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Viaje AVIMUN a Allaríz
y la Ribera Sacra (Orense-Galicia-España)
Hay lugares que atraen prometiendo belleza
y otros atractivos y resultan ser un fiasco, ya se sabe que las
personas encargadas de vendernos el producto cargan
las tintas sobre aquello que mas les interesa, hacer que la gente
acuda a su ciudad, pueblo, región, etc. etc. pero afortunadamente
no ha sido así en este caso; tras varios intentos por conocer
Allariz, en Ourense, al fin conseguí hacerlo, acompañada,
eso si, por un pequeño grupo de amigos componentes todos
ellos de nuestra AVIMUN.
Pues a ello nos pusimos el viernes después de comer, camino
de Benavente bajo algunas nubes que amagaban tormenta y llegando
a Allariz antes de cenar. Ya instalados en el Hostal OMirador,
discreto y limpio a las afueras del pueblo, nos encaminamos hacia
el casco histórico por unos andurriales apenas iluminados
que nos llevaron al mismísimo puente romano sobre el río
Arnoia, el cual traza una gran curva bordeando la población.
Junto al puente se encuentra el Restaurante A Fábrica
de Vilanova, antigua fabrica de curtidos que conserva su estructura
e instalaciones en las que se ha ubicado también el bar,
en su centro se halla la gran rueda de granito que tirada por caballerías
servia para triturar las cortezas de árboles que se utilizaban
en el proceso de curtido; aquí nos tomamos un vino de la
vecina comarca de Valdeorras, Menciño, que resultó
riquísimo y acompañado de unas tapitas de empanada
de pulpo igual de buenas. Ante las excelencias de lo catado hubo
que hacer un esfuerzo por seguir recorriendo el pueblo y no sentarnos
directamente a cenar, pero lograda superar nuestra natural
tendencia al buen yantar y mejor beber, dimos un paseo por el pueblo
que merece una visita calmada para disfrutar de lo hermoso del lugar
así como de la paz que en el se respira. También interesante
resultó el Tino Fandiño Restaurante en
cuyo bar probamos otro de los caldos de la zona y que también
se encuentra ubicado en un edificio antiguo a escasos veinte metros
de la plaza, en el se puede ver un horno probablemente de una panadería
y algunas otras piezas antiguas.
La plaza gira en torno a la Iglesia románica de Santiago
y en ella se encuentran algunos de los edificios mas importantes
y hermosos de la villa, como la Paneira, antiguo mercado de grano
y varios palacios. Las calles de Allariz llaman la atención
por sus suelos, de grandes losas de granito, material que se encuentra
por toda la zona en enormes bloques, ya sea utilizado en las edificaciones
o de forma natural en el campo.

Rincón de Allaríz.
Por unanimidad se decidió cenar en el Vilanova y así
lo hicimos degustando platos como una ensalada de algas y salmón
o un pulpo a la parrilla que estaba realmente exquisito. Los postres
igualmente buenos, castañas con chocolate o una crema de
Tiramisu y con los cafés por supuesto, los orujos de la zona,
igualmente ricos.
La vida nocturna de Allariz no parece muy animada o tal vez nosotros
no supimos encontrar los lugares de ambiente, pero nos tomamos una
copa en un agradable lugar muy cercano al Campo da Barreira, la
Sociedad Nacionalista, para seguir después en la discoteca
donde algunos del grupo movieron el esqueleto a base de bien hasta
que otros nos rebelamos y decidimos que ya era lo suficientemente
tarde como para emprender la retirada, que hicimos por un silencioso
pueblo hasta el río y alcanzar el hostal a la luz de algún
mechero.
El sábado amaneció gris aunque fue abriendo a lo largo
del día para gusto de los fotógrafos y a pesar de
no haber madrugado nos encontramos con la sorpresa de que los museos
del lugar se hallaban todos cerrados, por no hablar de las iglesias,
conventos, etc. etc. Del Convento de Santa Clara no pudimos ver
más que un muy pequeño museo donde se encuentra una
magnífica talla de marfil de la Virgen Abridera y algunas
otras piezas, como es de clausura nos fue imposible ver el claustro,
al parecer muy interesante. Lo mismo nos pasaría mas tarde
con la iglesia de Santiago de donde salió un cura deprisa
y corriendo tras celebrar un bautizo para, según nos dijo,
celebrar una boda en otra iglesia y darnos con la puerta en las
narices.
Del conjunto museístico de Allariz visitamos el Museo del
Juguete y el Muiño do Burato (de los Molinos), verdaderamente
bonito es el parque y el paseo fluvial denominado Paseo de Arnado
y con denominación de paisaje histórico artístico.
Interesante también la Torre Lombarda, antigua torre defensiva
de la muralla y posteriormente, fabrica de curtidos, actual Pousada
cuya parte de museo se puede visitar y apreciar, por ejemplo, la
profunda huella que en el suelo de piedra dejaron las caballerías
que hacían girar la gran rueda de granito.
Frente a la Torre Lombarda se encuentra el restaurante Porta da
Vila, lugar muy recomendable por su calidad, atención al
cliente y precio. Buenos vinos y mejores embutidos, pastel de verduras,
carne, pescado, etc. tan bien estuvo la comida que algunos tuvieron
que echar la siesta mientras la mayor parte del grupo optaba por
recorrer los lugares que nos quedaban sin investigar, encontrando
partes de la muralla en calles medio escondidas con rincones deliciosos.

