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ASTURIAS-ESLOVENIA-CROACIA: AVENTURA MOTERA
(2ª PARTE)
Dejamos Eslovenia después de conocer prácticamente
todo el país, excepto la costa.
Nos pusimos en marcha esta vez con los "document" muy
a mano. Y constatando la famosa Ley de Murphy, no nos los pidieron
ni una sola vez....Sin palabras.
Por supuesto, volvimos a hacer la consabida foto de frontera con
ilusión y bastante más achicharrados que en la de
Eslovenia.

Frontera croata
El paisaje ya había cambiado desde hacía kilómetros
en la costa eslovena: Mediterráneo puro y duro, ¡adiós,
Heidi!.
Pretendíamos quedarnos de campamento base en Rovigno, pueblo
sabiamente recomendado por Juan Ramón; y allí nos
dirigimos por una carretera inacabable en la que percibimos el cambio
a un país mucho menos desarrollado. Olvidada ya la limpieza
imperante en Eslovenia y sus pueblos tan cuidados, nos adentramos
en acampadas a pie de carretera con puestos de fruta ambulantes,
campings con un aspecto más que dudoso, pueblos necesitados
de muchas capas de pintura....Vamos, otra historia.
Pero cuando atisbamos Rovigno, se nos alegró el alma. El
sitio prometía...y ¡vaya si era así!. La famosa
torre de Santa Eufemia se divisa a muchos kilómetros y quedamos
prendados de ella: es como la guinda de las tartas, ¡perfecto
el conjunto!. Eso sí, toda esta experiencia místico-artística
regada con 33º y una humedad sofocante, a las 2,30 de la tarde...sin
palabras de nuevo. El primer obstáculo a salvar fue que no
se permiten vehículos motorizados en todo el casco antiguo,
y teníamos claro que queríamos alojarnos en él
y prescindir de las motos para así callejearlo día
y noche. Dejarlas en un parking suponía quedarnos en la indigencia
muy pronto, pero afortunadamente íbamos en moto y algunos
privilegios tienen nuestras queridas dos ruedas: encontramos allí
mismo unos aparcamientos moteros, en plena calle, y nos aseguraron
que no tendríamos problemas de pillaje. No tuvimos ninguna
incidencia, la verdad, pero íbamos a echarles una ojeada
de vez en cuando, siempre con reticencia a dejarlas sin protección,
tan guapas, tan gemelas...¡Dios mío, cómo se
las quiere!.
Antes de ponernos a buscar alojamiento, decidimos llenar los depósitos
digestivos para cargar pilas. Comenzó nuestra relación
casi obsesiva con un restaurante italiano del puerto: "Graciano".
Comimos muy bien, en una terraza muy fresquita y nos cobraron poco
y aceptando euros, de ahí la obsesión (¿conocéis
el dicho de "mas vale bueno conocido"....?).
Localizamos un apartamento en una de las muchas agencias que existen
para tal fin al lado justo de donde dejamos las motos. Fuimos a
verlo con la dueña y, dado el cansancio, nos pareció
de maravilla. Así que nos dispusimos a instalarnos no sin
dificultad, pues la casa era auténtica, auténtica...Una
escalera prácticamente vertical en una callejuela imposible
de acceder ni siquiera con las motos. Poco a poco fuimos comprobando
que el precio pactado era excesivo. El baño era adecuado
sólo para contorsionistas; la ducha, sin cortina, nos fue
acercando a Venecia antes de tiempo; el lavabo, de casa de muñecas
(había que ejercitar literalmente la puntería para
enjuagarse la boca). Y ¡qué decir de la cocina!: el
fregadero no era apto más que para los enanos del circo de
los contorsionistas, ya que un doble techo justo encima impedía
estirar las vértebras a posición normal; pero bueno,
como ya salías de la ducha doblado, aprovechabas a lavar
los platos... La habitación con tres camas era lo mejor,
pero el enemigo estaba aún por descubrir...Y lo descubrieron
los chicos que, portándose como verdaderos caballeros, ocultaron
los cadáveres (cosa difícil, dado el tamaño)
de las "aragostas" (asquerosas cucarachas en el lenguaje
de la tierra) que cazaban mientras yo hacía contorsiones
en la ducha, ajena a todo. Con todo esto, al marchar, le dejamos
a nuestra casera una fosa común en el cenicero de la mesa
a modo de libro de reclamaciones. La casera, Vesna, también
tuvo su historia. Charlando con ella, una mujer muy guapa, nos dijo
que trabajaba en una discoteca sirviendo copas y nos animó
a ir una noche. Cuando preguntamos por aquél sitio, resultó
que no lo conocía nadie, y empezamos a pensar si la discoteca
no sería otra clase de local y a inventarnos historias muy
rocambolescas (viuda de la guerra reciente, con familia que sacar
adelante, buena percha, dinero fácil...). Total que ni una
cosa ni otra: la presunta viuda ¡tenía granjas de aragostas!
y el local existía tal como nos dijo. Nos pidió una
postal desde Barcelona y estuvimos tentados de mandarle un gusano
catalán disecado para la colección. Adiós,
Vesna, hasta nunca.
A última hora de la tarde ya, nos dimos nuestro primer paseo
por Rovigno. Sin discusión: 5 estrellas. Maravilloso y auténtico,
porque conserva el encanto de los pueblos vividos, y todo con un
aspecto decadente en el que pienso radica su magia: remozado ya
no será lo mismo. Las casas apiñadas en calles estrechísimas
adoquinadas, rincones preciosos por doquier...y el mar bañando
todo el conjunto, con unas puestas de sol que contemplamos boquiabiertos
casi todos los días...Una verdadera belleza. Palabra. Tomamos
una copa en un chiringuito fashion-hippy, con la camarera en sujetador
de encaje, por la que nos clavaron una fortuna, imagino que para
subvencionar los "uniformes". Pero eso sí, un sitio
inmejorable para contemplar el ocaso, y un día al año,
no hace daño.

