para un masaje, muchos se lo dan de dos horas. Cuando estamos esperando turno entra un europeo con una thai preciosa, resulta que es de Barcelona y lleva viviendo en BKK un año. Nos cuenta que es muy barato vivir en BKK, una apartamento cuesta 90 € al mes y comer es baratísimo, especialmente si lo haces en casa.


Para el masaje te dan una casulla y un pantalón, te tumbas en un colchón en el suelo separado por cortinas de los demás. Son todo mujeres las que dan el masaje. Empiezan por los pies, piernas, brazos, espalda, piernas otra vez, cabeza y tronco. Se trata de estirar y apretar fuertemente y apretar los músculos sin estirar. A mi me hizo algo de daño en los cuádriceps, gemelos y hombros. Aprietan con las manos, antebrazos, codos, pies y rodillas, se llegan a poner encima de uno con todo el peso. Sales como liberado de peso, pero no es la sensación de relajación del masaje californiano. Algunos se enfrían porque el aire acondicionado está un poco fuerte, bueno se enfriaron los que estuvieron dos horas, eso les pasa por quererlo todo, a los que estuvimos una hora no nos dio tiempo a enfriar.
A la hora de marchar a Jimi le faltan las gafas, revolvemos todo el sitio buscándolas, todos nos pusimos a buscarlas y no hubo manera de que aparecieran, todo un misterio pues nadie las cogió y no estaban donde las dejó. Lo mejor del asunto es que días después aparecieron en el bolso de Ana, probablemente al tirarlas en el sofá cuando subió para el masaje cayeran allí. ¡Estuvimos un cuarto de hora buscándolas!


Para volver al hotel unos cogemos taxi y otros tuc-tuc. Aquí todo hay que negociarlo, yo siempre tengo la sensación de hacerlo mal, nunca sabes cuál es el precio justo, a mí con que no me parezca caro me vale, aunque para los parámetros de la zona igual te están timando. Digo esto porque nuestro taxi lo negociamos por 150 b, el conductor no tenía ni idea de dónde era, se metió por un montón de callejuelas, intentó seguir al otro taxi… al final ocurrió que fuimos los primeros en salir y los últimos en llegar al hotel. El otro taxi puso el taxímetro y cobró 90 b y los del tuc-tuc pagaron 115 b.


Para cerrar el día nos vamos a pasear por el mercado nocturno de Lumpini, para hacer alguna compra, entrar en Internet (30 b por una hora) y cenar. Aquí nos enteramos que hubo un terremoto en Paquistán con 50 muertos. Nos separamos para dar este paseo, pero al final vamos llegando todos al mismo sitio, un restaurante que hay al final del mercado con terraza en un pequeño jardín y música en directo, allí cenamos y montamos un pequeño lío con los platos, como nunca te acuerdas de lo que pides y aunque te acuerdes no sabes cómo es, según trajeron los platos nos los fuimos comiendo, al final dejamos a Asier sin nada, el hombre esperó un buen rato por su plato hasta que averiguamos que nos lo habíamos comido, menos mal que tuvo solución fácil. Acabamos pagando 150 b cada uno.


Día 5, 9/10/05, domingo. BKK - Hanoi.


Hoy es un día especialmente duro, nos levantamos a las 4:30, todavía es noche cerrada, a las 5:15 viene el autobús que nos lleva al aeropuerto para coger el avión hacia Hanoi a las 8:25. Hacia las seis ya estamos en el aeropuerto.


El aeropuerto de BKK es inmenso. Primero tenemos que pasar las maletas por un gran escáner, donde les ponen una pegatina de seguridad para poder facturarlas luego. De allí hacemos una gran cola para facturar, había sólo tres mostradores y estábamos un poco apretados. Cuando vamos hacia el control de pasaportes quedaban todas las maletas en el pasillo posterior de los empelados de facturación porque la cinta que tenía que sacarlas de allí no funcionaba, el lío era muy grande, no estábamos nada seguros de si nuestras maletas llegarían a Hanoi…


Antes de pasar el control de pasaportes hay que pagar 500 b de tasas de aeropuerto, luego otra gran cola para el control de pasaportes. Estando en esta cola vemos que tienen un sistema para los "e-passport", deducimos que es un pasaporte electrónico que al pasarlo por un artilugio como el de los cajeros identifica a la persona, luego pasa por delante de una cámara para la identificación del iris, aquí todos se quitaban las gafas y miraban hacia la cámara, si la identificación es positiva te dejan pasar y si no pues no. ¡Todo un avance!, pero es ese tipo de avances que mientras funciona y no había tres personas para explicar a los poquísimos que pasaron por allí cómo era el procedimiento.