Hórreo de Allariz.
Abandonamos Allariz para adentrarnos en la Ribeira Sacra. Una primera
parada nos llevó a Xunqueira de Ambía, donde intentamos
visitar la colegiata que se anuncia como uno de los mas interesantes
ejemplos del barroco conventual, pero para no variar, se encontraba
cerrada y sin posibilidad alguna de conseguir la llave pues al parecer
desde hace un mes y tras haberse producido algún robo la
iglesia ha optado por mantenerla cerrada así que nos conformamos
con contemplar el exterior y una portada románica en la que
un rostro asoma curioso por entre los arcos.
Seguimos camino hacía Baños de Molgas, ciudad de origen
romano con un Balneario en funcionamiento ubicado a la vera del
río. Del puente que sobre el Arnoia hicieron los romanos
poco queda, las partes inferiores del actual puente, que ha sido
restaurado no hace mucho por lo limpias que se encuentran
las piedras, de cualquier forma, el reflejo en el río de
los árboles que rodean el Balneario con la luz de la tarde
y la paz del lugar invitaban al descanso. Entre el puente y el Balneario
se halla una fuente del siglo XIX de la que brotan aguas ligeramente
sulfurosas y a una considerable temperatura que son canalizadas
hasta el lavadero adyacente; no está mal que en algunos lugares
las mujeres tuvieran, para variar, agua caliente para lavar, en
la inmensa mayoría de los pueblos esto se hacia en el río
y a una temperatura que distaba mucho de ser agradable. Aquí
no pudimos resistir la tentación y casi todos nos metimos
en el lavadero hasta que nuestros pies ya no soportaban mas la temperatura
comprobando después lo relajados que nos habían quedado,
fue una inyección de energía.

A remojo en el balneario.
Atravesamos Maceda para dirigirnos al que habría de ser nuestro
alojamiento en la noche del sábado, el Hostal Alto do Couso,
a 6 kilómetros del pueblo. Ya contábamos con que sería
un lugar modesto, pero al ver el exterior nos echamos a temblar
y a pesar del intento por subir la moral del grupo (diciéndoles
que el interior estaba mejor....) no hubo forma, aquello no tenia
remedio!!! El lugar es un edificio con no demasiados años
de antigüedad pero en el que no se ha pintado una pared ni
limpiado muchos de sus elementos desde su construcción, afortunadamente,
las sábanas y los sanitarios estaban limpios, así
que tras hacer un par de cambios de habitaciones y descansar unos
minutos salimos corriendo de allí para no volver hasta entrada
la noche.
La otra opción de alojamiento en Maceda es el hotel que se
encuentra ubicado en el Castillo y para allí nos fuimos en
plan masoquista para ver lo que no íbamos a tener ......
pero sí disfrutamos de unas vistas magníficas en la
terraza de la cafetería que se encuentra en la torre con
puesta de sol incluida.
La información que nos había proporcionado la oficina
de turismo de Maceda era que el pueblo es apropiado para cenar,
tomar una copa por la noche, etc. por su ambiente. Esto si que es
vender el producto! En Maceda no encontramos mas que un Restaurante
donde cenar, el único que al parecer hay en el pueblo, y
un tanto apartado, y que decir del ambiente!!! Salimos huyendo de
allí al comprobar las carreras de coches que se celebran
y tras estar a punto de ser atropellados por uno de ellos; menos
mal que cenar, cenamos bien, unos pimientos que dejan por dulces
a los famosos de Padrón y que picaban a rabiar y una ternera
gallega muy buena, entre otras cosas.
Tampoco nos vino nada mal la inexistencia de lugares donde tomar
una copa en Maceda, pues así nos recogimos temprano y el
domingo a las 8 de la mañana estábamos todos duchándonos
y listos para desayunar, sin que sirva de precedente........ la
primera parada fue en San Pedro de Rocas, un monasterio rupestre
en medio de un bosque. La iglesia del monasterio con gran numero
de enterramientos antropomórficos y altares y columnas tallados
en la roca es muy interesante, tanto como el bosque por el que estuvimos
haciendo un buen paseo disfrutando del silencio y el verdor, tupido
e impenetrable en algunos puntos donde la luz a duras penas consigue
entrar.