Rovigno
Amanecimos con ímpetu marujil y nos dispusimos a hacer compra
para abastecer la despensa, después de cambiar algo en "kunas",
moneda croata, por si las moscas. De paso conocimos el mercado y
nos codeamos con la vecindad, que por cierto no tiene nada que ver
con sus vecinos eslovenos: éstos son absolutamente latinos.
En los puestos de pescado nos llevamos una sorpresa desagradable
al ver la cantidad de "pezqueñines" que llenaban
los mostradores, ¡indignante!: rapes tamaño bolsillo
y merluzas como parrochas... y con todo el morro. Nos volvimos sin
pescado en plan represalia.
Por la tarde nos fuimos de excursión al fiordo de Lim en
uno de los muchos barcos que ofertan excursiones en el muelle. Nos
decepcionó bastante porque desde el mar no se aprecia mucho;
es más bonito desde la carretera (ponemos en entredicho la
estrella que le concedía la guía turística
que manejamos). Pero la vista de Rovigno desde el barco merece el
viaje, sobre todo a la vuelta con la luz del atardecer, aunque hubiera
sido suficiente para eso la ruta de dos horas y no la que hicimos,
que resultó un poco pesada.

Rovigno desde el barco
El desembarco y estancia en la playa del fiordo resultó
decepcionante: todo sucísimo y abarrotado de chiringuitos
cutres, el agua poco clara y apetecible, y lleno de turistas vociferantes
que se bañaban con docenas de perros a tu costado...¡puajjjjjjjjjjjjjjjj!.
A la vuelta, parada programada en la "Cueva del pirata",
un montaje que daba vergüenza, por lo que optamos por un (ésta
vez sí), estupendo baño marino.
Por la noche y después de quitarnos la mugre del fiordo,
nos dimos un paseo nocturno y subimos hasta la iglesia de Santa
Eufemia en lo más alto del pueblo. Allí contemplamos
la torre, impactados por su belleza. El ambiente nocturno es estupendo:
las terrazas llenas, muchísima gente por la calle disfrutando
de la agradable temperatura y de los magníficos helados,
paseíllo continuo de pijos y pijas luciendo modelito, y mis
compañeros de viaje, todo hay que decirlo, con los ojos fuera
de las órbitas ante la afluencia masiva de minifaldas y cuerpos
danone.
Siguiente excursión: Pula, en el extremo de la península
de Istria, que es lo único que hemos conocido de Croacia
en este viaje. Ya estamos planeando para el próximo verano
recorrer el resto del país en autocaravana...¡a ver
si se nos logra!. Queda dicho.
Aparcamos las motos cerca del puerto y mochila en mano, con un calor
considerable como ya venía siendo habitual, nos fuimos a
conocer su renombrado anfiteatro. En dos palabras, que diría
Jesulín: im-presionante.

Anfiteatro de Pula
La ciudad no vale mucho: sucia, caótica y ruidosa. Pero
tiene monumentos que la hacen imprescindible. Uno de ellos es el
Templo de Roma y Augusto, una verdadera preciosidad. La plaza del
ayuntamiento donde se encuentra este último tiene un gran
encanto.

Templo de Roma y Augusto, en Pula
La tarde la reservamos para disfrutar de un buen baño, algo
más que apetecible con esos calores y fuimos haciendo acopio
de experiencias para el próximo viaje: imprescindible zapatos
de goma para las rocas y piedras (aquí no existe la arena),
y una buena esterilla.
Grupo divorciado por segunda vez. Fernando y yo, Porec. Carlos
prefirió callejear Rovigno de nuevo y hacer fotos desde un
