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POLONIA


Por Enrique Quirós

Galería temporal fotográfica con muchas fotos y a mejor calidad de imagen (será reemplazada por otra en unas semanas)

Desde hacía tiempo tenía ganas de conocer Polonia, uno de los poquísimos países de Europa que me faltaba por visitar, y además quería hacerlo en invierno para experimentar unas condiciones climáticas que esperaba fueran de nieve y frío intenso, así que aprovechando una oferta de Ryanair me allí con otros tres amigos y miembros de AVIMUN del 13 al 20 de enero de 2007.

Wroclaw. Iglesia de la Santa Cruz y Catedral.
Wroclaw. Iglesia de la Santa Cruz y Catedral.

El vuelo salía de Valladolid, aeropuerto llamado "Villanubla", el que avisa no es traidor, y a nuestra llegada nos encontramos con la relativa sorpresa, pues desde León era todo niebla espesa en la carretera, de que todos los vuelos de la mañana habían sido cancelados a causa de la niebla, así que casi dábamos por perdido el vuelo, salvo las chicas que siempre confiaron en que saldría, y esperamos acontecimientos. A la hora prevista se abrió el mostrador de facturación y el avión salió con toda puntualidad. ¡Qué suerte!

Íbamos vía a Londres (Stansatead) arriesgándonos a algo que la propia compañía recomienda no hacer: enlazar dos vuelos de la propia compañía. Teníamos tres horas entre nuestra llegada, puntual, a Londres y la salida de nuestro siguiente vuelo a Wroclaw (Polonia) y fue más que suficiente a pesar de los rigidísimos controles británicos de seguridad. Aviso para viajeros: vueles con quien vueles sólo se puede pasar UN bulto de mano, y eso quiere decir exactamente eso, nada de bolso de señora y trolley de cabina, por ejemplo, todo tiene que caber en el único bulto, que debe cumplir además con rigor las medidas máximas permitidas (a uno de nosotros, por ejemplo, le hicieron meter su bolsa, que cumplía justo las normas, en el receptáculo que tienen a tal efecto) y a la entrada del control de seguridad había básculas para controlar de nuevo el peso en caso de que pensaran que llevabas de más.

A nuestra llegada a Polonia, 21.30 hora local (la misma que en España y una más que en Londres) el banco para cambio de divisas estaba cerrado (cierran a las 20.00 decía el cartel), pero afortunadamente, y en previsión de esa situación, habíamos concertado nuestro traslado al hotel con el mismo, así que allí estaban esperándonos el conductor y el recepcionista con lo que en menos de una hora estábamos ya alojados en el hotel, que decidió participar en el programa AVIMUN de mejores precios garantizados y que recomendamos sin dudarlo tanto por la relación calidad/precio como por la eficiencia de su personal y la excelente ubicación que nos permitió ir a pie a todas partes, salvo a la estación de tren, igualmente próxima, a nuestra partida por mera comodidad y dado lo razonable de los precios.

Panorama del Rynek de Wroclaw.
Panorama del Rynek de Wroclaw.

La ciudad de Wroclaw está muy bien conservada y cuenta con multitud de atractivos para la visita. Su impresionante plaza del mercado, o Rynek en polaco, la catedral y numerosas iglesias entre los elementos arquitectónicos, y una buena cantidad de cafés, restaurantes y lugares de diversión propiciados tanto por el turismo, inexistente en la práctica en esta época del año, como sobre todo, por su ambiente universitario. El río Odra, que atraviesa la ciudad le da un encanto especial añadido.

 

Vídeo de fuegos artificiales en la plaza del mercado (Rynek) de Wroclaw.

Por tratarse de una ciudad llana se pasea fácil y cómodamente y todo lo interesante es fácilmente accesible a pie, siempre que el alojamiento lo tengas, como era nuestro caso, en un lugar cercano al Rynek.

Patinando sobre hielo en el Rynek de Wroclaw.
Patinando sobre hielo en el Rynek de Wroclaw.

Si cuando compramos los billetes, a mediados de noviembre, esperábamos nieve y frío, antes de nuestra salida los pronósticos del tiempo eran bastante distintos, y en todo el país no había una gota de nieve y durante nuestra estancia las temperaturas no bajaron más allá de 4 bajo cero y el cielo estuvo azul la mayor parte del tiempo y con un agradable sol invernal. Esto del cambio climático va en serio. No es normal que haya hasta margaritas en los jardines de Polonia en enero.

De Wroclaw nos fuimos en tren directo a Cracovia, atravesando zonas campesinas, industriales y mineras. Tren limpio, cómodo, puntualísimo, como todo en el país, y con buena calefacción, al menos en primera clase, que elegimos por lo económico del precio (61,50 zlotis por persona, unos 15,86 euros por cuatro horas de trayecto). Revisiones frecuentes de billetes y paradas breves en las estaciones intermedias. Comemos en el tren algunas cosas que adquirimos en la misma estación (fruta, pasteles, etc.).

