Logo

 

 

AVIMUN Página de la Asociación de Viajeros del Mundo (AVIMUN) www.avimun.org
MENÚ
DEFENSA
INFORMACIÓN
RELACIÓN
VIAJES
 
AYUDA
NOVEDADES
REGISTRARSE
ASOCIARSE
CONTACTAR
UTILIDADES
RADIO
BLOG

 

Reportaje del viaje de AVIMUN a Indonesia (Java, Islas Célebes y Bali) 2007

Cuarta entrega: Islas Célebes: Tana Beru, Bira y Liukan

Desde Bromo nos dirigimos a Surabaya por carretera para tomar el avión de Sriwijaya Air, otra de las compañías locales indonesias, que en poco más de una hora nos dejaría en Macasar, también conocida como Ujunjpradang, la capital de las islas Célebes más conocidas actualmente como Sulawesi.

Macasar

Macasar

Esta isla, en la que como en la de Bali, hay una hora más respecto al horario de Java, sería recorrida, en su parte suroccidental durante los próximos días a bordo de un par de flamantes pequeñas furgonetas japonesas conducidas hábilmente por Gusti y Charles y dirigidas por nuestro nuevo y magnífico guía Johan, conocido en Internet también como Juanito, a pesar de de no ser ya ningún niño precisamente, un simpático toraja que nos abriría las puertas a la fascinante cultura de este pueblo, cristiano en su inmensa mayoría, inmerso en medio de la población musulmana más numerosa del mundo y que tiene una cultura propia verdaderamente insólita.

Calles de Macasar

Calles de Macasar

Nuestro nuevo hotel, como la ciudad misma de Macasar, respira Islam por todas partes, las empleadas llevan el velo islámico de rigor, y el Ramadán, que todavía está celebrándose se siente claramente, a pesar incluso de que en el hotel, como concesión a los extranjeros se sirve alcohol, cosa que no sucede en los restaurantes locales por estar prohibido por la celebración del Ramadán. El canto del muecín, en versión magnetofónica, nos acompaña día y noche por todas partes, y se hace particularmente difícil por ello conseguir dormir sin ser despertado.

Después de cenar aprovechamos para conectarnos a Internet y revisar el correo en un cibercafé cercano al restaurante donde cenamos.

Al día siguiente, martes 8, nos damos el lujo de dormir la mañana, pues nos levantamos a la tardía hora de las 08.00 a.m., lo que con el plan que llevábamos los días anteriores celebramos con alborozo.

Tras el desayuno salimos por carretera hacia la playa de Bira, en el extremo suroriental del brazo suroccidental de Sulawesi.

Hacemos una parada en el camino para ver unas salinas, aunque debido a la lluvia que había caído anteriormente al parecer las montañas de sal que deberíamos haber encontrado típicamente se han disuelto.

Salinas

Salinas

Antes de llegar a Bira nos detenemos en la localidad costera de Tana Beru para visitar los famosos astilleros locales en los que se construyen de forma artesanal unos barcos típicos en madera llamados "phinisi" y que son famosos en el mundo entero por su calidad.

Astillero de "Phinisi"

Astillero de "Phinisi"

Estos barcos, que en algún lugar habíamos leído que se construyen enteramente de madera y sin clavos, cosa que no es cierta en la actualidad al menos, lo de los clavos, pues lo de la madera sí lo es, se construyen a pie mismo de playa en lo fundamental y luego se terminan en la mar misma conforme a métodos tradicionales pero sin renunciar al uso de herramientas modernas, sobre todo eléctricas, que hacen más fácil la labor.

Trabajando en la construcción de un barco.
Trabajando en la construcción de un barco.

En segunda línea de playa un cementerio musulmán, en el que unos operarios están construyendo una tumba llama nuestra atención y es motivo fotográfico para nuestras cámaras. A algunos compañeros les piden dinero por las fotos, cosa bastante infrecuente en todo el viaje en un país en el que a mucha gente le encanta fotografiarse, especialmente a los niños.

Enterradores en cementerio musulmán.