búnker que localizamos en el acantilado.
Nos llevamos una sorpresa increíble con Porec: es el Rovigno
de élite, eso sí, sin la indescriptible estampa de
la torre de Santa Eufemia. Una auténtica acumulación
de casas-palacio de estilo veneciano, todas habitadas y con sus
tendalitos de lencerías. Un casco antiguo de quitar el hipo,
y sin posibilidad de recuperar la respiración cuando llegas
a la Basílica Eufrasiana...Literalmente, nos quedamos con
la boca abierta. Nos dio mucha pena no poder disfrutarlo más,
pero será uno de los objetivos para el próximo viaje,
eso seguro.
Por la tarde, ya juntos de nuevo, un último paseo por Rovigno.
El atardecer desde el muelle viendo cambiar las tonalidades de las
casas, del agua, del cielo...son recuerdos difíciles de olvidar.
¡Hasta siempre, Rovigno!

Rovigno al atardecer
Antes de dejar el apartamento, me descubrieron el secreto de las
cucarachas...¡Y luego dicen que no quedan caballeros!¡Gracias,
chicos!.
Después de un laborioso transporte de equipaje bajando aquella
escalera infernal y de haber dejado los cadáveres en el cenicero
a la dueña del cuchitril, emprendimos el camino de vuelta
a casa, con mucha ilusión, porque nos esperaba nada menos
que Venecia y el trayecto en ferry Génova - Barcelona.
Nos costó salir de Croacia lo indecible: no se gastan mucho
en carteles indicadores en las carreteras y dimos más vueltas
que una noria. El mapa, que llevábamos incrustado en los
dientes como es lógico, era insuficiente (aviso a navegantes...).
Pasamos la tira de fronteras sin pedirnos un solo papel, por supuesto
(¡!). Después de esta salida enrevesada, hicimos el
trayecto sin ninguna incidencia reseñable.
En cuanto pisamos suelo italiano, hay que decir que empezamos a
sentirnos muy a gusto: su afabilidad y su simpatía nos hizo
recordar la frase que hizo famosa el bicho de Spielberg: "Mi
casaaaaaaaaaaaaa....".
Pensábamos quedarnos hospedados cerca de Venecia, así
que empezamos la búsqueda por los pueblos cercanos. En un
bar pregunté por algún alojamiento "bueno, bonito,
barato" y no sólo me informaron, sino que llamó
el propio dueño del bar por teléfono a varios sitios
hasta que me localizó uno con plazas libres. No me corría
la sangre...Casi al borde de la lágrima del emigrante, quise
pagarle al menos las llamadas, y se negó. ¡Viva l'Italia!.
Dormimos en un hotelito en Dolo, a 12 kms. de Venecia, solución
perfecta para no sufrir los abusivos precios de allí en nuestra
ya maltrecha economía. El pueblo, muy guapo, con un canal
que llega hasta Venecia; y el hotel, fantástico y a un precio
muy razonable: Albergo alla Campana ( www.albergocampana.infair.com
) No puedo explicar el placer que sentimos al catar el baño:
nos resarcimos de tantas duchas "tensas", lanzando chorros
de agua contra la mampara, comprobando que es posible ducharse sin
hacer contorsionismo ni inundar el baño ni nada...¡Dios
mío, qué malo es ser pobre...!
Nos dejaron aparcar las motos en un patio interior, porque no pensábamos
usarlas al día siguiente: cogeríamos un cómodo
autobús con miles de paradas en todos los pueblos pero sin
luchar con el viento ni tragar mosquitos ni sudar como pollos...(realmente
entiendo porqué piensan que estamos chiflaos...¿o
no?).