A la llegada a Cracovia vamos en taxi hasta el hotel, por las maletas sobre todo, ya que estaba también muy bien ubicado cerca de la estación y del centro.

En Cracovia, ciudad más grande que Wroclaw, pero muy similar, nuevamente la plaza del mercado o Rynek que es el centro neurálgico de la ciudad y todo muy al alcance del paseo.

Mercado de Paños en el Rynek de Cracovia.
Mercado de Paños en el Rynek de Cracovia.

Visitamos todos los lugares de interés, numerosas iglesias, siempre con gente orando, muchos jóvenes incluidos, lo que nos lleva a pensar que debe ser el país más católico del mundo en la actualidad, la catedral, el castillo, el barrio judío, con sus sinagogas, uno de los cementerios judíos más grandes y antiguos de Europa, algunos museos, especialmente recomendable el etnográfico para quienes gusten de la cultura popular. Todo inmaculadamente limpio, nada de confundir el tipismo con la guarrería como en tantos otros sitios que no han visto un paño de limpieza pasar por las piezas expuestas desde su fundación.

Cracovia. Catedral y entrada a Castillo Wawel.
Cracovia. Catedral y entrada a Castillo Wawel.

El río Vístula sirve como en Wroclaw el Odra, para añadir encanto a la ciudad. Igual que Wroclaw también el pasear es una delicia y la orientación muy fácil.

 
Reloj del Collegium Maius de Cracovia.

La animación es aún mayor en Cracovia, que cuenta también con una prestigiosa universidad, cuyo Collegium Maius es digno de visita, en la que estudió, entre otros, Copérnico.

Basílica de Santa María. Cracovia.
Basílica de Santa María. Cracovia.

La ciudad cuenta también con numerosísimos restaurantes, cafés y pastelerías. La oferta gastronómica es variadísima, y así nosotros, además de comida polaca (pierogi, una especie de ravioli grandes con rellenos diversos, cerdo en distintas preparaciones y salchichas de varios tipos) aprovechamos la ocasión para comer en restaurantes indios, mejicanos, georgianos, vegetarianos e italianos. Todos ellos muy agradablemente decorados y con comida, siempre abundante en las raciones, y cerveza, en vasos de medio litro, a precios muy asequibles. Una comida a la carta con cerveza incluida nos solía salir por no más de 9,00 euros por persona en restaurantes excelentes. Eso sí, los cafés y los postres nos parecieron muy caros para el ingreso medio local (de 796,00 euros por persona en 2006, frente a los 1.538,00 euros de los españoles para el mismo año, casi el doble pues).

Pierogi
Pierogi

Los precios en general nos parecieron caros para el nivel de sueldos y parece que hay muchas diferencias ya entre grupos sociales que tienen acceso a artículos de lujo de las conocidas marcas internacionales, y la mayoría de la población que de contentarse con mirar. Las cosas están más o menos como en España, salvo la comida en los restaurantes y el transporte público que son más baratos, y algunas otras algo más caras incluso.

Panorama del Rynek e Cracovia.
Panorama del Rynek e Cracovia.

También hicimos una visita dura pero que pensamos que no podíamos dejar de hacer al campo de exterminio de Auschwitz, o de Oswiecim en polaco. Hasta allí fuimos en autobús local atravesando pueblos con edificaciones grandes y de buen aspecto y rodeados de campesinas que iban o venían de comprar y vender en algún mercado local. Parece que en los pueblos hay aún grandes diferencias con las ciudades y se ve escaso o nulo comercio y otros servicios, sólo casas, instalaciones agrícolas e industriales. Los restos del antiguo régimen, para bien o para mal, son más evidentes en estas pequeñas poblaciones.

Auschwitz
Auschwitz

El antiguo campo de exterminio, en el que además de judíos fueron encerrados y asesinados miles de gitanos, polacos, rusos y hasta españoles, es hoy un museo en el que se han reconstruido las condiciones de "vida" de las distintas épocas por las que atravesó el campo. El horror salta por todos los lados. La crueldad sistemática y perfectamente organizada queda expuesta sin alardes innecesarios pero de forma clara e inequívoca.

 
Vídeo del campo de concentración de Auschwitz

La tarde anterior a nuestra marcha nos sorprende con un poco de lluvia, que arreciaría más tarde y con un fuerte viento que duró toda la noche, y que más tarde nos enteraríamos que fue el conocido como temporal Kirill y que causó varias docenas de muertos en distintos países de Europa. Afortunadamente de nuevo por la mañana había cesado y pudimos despegar sin novedad rumbo a Santander vía Londres nuevamente, donde tendríamos ocasión hasta de tomar un poco el sol mientras comíamos unos bocadillos al aire libre en pleno enero.


 

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