Reportaje del viaje de AVIMUN
a Indonesia (Java, Islas Célebes y Bali) 2007
Tercera entrega: Bromo, el volcán mágico
A las 06.30 nos levantamos, alguno incluso antes aprovecha para
irse a dar una vuelta por el mercado que ya está en pleno
funcionamiento, y a las 07.30 salimos camino del Parque Nacional
Bromo-Tengger-Semeru.
El camino va ascendiendo y estrechándose a medida que atravesamos
pequeños poblados que tienen un aspecto más propio
del Himalaya que del resto de Indonesia, tal es así que en
un momento dado debemos abandonar nuestro pequeño autobús
para subir en otro tipo todo terreno del hotel.
A las 16.15, tras una breve para para comer en ruta, estamos en
el hotel, el Bromo Cotagges, que como su nombre indica es un conjunto
de cabañas en la cima de un monte con unas vistas que suponemos
muy atractivas pues a nuestra llegada están cubiertas por
niebla. Es la opción de más nivel para alojarse en
la zona y no es nada del otro jueves. No hay mucho más que
hacer que descansar y cenar pronto pues a las tres de la mañana
nos levantaremos para ir a ver amanecer al volcán Bromo.
Bromo Cottages
Estamos a unos 2.000 metros y está fresco. De madrugada
estará aún más, así que lleva ropa de
abrigo si piensas visitar este lugar, cosa que no recomendaremos
bastante, por cierto, ya que ha sido uno de los hitos del viaje.
Para los olvidadizos, los despistados o simplemente los que no quieran
cargar con un forro polar o similar para un día, en el hotel
venden y alquilan, al igual que el mirador al que subiremos de madrugada,
chaquetas y prendas de abrigo.
A las 03.30 nos levantamos y tras beber un café o un té
a las 04.00 nos vamos en vehículos todo terreno hasta un
mirador frente al volcán Bromo en plena noche por una pista
llena de curvas y arena del volcán. Ascendemos aún
unos cientos de metros más y a las 04.30 de la mañana
empezamos a contemplar un amanecer que nos deja a todos boquiabiertos.
Amanecer en Bromo
Las imágenes y vídeo que ofrecemos no hacen justicia
bastante al espectáculo que tenemos ante nuestros ojos, aunque
hemos de decir que no tienen ninguna manipulación digital
tipo Photoshop, lo que ves está todo ahí, y más
que no se ve. Uno de los más grandes espectáculos
que hemos presenciado, algo que justificaría por sí
mismo el viaje. La reacción de todos los viajeros, muy curtidos
en viajes a docenas de países de los cinco continentes, es
unánime: una maravilla. Disfrutamos como niños este
mágico amanecer y no paramos de hacer fotos y vídeos.
Cráter
Cuando ya el sol empieza a brillar tomamos de nuevo el todo terreno
y bajamos hasta las arenas volcánicas de la base del volcán
(ojo si llevas cámara de fotos o vídeo: protégela
bien del polvo y protégete tú también, pues
hay mucho y si se levanta aire la cosa puede ponerse fea). Allí
somos literalmente asaltados, antes de bajar de los vehículos,
por una nube de jinetes que nos ofrecen sus pequeños caballos,
que nos recuerdan a los asturcones asturianos, en medio de un gran
vocerío y tratando de entrar en el vehículo por las
ventanas levemente bajadas por nuestro conductor para negociar el
transporte a lomos de los caballitos hasta la base misma del volcán.
Panorama
Una vez asignados los caballos y sus conductores nos montamos en
ellos y en unos minutos llegamos a la base del volcán Bromo.
Sólo nos quedan 250 escalones para llegar al borde mismo
de la caldera y disfrutar de un nuevo maravilloso panorama. Ya no
hacen falta las prendas de abrigo que habíamos dejado puestas
y de las que nos desprendemos de inmediato.
Un
mar de nubes
El monte Bromo, 2.392 metros, no es la única cumbre de la
zona. Frente a él está el monte Batok y detrás
el volcán Semeru, en erupción. A nuestros pies un
mar de nubes y polvo volcánico, un pequeño templo
hindú y más a lo lejos el monte desde el que vimos
el amanecer.
Subiendo al cráter
Muy a nuestro pesar tenemos que volver al hotel, donde tras desayunar
y ducharnos emprendemos viaje nuevamente camino del aeropuerto de
Surabaya para tomar el avión para Makasar, capital de las
islas Célebes, más conocidas por Sulawesi, que será
nuestro próximo destino indonesio.