Después de observar durante un buen rato este avance casi de ciencia ficción nos damos un gran paseo para llegar a la sala de embarque, donde hay otro escáner para el control de las mochilas y demás artilugios metálicos. De camino observamos cómo los fumadores tienen en los laterales de los amplios pasillos unas estupendas salitas de cristal para darse el gusto de quemar el tabaco y absorber su humo, parecen lugares para fumadores anónimos porque los cristales son traslúcidos, no se puede ver la cara de estos drogadictos.


El vuelo sale a las 9:00 y llega a las 10:30. A bordo nos dan una especie de desayuno comida: zumo, café, pescado con pasta y ensalada de frutas.


Durante esta especie de comida una de las compañeras del viaje se pone mala, le da por vomitar y eso fue toda una aventura: estaba encerrada en los asientos del medio, tuvo que atravesar el pasillo con el carro de la comida y, ¡por suerte!, cuando llegó al baño estaba libre, vamos que podía haber regado con lo más profundo de sí misma a medio avión antes de llegar. Aunque también hubiera sido más fácil vomitar en la bolsa que suele haber en los asientos, pero con el montaje de las bandejas…


Una cosa muy curiosa con esto de la seguridad, los controles de los escáneres y la prohibición tajante de no llevar nada con aspecto de cuchillo, incluidas limas metálicas y demás, es que con la comida ¡nos dieron cubiertos metálicos!, cualquier atracador o terrorista del aire que se precie lo tiene fácil con la Thai: sube al avión limpio de polvo y paja y allí le dan las armas necesarias para estrellar el avión o quien sabe que otra maldad. Cuanto más reflexionas acerca de eso que dan en llamar "seguridad" más alucinas y piensas que nos toman como niños tontos, porque con esa disculpa hacen de todo y luego son ellos mismos los que realmente no se lo toman en serio, nada más que para lo que interesa: procurar impresionarnos, acojonar a quien se deje y luego hacer lo que les sale (está muy cerca en el tiempo el caso del pobre hombre que se cargó la protectora policía en el metro de Londres, simplemente porque se suponía que era un peligroso terrorista -además, ahora ya no les basta con decir que es un terrorista, tienen que añadir el calificativo de "peligroso" para darle más importancia-).

Armas cortesía de Thai.
Armas cortesía de Thai.


El aeropuerto de Hanoi es más bien nuevo, con un vestíbulo muy grande y limpio, aunque parece pequeño en general. Pasamos bien, con un poco de cola, todos los trámites de inmigración (el visado ya lo habíamos sacado en la embajada que tienen en España). El uniforme de los guardias me recuerda al vietcong.


El guía está esperándonos, es un hombre joven y peculiar, como pudimos comprobar al poco. Cuando se pone a dar explicaciones en el autobús Kike, que era quien nos traducía, le dice que hable poco de cada vez para poder acordarse y hacer bien la traducción, el hombre le sonríe como asintiendo pero cada vez que coge el micro cuenta todo su discurso tal y como lo tiene ensayado y no para hasta que no llega a un punto y aparte, así Kike las pasa canutas y no se acuerda de muchas cosas, bueno eso nos pasa por no saber todos inglés.


La primera imagen del país es de tranquilidad, verde y llano. Tardamos 40 minutos en llegar al hotel. El guía va contando cosas, pero entre el sueño y sus largas parrafadas no me entero de casi nada.
Descansamos un rato en el hotel, que tiene un vestíbulo de sabor rancio, con grandes muebles de madera oscura. Por lo demás no es nada en especial. El hotel está un pelín alejado del centro, pero se puede hacer muy bien andando, unos 30 minutos.


Estos días se celebra el aniversario de la independencia de Francia y el día en que Hanoi fue nombrada capital, así que estamos en fiestas.

fiestas de Hano
Carroza procesional de las fiestas de Hanoi.