Enterradores en cementerio musulmán.

A las tres de la tarde llegamos a nuestro hotel en Bira y podemos comer allí mismo, gambas a la gabardina, calamares a la romana y los omnipresentes fideos chinos, "noodles", y arroz junto con unas cervecitas frías, aquí no hay problemas con el Ramadán puesto que se trata de una localidad exclusivamente turística, tanto de turismo interior, sobre todo, como extranjero, si bien por estar fuera de temporada somos de los pocos visitantes del lugar, nacionales o extranjeros.

Como, al contrario que sobre otros lugares de los que recorrimos por Indonesia la información que hemos podido encontrar en la red sobre este lugar de Bira es escasísima daremos algunas informaciones sobre el mismo que pensamos que pueden ser de mucha utilidad para quienes pretendan visitar el lugar.

Se trata de una playa a la que se accede por la única calle, sin asfaltar del todo y en bastante mal estado, tras pasar un control de acceso y pagar, los vehículos un pequeño peaje. A ambos lados de esa calle, que desemboca en un pequeño mirador que da a la playa, se extienden un buen número de modestos hoteles muy similares, básicamente de tipo cabañas, unos de madera exclusivamente y algunos otros más sólidamente construidos con ladrillo.

Bira, la calle.

Bira, la calle.

Muchos de ellos están cerrados, por no ser temporada alta, y parece que se destinan al público local, a juzgar por la ausencia de informaciones en inglés y estar todas las informaciones que facilitan exclusivamente en la lengua local.

Los dos mejores actualmente parece que son el Bira Beach Hotel, con un restaurante en el que cenaríamos un par de noches, muy similar al de nuestro propio hotel, y el Anda Bungalow en el que nos alojamos nosotros y que parece bastante mejor. Nos comentan que también hay una casa particular, al parece propiedad de un español, que la alquila a veces aunque a unos precios desorbitados y que quienes la han visto pro dentro dicen que no están en absoluto justificados, siendo su mayor aliciente que da a la playa misma.

Nuestro hotel, Anda Bungalows

Nuestro hotel, Anda Bungalows

Unos pocos puestos de comida, bebida y recuerdos completan la oferta turística. Hay posibilidad de hacer buceo y en algunos hoteles, como el nuestro, disponen de equipos e instructores para ello a precios considerablemente menores que en otros centros internacionales.

Puestos callejeros

Puestos callejeros

Los hoteles, incluso aunque alguno lo anuncie, no disponen de agua caliente, lo que nos es un inconveniente serio dado lo caluroso del clima, si bien a primera hora de la mañana sí se siente fría el agua al ducharse

La ducha.
La ducha

Aquí se viene a la playa y punto. No hay ningún tipo de atracción adicional, ni siquiera hay acceso a Internet (a pesar del cartel que lo anuncia), y la tranquilidad es absoluta.

A unos minutos andando hay un puerto que sirve tanto para la pesca como para el transporte de pasajeros a otras islas en viejos y desvencijados feries, leemos en el Jarkarta Post, un periódico local en inglés (tiene también versión en línea) que unos de esos feries, no exactamente con salida desde ese puerto, naufragó estos días debido a la sobrecarga de pasajeros y hubo una gran cantidad de muertos y desaparecidos.

Puerto de Bira

Puerto de Bira

Por la tarde aprovechamos para hacer la colada por el método que llamo del vendimiador, o sea, pisar la ropa enjabonada en una tina dispuesta al efecto que vierte el agua al suelo mismo del baño, descansar y disfrutar de la extensísima playa que compartimos solamente con una familia musulmana completamente vestida y tres chicas extranjeras.

La playa de Bira al atardecer

La playa de Bira al atardecer

Durante la cena bien regada con cervecitas en la terraza del hotel Bira Beach aprovechamos para tener una de nuestras habituales y largas tertulias, en este caso sobre amores, mujeres y hombres. Algo que, en un grupo bien avenido como el nuestro pero que disfruta con pasión y vehemencia de la diversidad, forma parte del enriquecimiento personal que supone para nosotros viajar, pues no consiste solamente en conocer sitios nuevos sino también en confrontarnos a nosotros mismos con los demás.