Iglesia rupestre de San Pedro de Rocas.
Al dejar San Pedro y ya en dirección al Sil, encontramos
San Estebo de Rivas de Sil, en Nogueira de Ramuin, un magnifico
monasterio en el que se encuentra ubicado actualmente un Parador
Nacional. El lugar impresiona por su magnitud, pero aquí
tampoco pudimos ver la iglesia que también cerraron tras
la celebración de la misa, esta visto que en este viaje la
Iglesia no estaba con nosotros! Por lo que nos conformamos con contemplar
los tres claustros del monasterio, a cada cual mas interesante y
tomarnos un café para reponer fuerzas después del
madrugón del día.
Nuestro siguiente objetivo era contemplar los famosos cañones
del Sil por lo que siguiendo la carretera que discurre sobre el
río hicimos varias paradas para recrearnos ante tan magnifico
lugar, entre ellas en los miradores de Vilouxe y Balcones de Madrid,
desde los que se ve, a una profundidad de hasta 500 metros, el río
por el que discurren los catamaranes que hacen el recorrido desde
Abeleda, con un día magnífico y un sol de justicia.

La cronista y otros viajeros de AVIMUN en el cañón
del Sil.
Estábamos advertidos de la dificultad de la carretera entre
Parada de Sil y Castro Caldelas por lo que dado lo avanzada de la
hora optamos por hacer ese tramo por el interior, bajando hasta
Vilariño Frio y de allí a Castro Caldelas y Abeleda,
con lo que aún tuvimos tiempo para tomar un vinito a nivel
del río en el embarcadero de los catamaranes, en la otra
ribera, ya provincia de Lugo. La comida en Casa Lelo estuvo bien,
pero sin más. Aunque hay que decir que el pulpo estaba bastante
bueno, el resto pasó sin pena ni gloria, y desde luego el
lugar es como mucho un merendero, por no entrar en detalle de los
servicios ofrecidos por el establecimiento.
Ultima parada turística en Castro Caldelas para visitar su
Castillo, muy bien conservado, grande e interesante, con un pequeño
museo etnográfico, un pozo enorme, y un suelo en el patio
que le valió un pequeño accidente a alguno, inconvenientes
de ir mirando a lo alto, cámara en ristre. Aprovechamos la
parada para dar rienda suelta a la parte fenicia que todos llevamos
dentro y comprar productos de la tierra, orujo, vino, bica, etc.

Patio de armas del castillo de Castro Caldelas donde se la pegó
el fotógrafo (las cámaras no sufrieron desperfectos)..
La vuelta, por Ponferrada y Villablino se hizo eterna, con varias
paradas por el cansancio acumulado que llevábamos y que hizo
que esta menda llegara a Oviedo en piloto automático
dejándose guiar por el coche precedente, mas allá
de las once de la noche.
Y como decía el otro, esto ha sido todooooooooooo, el próximo
viaje ¿a dónde lo hacemos?
Texto: Leonor
Fotos: Kike
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