Dolo
Nos concedimos una opípara cena de pasta (¡cómo
no!) en un bonito restaurante y probamos los mejores helados de
todo el viaje en una "gelatteria" que abría hasta
las 12 de la noche y que tenía un expositor con docenas y
docenas de sabores. Menos mal que nos quedábamos poco tiempo...¡qué
peligro!. Vimos un rato teatro al aire libre en la plaza del pueblo
y ¡a soñar con Venecia...!.
Dormí con sobresaltos por la emoción. Me hacía
verdadera ilusión conocer la mítica ciudad de los
canales y tengo que decir que no me defraudó lo más
mínimo. Fernando ya la conocía de un viaje de juventud
en el que se pateó toda Italia a bordo del también
mítico "dos caballos" y por ello nos hizo de cicerone,
y como siempre, de maravilla (aquí un reconocimiento a su
inestimable labor de documentación previa y de programación
de rutas y excursiones).
Después de media hora de autobús llegamos a la estación
del vaporetto y nos dirigimos ya por el Gran Canal hacia la Plaza
de San Marcos... He utilizado tantos epítetos que ya no sé
cuál escoger para describir la impresión que me produjo
Venecia. Creo que me quedo con éste: IMPRESCINDIBLE. Nadie
debería morirse sin conocerla. No olvidaré nunca la
sensación que me produjo el trayecto del vaporetto internándose
en aquella bellísima y mágica ciudad... Y nunca agradeceré
bastante a nuestro querido programador de viajes que pusiese semejante
broche de oro a éste.

Venezia, Gran Canal
Como es lógico, dadas las fechas, estaba absolutamente infestada
de turistas; pero callejeando como hicimos todo el día, encontramos
muchísimos rincones solitarios que inmortalizamos en unas
fotos tan bonitas que parecen cuadros. Pensé muchas veces
en los artistas...esa ciudad da para mil cuadros, mil novelas, dos
mil poemas, ¡ay, Venecia!.

Venezia

Venezia

Venezia
Sólo dimos un poco de descanso a nuestros pies para comer
una pizza en el patio de un restaurante muy agradable y nada caro
(¡!), eso sí, en un barrio muy alejado del centro.
El resto del día, a base de "gelatti" y granizados
para combatir el calor, pero sobre todo agua, mucha agua. No tuvimos
tiempo de entrar en la Basílica de San Marcos ya que las
colas eran kilométricas (hay que evitar viajar en agosto
si se puede, está claro...) ni en los muchos museos y palacios.
Realmente en un día solo se puede hacer un primer acercamiento
(¿o digo enamoramiento?) a esa bellísima ciudad.