Al día siguiente, durmiendo de nuevo la mañana tan ricamente hasta las 08.00 a.m., desayunamos, más frugalmente que hasta ahora pero de forma suficiente, y nos vamos en un barquito anclado en la misma playa hasta la vecina isla de Liukan que se divisa desde la playa misma de Bira.

En barco hacia Liukan

En barco hacia Liukan

El barquito, carente por completo de cualquier medida de seguridad típica, salvavidas, chalecos, etc., al menos a la vista, nos lleva a motor en menos de una hora hasta la desierta y desnuda playa de Liukan en la que algunos aprovecharán para hacer buceo de pequeña profundidad con tubos y aletas alquilados previamente en Bira por 40.000 rupias por cabeza, eso que los anglosajones llaman "snorkellig" o "snorkeling" y por aquí "snorkel" y entre otros hispanohablantes "careteo". A pesar de haberse dado una buena capa de crema protectora los nadadores vuelven con las espaldas bien enrojecidas por el sol, aunque han disfrutado de la vista de bastantes peces y corales. Quienes no han optado por el buceo se contentaron con nadar y tomar el implacable sol en la, hasta nuestra llegada, desierta playa de fina arena blanca, pero exenta de cualquier sobra salvo la muy escasa que ofrecen algunas rocas.

Playa de Liukan

Playa de Liukan

En esta isla de Liukan hay una aldea de pescadores, que luego visitaremos, y un cementerio musulmán en la propia playa. Por lo demás unas cuantas cabañas/casas, barcas de pesca y pescado secando al sol, eso es todo.

Los pescadores venden "sarongs", o pareos, cosidos, no en forma de tela que se enrolla como es habitual en otras latitudes, y a los que aquí dan una multiplicidad de usos (manta, parasol, cesta, cama, etc.) aunque a precios que no resultan atractivos, pero nada de tiendas ni siquiera chiringuitos de ningún tipo, así que la sed se alivia con el agua que traíamos o con la de los cocos que venden los pescadores y para comer volvemos a Bira.

Cementerio musulmán en la misma playa de Bira

Cementerio musulmán en la misma playa de Bira

En Bira hay algún mosquito pero, al igual que durante todo nuestro viaje, no excesivos y no nos pican más que excepcionalmente, a pesar de ir bien untados de potentes repelentes especiales. Por desgracia el paludismo y el dengue son endémicos en buena parte de Indonesia, como de tantos otros países, y a falta de vacunas adecuadas, hay que adoptar medidas de protección físicas (camisas de manga larga, pantalones largos y repelentes adecuados, especialmente al amanecer y al caer la noche).

Como estamos en costa aprovechamos para pedir una parrillada de pescado variado y tratar de superar la monotonía de nuestra dieta. La sorpresa es que el pescado, que no está mal aunque lo sirven demasiado hecho para nuestro gusto, estaba congelado, quizás porque al no ser temporada y no haber prácticamente gente en la zona no hay abastecimiento diario.

Pescado secando al sol

Pescado secando al sol

Por la tarde, tras la siesta ¡qué lujo!, nuestro guía, que también lo fue de un equipo de televisión de Chile, nos pone unos vídeos de los programas que rodaron en tierras torajas y de Papúa y que nos sirven como introducción cultural, a pesar de algunos errores que puntualmente nos señala Johan, a las tierras cuya visita vamos a iniciar.

Johan o "Juanito", nuestro excelente guía.
Johan o "Juanito", nuestro excelente guía.

A la noche nueva cena en el mismo restaurante de ayer, la única alternativa digna de ese nombre al nuestro en la localidad, y más cervezas y más tertulia y a la cama que mañana se acabó el haraganear y nos tenemos que levantar a las siete.

Hotel Bira Beach
Hotel Bira Beach

 

Vídeo de la playa de Bira al atardecer

Texto, fotos y vídeo: Enrique Quriós

 

Subir