Bajamos al centro dando un agradable paseo y teniendo el primer contacto con el país (el objetivo del viaje es este país y llevamos 5 días de viaje cuando acabamos de llegar, así que ya teníamos ganas). Es relativamente fácil orientarse. El paseo nos trasmite una sensación de tranquilidad, estamos todos de acuerdo en que es muy agradable, las calles están bastante bien urbanizadas, la gente es tranquila y nadie nos dice nada (en otros lugares más turísticos en cuanto ve un grupo de turistas ya están intentando venderles algo). Por el contrario lo que sí hay es muchísimo tráfico de motos y bicicletas. Es muy difícil cruzar una calle, hasta que observamos cómo lo hacen los locales y acabamos aprendiendo, el truco consiste en empezar a cruzar con decisión e ir avanzando despacio, a ritmo, de forma que tus movimientos sean predecibles, ellos te esquivan, tienen una increíble habilidad para esquivar y meterse por lugares muy estrechos, parece que se la van a pegar pero siempre libran. Incluso en el maremágnum de tráfico hay quien va en dirección contraria a la multitud y no pasa nada. Como es de esperar la mayoría no lleva casco y en muchas ocasiones van hasta tres y cuatro en la misma motocicleta, por no hablar de los grandes volúmenes de carga que suelen llevar, todo lo que cabe haciendo grandes virguerías se lleva.

motos
Una de motos.


Mucha gente, especialmente mujeres, van con máscara, imaginamos que será para la contaminación. Las mujeres también suelen llevar unos guantes que les llegan hasta los hombros, pues aquí es muy apreciada la piel blanca, y a las mujeres, como en tantos otros sitios, les toca sufrir (a más de 30 grados y andan con esos guantes y la máscara) esta indumentaria para estar más bonitas.

Conductora enmascarada y con guantes.
Conductora enmascarada y con guantes.


Las casas son bajas, un modelo muy frecuente es la casa estrecha y alargada de dos pisos con terraza y amplio balcón. Las calles por donde caminamos anchas, estamos en un antiguo barrio francés. Los bajos son todos pequeños negocios: tiendas, lugares de comida… El aspecto general es más bien limpio.

Calle de Hanoi
Calle de Hanoi


Lo que decía, que el paseo nos resulta agradable, a pesar del intenso tráfico con sus continuos pitidos y de la ocupación de las aceras: sillas y mesas de las casas de comida, productos de las tiendas y motos y bicicletas aparcadas. Vemos que suele haber unas pequeñas rampas de metal o madera para subir los vehículos a las aceras, pues la mitad exterior de la acera es su aparcamiento, aunque a veces la invaden completamente.


En esta excursión al centro nos perdemos alguna que otra vez y hacemos esas odiosas y eternas paradas para decidir por dónde y a dónde ir, pues vamos los 15 en procesión.


En una de estas llegamos a un parque donde hay una exposición de bonsáis y una explanada con un gran monumento a un padre de la patria. Aquí hay fiesta con montón de chiquillos, música y dragones chinos (de esos que se llevan entre varias personas). Pero también vemos una escena muy simpática: una nube de los fotógrafos que suelen estar por los parques para sacar fotos a los locales, están sacando fotos como locos a una turista que está muy llamativa: buen tipo, de blanco con un pantalón muy ajustado y larga melena castaña. Todos la persiguen y ella se deja fotografiar encantada, como si fuera una diva. Nosotros también sacamos alguna foto de la escena. En las calles adyacentes hay muchas camionetas con banderas. Frente al parque está el lago Hoam Kiem.

Fotografiando a la guiri.
Fotografiando a la guiri.


Hoy hacemos una comida - merienda - cena, son las 17:30, en un restaurante que hay en este mismo parque: Le Thach Quán. Aquí tenemos el primer contacto con los palillos para muchos, acabamos con los dedos doloridos y casi agarrotados, además, así se come muy poco de cada vez, casi de grano en grano. Muchos acabamos tirando de tenedor. También tomamos contacto con los licores fermentados con animales exóticos: culebras, lagartos, escorpiones, gusanos… Tomamos unos chupitos de postre pero no nos gustan especialmente. Tocamos a 4,5 $ por cabeza.

licor de serpiente.
Y de chupito: licor de serpiente.


Damos un paseo por el borde del lago sacando fotos a los monumentos iluminados, viendo las parejas vietnamitas que están sentadas pelando la pava. Acabamos el paseo en la zona más céntrica, al lado del teatro de marionetas de agua, sacamos las entradas para la sesión de las nueve (40.000 D en clase especial, que consiste en que te regalan un CD con la música). Para hacer tiempo hasta la hora de la sesión damos un paseo por la parte antigua.


En este paseo Domingo aprovecha para dejarse cortar el pelo por un peluquero local (25.000 D), allí nos sentamos todos a su alrededor (éramos 4) para verlo y sacarle fotos, como si estuviera haciendo algo extraño o nunca visto. La verdad es que se lo dejó bastante bien.


