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Reportaje del viaje de AVIMUN a Indonesia (Java, Islas Célebes y Bali) 2007

Primera entrega: Yogyakarta y Borobudur

Este viaje fue realizado por diez socios de AVIMUN de Andalucía, Asturias, León, Madrid y Portugal del 3 al 22 de octubre de 2007.

Como de costumbre en este tipo de viajes contamos con la colaboración de una agencia local, que recomendamos sin reservas por su buen hacer, para el alojamiento y recorrido por el país. De esta forma elaboramos nuestro itinerario exclusivo y flexible y nos beneficiamos de servicios superiores, sobre todo hoteles y transporte, a precios de grupo, con lo que aprovechamos el tiempo, ahorramos dinero y beneficiamos a la industria local.

Los vuelos internacionales fueron gestionados por nosotros directamente con Qatar Airlines, compañía que también recomendamos especialmente por el espacio que adjudica a los pasajeros en clase turista como por el catering abundante, con opciones y hasta sabroso, y las atenciones con los pasajeros, aunque aconsejamos leer muy atentamente las indicaciones que ofrecemos en el apartado "Guía práctica de viaje a Indonesia" que podrás encontrar en nuestra sección exclusiva para socios y en la que ofrecemos las pistas esenciales para que quien desee viajar por el país pueda tener los datos prácticos y actualizados a 2007 que le vendrán muy bien para evitar problemas y hacer más cómodo el viaje.

Catering de Qatar Airways.

Catering de Qatar Airways.

Salimos del aeropuerto de Madrid, Terminal 1, el día 3 de octubre de 2007 a las 11.55 de la mañana y llegamos a Doha, capital de Qatar, a las 18.28 hora española. Allí esperamos cinco horas y media el despegue de nuestro siguiente vuelo con destino Yakarta. El aeropuerto es muy nuevo y tiene una atractiva tienda libre de impuestos y ofrece acceso gratuito a Internet por periodos de diez minutos en unos veinte ordenadores, cosa muy de agradecer.

Doha
Doha

Otras nueve horas de viaje, con escala en Singapur, nos llevan a Yakarta, allí, tras sacar el visado y hacer rápida y fácilmente los trámites de entrada al país, tomamos un nuevo avión, en esta ocasión de Garuda y volamos en poco más de una hora hasta Yogyyakarta a donde llegamos a las 20.30 horas, hora local, del jueves día 4. Allí nos recibe amablemente Darío, un atento y competente javanés que sería nuestro guía durante nuestra estancia en Java. Cansados como veníamos nos vamos derechitos a la cama para recuperar fuerzas para el viaje que tenemos por delante.




Aeropuerto de Doha

Aeropuerto de Doha

Yogyyakarta es una ciudad de unos cinco millones de habitantes y no tiene demasiados atractivos específicos. Tras convertirnos en millonarios con el cambio de nuestro euros por las rupias indonesias (1 euro se cambia a 12.825 rupias indonesias), visitamos el Palacio del Sultán, bastante modesto para lo que suelen ser las residencias de los mandamases de turno y el Castillo del agua, una zona erótico-festiva de tres piscinas en las que el sultán hacía bañar a su harén y luego mandaba subir a la elegida a su piscina privada para retozar en privado con ella.

Palacio del agua. Piscina del sultán.
Palacio del agua. Piscina del sultán.

Pasamos por delante del mercado de pájaros pero declinamos visitarlo por mor de la gripe aviar (hay que recordar que Indonesia es el primer país del mundo tanto en casos de contagio humano como de fallecidos). Desgraciadamente no parece que en general haya entre la población mucha sensibilización con el problema pues por todas partes, ciudades grandes o pequeñas y pueblos y aldeas, las gallinas, gallos, patos y otras aves andan a su antojo por todas partes, así que el viajero, por mucho cuidado que tenga, se verá obligado a pasar cerca de aves sueltas y a pisar sus excrementos, que se encuentran por todas partes. Afortunadamente parece que, al menos hoy por hoy, el contagio requiere un contacto bastante reiterado y próximo con aves infectadas y la probabilidad de que sea un problema para el viajero no nos parece muy alta, aunque medidas elementales de prudencia estimamos que sí deben adoptarse.

Gallinas junto al palacio del sultán.
Gallinas junto al palacio del sultán.

Como Yogyyakarta es el centro de producción originario de los famosos batiks indonesios aprovechamos para visitar un centro de producción y venta y conocer el laborioso procedimiento artesanal de su producción. Batik significa "arte de puntos" y es literalmente lo que se hace para su confección, pues unas pacientes y hábiles manos, siempre femeninas, van tapando punto a punto con cera líquida los trazos de cada color del dibujo previamente realizado por el maestro diseñador sobre una tela de algodón o seda. Luego se sumerge la tela en el tinte y ésta se teñirá toda del color deseado salvo las partes que han sido previamente tapadas por la cera, después se quitará la cera y se repetirá la operación para lograr un nuevo color, y así hasta que la tela ha sido teñida con todos los colores, que pueden llegar a ser más de veinte en los casos excepcionales, pero que normalmente son unos seis.

Artesana haciendo batik.

Artesana haciendo batik.

También son famosos los orfebres por sus trabajos en plata. Otra muestra de habilidad y paciencia, especialmente en los delicados trabajos de filigrana. La platería es producto tanto de hombres como de mujeres.

 
Orfebre trabajando la filigrana de plata en Yogyakarta.

Camino del templo de Borobudur comemos en un precioso hotel que fue antaño residencia de un príncipe (habitaciones entre 200 y 600 dólares la noche).

Nuestra priema comida.
Nuestra priema comida.

Cuando llegamos al templo budista de Borobudur, patrimonio de la humanidad, la luz no acompaña e incluso nos caen algunas gotas de agua, pero podemos visitarlo con calma y escuchar las explicaciones en nuestra lengua de un simpático guía local. El templo es de grandes proporciones y en su base hay altorrelieves con escenas de distinto tipo, mientras que en la parte superior se encuentran multitud de estatuas de Buda en el interior de estupas.

El grupo en Borobudur.

El grupo en Borobudur.

El templo, el mayor del mundo entre los budistas, en un país en el que el budismo ha desaparecido prácticamente, fue levantado en el lapso de 75 años entre los siglos VIII y IX. Es una obra colosal y abrumadora que con su misma estructura representa las teorías del budismo sobre la vida terrenal, en la parte inferior del templo, y el acceso al nirvana en la parte superior.

Detalle de las estupas.Detalle de las estupas.

A la vuelta a Yogya, como se la conoce coloquialmente, damos un paseo por la ciudad y nos acercamos hasta un centro comercial en el que verificamos una vez más que estos sitios son iguales en todo el mundo y carentes del menor interés para el viajero. Intentábamos encontrar allí un sitio para cenar pero no había nada más que los típicos establecimientos de comida basura, tanto de las conocidas cadenas occidentales, como de algunas locales, así que acabamos cenando en el hotel para no perder demasiado tiempo, un bien escaso cuando a las 07.30 de la mañana del día siguiente teníamos que estar montados en nuestro autobús y listos para partir. El levantarse a las seis o seis y media de la mañana sería lo más normal a partir de ahora, pues el país empieza a funcionar muy temprano, con los primeros rayos de sol, y también deja de hacerlo en cuanto cae la noche, sobre las seis de la tarde, así que lo habitual es cenar sobre las ocho y acostarse a las nueve o diez de la noche como mucho.

 

Texto, fotos y vídeo: Enrique Quriós

 

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