Plaza de San Marcos
Llegamos al hotel muy cansados pero felices por la experiencia.
Dejamos nuestro acogedor hotel con morriña de gondolero
y nos dispusimos a llegar sobrados de tiempo a Génova para
no tentar la suerte naútica.
El viaje transcurrió sin incidencias salvo la caída
de Carlos en la gasolinera, víctima del sopor digestivo,
que no ajustó bien la pata de cabra y cayó hacia un
lado como un monigote de tiro de feria. Afortunadamente saltó
como una liebre y esquivó los 200 kilillos de la moto. Unas
ralladuras sin importancia y, eso sí, casi no podíamos
levantarla entre los tres; tuvo que echarnos una mano también
el gasolinero.
Los últimos 20 kilómetros, unas curvas guapísimas
pero muy peligrosas con pendiente prolongada y mucho, muchísimo,
tráfico.
Tan previsores fuimos que llegamos con más de dos horas de
adelanto al puerto. Los trámites que creíamos muy
engorrosos fueron increíblemente sencillos y rápidos
(¡internet funcionaaaaaaaaaa!).Viajamos con la compañía
Grandi Navi Veloci (www.gnv.it/ ). Con lo cual nos dispusimos a
esperar, sentados en el suelo a la sombra de un camión, el
momento de embarque. Allí conocimos a dos moteros navarros
muy majos que venían del Lago Como y a otro austríaco
que no hablaba ni papa de español y que iba a Salamanca a
aprenderlo (mucho iba a tener que poner los codos...).
Estuvimos de tertulia por los suelos hasta que aquél bicho
abrió la panza y empezó a engullir camiones, coches
y motos...¡es increíble lo que cabe dentro de esos
gigantes!.

Puerto de Génova
Subimos por fin al barco con la emoción de la novedad. Oskía
y yo subimos a pie con los chaquetas y cascos de los chicos, que
habían entrado a la bodega subidos en las motos. Nos empezó
a entrar la risa porque nos recordaba a la serie aquella de "Vacaciones
en el mar". No andábamos muy descaminadas ya que en
la entrada te agarraba un personaje vestido de payaso para hacerse
una foto contigo, y luego vendértela, por supuesto. Nosotras,
que estábamos achicharradas y con los brazos a punto de romperse
por la carga, le mandamos literalmente a paseo.
Una vez reunidos de nuevo, cada uno a localizar su camarote. Los
navarros, un camarote exterior en el que la mala suerte hizo coincidir
ventana y salvavidas, así que lo más que veían
era el fantasma de la tragedia...¡angelicos!.
El nuestro nos sorprendió agradablemente. A pesar de ser
interior (otra vez el maldito presupuesto) no agobiaba, porque era
de un color verde agua muy relajante y con un trampantojo pintado
en el frontal que hasta parecía aquello un palacio florentino.
Nos apañamos como pudimos en tan exiguo espacio, constatando
una vez más lo probada que está nuestra convivencia.
¡Los tres podemos ir ya al fin del mundo!.

Camarote "florentino"
El pobre Johann tenía "poltrona", es decir, asiento
tipo avión en una sala llena de gente y baño compartido
con 80 pasajeros más o menos (y nosotros nos quejamos...).
Cenamos todos juntos en el self-service (caro y malo) y después
bajamos a otear un espectáculo flamenco que anunciaban como
"Aires del sur" y que resultó un espanto que nos
hizo enrojecer de vergüenza patria. Los tres mosqueteros ya
solos nos internamos en la discoteca y comprobamos que la tercera
o más bien cuarta edad está imparable. Una excursión
de octogenarias coparon la pista y bailaron sin parar, y con muy
buen estilo por cierto, unas músicas muy extrañas
que ponía el pinchadiscos...¡ver para creer!.
Amanecimos a las 10 de la mañana, después de una
noche reparadora con aire acondicionado muy agradable y una mantita
que se nos antojó el mayor lujo. Desayuno frugal en la cafetería
y mañana dedicada a disfrutar de la cubierta. Disfrutar es
un decir porque hacía un viento de mil demonios y ganas de
tomar el sol no teníamos muchas, la verdad. .
Concluímos que el ferry está muy bien para ahorrarse
los 800 kms., pero nada más: un agobio de gente para todo
(larguísimas colas para comer, lucha por la tumbona...),
la piscina, un charco de ranas y la travesía acaba aburriendo.
Dormir en el camarote, una delicia eso sí. Y el transporte
de las motos, perfecto, aseguradas con cinchas y todo muy ordenado.
Nos las prometíamos muy felices comiendo prontito para disfrutar
de una maravillosa siesta antes del desembarco, cuando nos comunican
los muy..........que teníamos que desalojar los camarotes
con impedimenta incluída hora y media antes de llegar a Barcelona.
Así que tuvimos que ver la llegada a puerto con equipajes
y trajes de moto, cocidos como gambas...¡c'est la vie!. El
atraque de aquel gigante fue todo un espectáculo.