Paseamos por una zona de callejuelas en la parte más bulliciosa de la ciudad, hay muchas motos, tanto aparcadas como funcionando y también mucha gente.


Hay muchos sitios de Internet donde ofrecen llamadas internacionales muy baratas, en este paseo encontramos uno por 7.000 D el minuto (creo que todavía no dije que por un euro nos dan poco más de 19.000 dongs).


Nos tomamos una cerveza sentados en unas mini banquetas en una esquina. Allí se nos acercan varios vendedores de postales, comida, mecheros, etc. Una señora de las que llevan esas típicas cestas vietnamitas con una barra para colgar al hombro se nos acerca para que nos saquemos una foto con las cestas, Pilar lo hace, también nos ofrece fruta, lichis, nos da un puñado de ellos por 20.000 D. Por 5 cervezas nos cobran 9.000 D.


Cuando nos damos cuenta tenemos el tiempo justo para ir al teatro. Iniciamos el camino todos juntos en fila india sorteando motos, bicicletas, mercancías y gente. Cuando me doy cuenta Coque, que iba el último, no está detrás de mi, incluso me doy la vuelta a buscarlo pero no lo veo, así que yo también me pierdo del resto, no importa, sigo para el teatro, tengo clara la dirección pero al poco rato me parece que ya debía de haber llegado y no hay ni trazas del mismo, o sea que me perdí. No tendría mayor importancia si no fuera porque ya era la hora del teatro. Al final sigo un poco más por la misma calle y salgo más arriba de donde tendría que haber salido, ya me sitúo y doy la vuelta para el teatro, donde llego cinco minutos tarde. Al llegar pregunto por Coque pero todavía no estaba, tardó unos diez minutos en llegar, al parecer se perdió por una zona distante del teatro, llegó a un sitio donde le ofrecían marihuana y mujeres, se salió del centro, allí entró en un hotel para preguntar dónde estaba y con las indicaciones y el plano llegó. Lo curioso es que se perdiera el que llevaba un súper reloj con brújula, altímetro y unas cuantas virguerías más que no le valieron para nada.


El teatro está casi lleno y aunque las entradas son numeradas no son muy estrictos, yo me senté en otro sitio y la acomodadora no me dijo nada. Hay un escenario - piscina de agua verde con una cortina en la parte de atrás, a nuestra izquierda, también en el escenario, están los que tocan y cantan. La representación consiste en varias escenas acerca de la mitología o historias del país. Entre otras cuentan la de la espada, el lago y la tortuga, otras son sobre dragones, campesinos, etc. Es lo que representaban al final de las cosechas de arroz. La compañía debe de ser buena, hizo varias giras internacionales, incluso estuvo en España. A todos nosotros nos caía la cabeza de lo cansados que estábamos (nos levantamos a las 4:30 de la mañana). En el mismo teatro venden marionetas y otros objetos de recuerdo. La actuación dura unos 50 minutos.

Marionetas de agua.
Marionetas de agua.


Al salir del teatro decidimos volver andando hasta el hotel. Kike nos guía con los diversos planos que lleva, yo también saco el de mi guía. Llegamos a la plaza del Teatro de la Ópera donde hay fiesta: tienen montado un gran escenario donde actúa en estos momentos un cantante con gran cantidad de bailarinas en plan meloso y romántico, o folclórico, desde luego no es una actuación animada. Es curioso que entre la gente que está mirando todos los que están en el exterior están montados en su moto, pasan por allí en moto, ven que hay algo y apagan el motor y se quedan a verlo.


Un pequeño grupo encabezado por Kike se va al hotel, otros nos quedamos un poco más para ver empezar la siguiente actuación. En este rato, casualidades de la vida, veo a una compañera de Gijón, los dos sabíamos que veníamos pero no conocíamos ni las fechas exactas ni el recorrido y resulta que los dos llegamos hoy a Hanoi y nos vamos a encontrar en esta plaza (también en Petra Kike encontró a una antigua amiga de Oviedo y a mi me pareció ver a la administradora de mi casa). El mundo mundial cada vez es menos mundo o menos mundial porque no somos capaces de ir de incógnito a ningún sitio, y eso que somos normales.


A los quince minutos de haberse ido Kike nos vamos nosotros. Cuando estábamos llegando al hotel vemos a Kike y al resto que se habían perdido y todavía estaban buscando el hotel, eso le pasó por llevar varios planos, se lió con uno de ellos y…, nosotros con uno solo llegamos mejor, menos mal que teníamos el bueno que si no…

 

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