Cubierta del Ferry
El desembarco fue rápido y el calor que nos encontramos
en la abrasadora Barcelona inimaginable (38º con toda la humedad
del mundo a las 4 de la tarde...). Así que hicimos un intercambio
rápido de direcciones con nuestros nuevos amigos y cada uno
tiró para su destino, aunque Johann se vino con nosotros
para que le ayudáramos a salir de la ciudad. A pesar de nuestros
esfuerzos, al final le vimos equivocarse de entrada a la autopista....no
sé cómo llegaría.
Nosotros, después de varias equivocaciones, logramos poner
rumbo a Zaragoza en medio de un calor abrasador como ya dije, con
el sol frente a los ojos, y un viento huracanado que machacó
los brazos de los sufridos conductores. A 20 kms. de Zaragoza, nos
desviamos a un pueblo donde buscar alojamiento, pues estábamos
muy cansados y era prácticamente de noche. En Alagón,
con la ayuda inestimable de todos los pensionistas del pueblo reunidos
a la fresca, llegamos al Hotel Los Angeles, al más puro estilo
Norman Bates, el de Psicosis, vaya. El recepcionista se debió
saltar las clases de cortesía en el curso de hostelería,
pero el local resultó muy limpio y bien acondicionado. La
cena, con muchas ínfulas en la carta, resultó una
porquería que frustró nuestro ímpetu de reencuentro
culinario con el país materno. Lo anunciaban como "Cocina
con raíces"....¿será que cocinaban con
dicho extremo de las plantas?.
Desayunamos genial con un buffet digno de mejores sitios, para
hacer todos los kilómetros que pudiéramos y llegar
pronto a casa.
El tramo de ese día resultó una verdadera bendición:
29º máximo. Comprobamos que nos quejamos de vicio en
este país: independientemente de que el trazado en algunos
casos no sea el más adecuado (léase Bilbao - Asturias),
tenemos un gran nivel de carreteras de no pago. Lo dicho, criticamos
porque no comparamos lo suficiente.
Comimos cerca de Santander y tras un cafetito en Villaviciosa llegamos
al punto de partida, sanos y salvos, y con muchas cosas en el equipaje
vital: tantos recuerdos, tantas cosas bonitas, tantas anécdotas
y por encima de todo, nuestra una vez más probada amistad.
¡HASTA LA PRÓXIMA!

CONSEJOS PRÁCTICOS
Cobertura sanitaria
Desde el 1 de junio de este año los formularios de estancia
temporal, fundamentalmente E-111 y E-128, han sido sustituidos por
la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE).Esta tarjeta es individual y
certifica el derecho de su titular a recibir las prestaciones sanitarias
que sean necesarias desde un punto de vista médico, durante
una estancia temporal en cualquiera de los países integrantes
de la Unión Europea, del Espacio Económico Europeo
y Suiza, teniendo en cuenta la naturaleza de las prestaciones y
la duración prevista de la estancia. El período de
validez es de un año. Se solicita en cualquiera de los Centros
de Atención e Información de la Seguridad Social (CAISS)
del Instituto Nacional de la Seguridad Social, donde es emitida
en el acto, previa identificación personal. Si se trata de
familiares a cargo del titular deberá presentar además
el modelo P-1, donde constan dichos familiares.
Croacia no es aún de la Comunidad: en caso de "avería",
arrastrarse hasta la frontera más cercana y pedir auxilio.
Dinero y cambio de moneda
Siempre el mismo dilema: llevar dinero en efectivo, tarjeta, cambiar
divisas aquí o allí...Para gustos, hay colores, desde
luego. Nuestra experiencia es que, aparte de la tarjeta de crédito
y algo de dinero en efectivo, son muy útiles los travel-cheques.
A pesar de las comisiones, es la forma más segura de viajar
con dinero. Hemos visto en este viaje cómo se tragaba y no
devolvía un cajero croata la tarjeta de un sufrido turista,
en día festivo, sin posibilidad más que de acampar
al lado hasta que les diera por volver a los del banco. Al cambiar
los travel, cobran la misma comisión por una cantidad pequeña
que por una grande, así que es bueno calcular las necesidades
y los riesgos de hurto en cada momento pero sin quedarse corto.
También difieren las comisiones en cada entidad bancaria:
vea, compare y elija...sin cortarse, que ellos tampoco lo hacen.
En Eslovenia tuvimos que cambiar algo a "sits" porque
no siempre aceptaban euros, pero esto va a durar poco. Queda muy
poco para la eurocolonización, como sabéis.
En Croacia, a pesar de no formar parte de la Unión, los aceptan
prácticamente en todas partes. E incluso cambian en los propios
comercios, a un índice MEJOR O IGUAL QUE LOS BANCOS...así
que sin problema. Además hay un montón de oficinas
de cambio por todas partes, que lo hacen más ventajosamente
que las entidades financieras. No así en las fronteras: ¡cuidadooooooooo!.
Direcciones de internet
Eslovenia
http://www.slovenia-tourism.si
Portal general
http://www.matkurja.com
Información general
http://www.ljubljana-tourism.si
Visitando la capital.
http://www.logarska-dolina.si/800/index.html
Parque Nacional Logarsca Dolina
http://www.bled.si
La perla de los Alpes: el Lago Bled
http://www.portoroz.si
Excelentes playas en este rincón del Mediterráneo
http://www.maribor-tourism.si
Enlace al sitio de la ciudad de Maribor
http://www.burger.si
Visita virtual: imágenes panorámicas de 360º.
Página muy bonita.
http://www.adria.si
Línea aérea eslovena con base en Ljubjana
http://www.gov.si/mzz
Ministerio de Asuntos Exteriores República de Eslovenia
http://www.bohinj.si
Sobre el Lago Bohinj
Croacia
Información general
http://www.croatia.hr
http://www.croatia-travel.org
http://www.crotraveler.com
http://www.croatiainfo.net
http://www.adriatic.hr
Regiones
http://www.ixtra.com
http://www.dalmacija.net
http://www.dalmatianet.com
http://www.zagreb-touristinfo.hr
http://www.kvarner.hr
http://www.dubrovnik.hr
http://www.split.info
http://www.korcula.net
http://www.rivijera-opatija.com
Parques nacionales
http://www.kornati.hr
http://www.np-brijuni.hr
http://www.np-mljet.hr
http://www.np-plitvicka-jezera.hr
Transportes (Avión)
http://www.croatiaairlines.hr
http://www.zagreb-airport.hr
http://www.split-airport.hr
http://www.airport-dubrovnik.hr
Transportes (Barcos)
http://www.judrolinija.hr
http://www.sem-marina.hr
http://www.rapska-plovidba.hr
Transportes (Trenes)
http://www.hznet.hr
Agencias turísticas y hoteles
http://www.adriatica.net
http://www.atlas-croatia.com
http://www.elite.hr
http://www.kompas.hr
http://www.katarina-line.hr
http://www.hotelscroatia.com
http://www.babinkuk.com
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