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Ficha de viaje AVIMUN: ISLAS
FIYI
Cuando ir
El buen clima que se disfruta en el archipiélago hace que
se pueda visitar en cualquier momento, aunque la presencia ocasional
de huracanes y ciertos efectos de las mareas hacen que la época
más aconsejable para la visita sea de junio a octubre.
Como ir
El transporte es el capítulo que más recursos consumirá
el viajero independiente de presupuesto ajustado, pues no hay vuelos
baratos. Lo que suele ser más recomendable es viajar desde
Londres con Air New Zealand (buen servicio a bordo con champagne
para desayunar gratis en clase turista) vía Los Angeles.
También puede ser posible ir desde Australia o desde algunos
puntos de Asia si se encuentran ofertas más interesantes.
Ten en cuenta que vas a las auténticas antípodas y
es probablemente el mayor recorrido de avión que puedas hacer
casi seguido. También puedes ir con algún paquete
turístico pero entonces te costará carísimo
y además no te enterarás de nada y para ir a una playa
de una isla semidesierta no hace falta dar la vuelta al mundo, las
hay igual o más bonitas y baratas en montones de sitios.
Precios
Salvando el precio del billete de avión, que puede suponer
más de 1.300,00 euros, se puede vivir con modestia pero con
suficiente comodidad por poco dinero. Un alojamiento modesto en
una habitación compartida puede rondar los 8 euros y una
habitación en un hotel sencillo los 20 euros. La comida en
los restaurantes más homologables es algo más barata
que en España y en los restaurantes modestos mucho más
barata. El transporte público es muy asequible y te lleva
a todas partes. Si vas en plan de lujo están allí
algunos de los sitios más exclusivos, y caros, del mundo,
como, por ejemplo, un hotel para quince personas en una isla privada
que vale unos 1.500 euros la noche.
Sitios de interés
Un archipiélago con miles de islas, la mayoría desiertas
pues sólo 106 están habitadas, ofrece la posibilidad
de "desaparecer" del mundo y relajarse en la más
absoluta tranquilidad, pero sobre todo el acercamiento a las culturas
de los habitantes de las islas es lo que el viajero sensible apreciará
más, ya que palmeras y playas las hay más a mano.
La isla principal de Viti Levu y la pequeña pero muy recomendable
isla próxima de Ovalau, en la que está la que fuera
primera capital del país y que se parece a un pueblo del
oeste americano con sus casas tradicionales de madera, son, junto
con el grupo de islas de las Mamanucas, al norte de Viti Levu, los
principales lugares de interés. Nadi, que es la ciudad del
aeropuerto internacional, es un lugar de poco interés salvo
para el turista más convencional, Lautoka es una ciudad próxima,
la segunda del país, que puede servir de base para explorar
todo el norte, se recomienda la visita de Abaca, con el último
bosque húmedo virgen del país y cuatro cascadas. Tampoco
debes dejar de visitar la pequeña aldea de Navala, que es
la última enteramente constituida por las cabañas
tradicionales fijianas, llamadas "bures", de toda la isla
de Viti Levu, allí podrás alojarte en una de ellas
con una familia local y conocer de primera mano lo que queda de
la cultura tradicional fijiana viva. La capital actual, Suva, al
sur, servirá de base para explorar el sur y pasar a Ovalau,
la antigua capital del país, en donde recomendamos encarecidamente
pasar al menos una noche en el poblado de Devokula para conocer
en vivo las tradiciones más ancestrales de la cultura fijiana.
Cosas de especial utilidad
Conviene que sepas que el país ha sufrido dos golpes de estado
y que hay ciertos problemas producto del antiguo colonialismo británico
que trajo a las islas en régimen de semiesclavitud a miles
de hindúes que forman ahora aproximadamente la mitad de la
población del archipiélago y que son quienes mayoritariamente
trabajan la tierra y se ocupan de la actividad comercial y que se
encuentran en conflicto con los nativos melanesios fijianos, que
son los propietarios colectivos de toda la tierra y vivían
fundamentalmente de su arrendamiento por largos periodos que ahora
van caducando y en muchos casos no desean renovar para dedicarse
ellos mismos a su explotación. El conflicto, y los posibles
enfrentamientos aislados que puedan producirse entre miembros de
las dos comunidades no afectan generalmente al viajero, así
que no es motivo para no visitar el por demás pacífico
país.
La presencia de tan importante comunidad hindú desde hace
unos doscientos años te permite acercarte a la cultura de
la India, y del actual Pakistán, sin las pegas clásicas
de la miseria extrema de aquellos países. En un viaje puedes
conocer dos culturas, pues salvo las obras de arte, obviamente,
las tradiciones y modo de vida de la India se mantienen prácticamente
igual que allí, con sus fiestas, sus templos, sus tiendas,
sus restaurantes, etc.
Como el país vive en buena medida del cultivo de caña
de azúcar tendrás la posibilidad de degustar uno de
los rones más deliciosos que se producen en el mundo y absolutamente
desconocido, para nuestra desgracia, fuera de allí.
Aunque es un país de los llamados en vías de desarrollo
no verás miseria ni pobreza extrema y puedes encontrar en
los principales núcleos de población toda clase de
servicios, entre ellos los médicos y farmacéuticos,
y mercancías y no es necesario adoptar ninguna precaución
sanitaria especial. El nivel de higiene general es más que
aceptable y no tendrás problemas para comer o beber.
Prepárate para:
Saludar a cada persona con la que te cruces en el camino en las
pequeñas poblaciones e incluso muchas veces en las grandes
ciudades con el saludo tradicional que las dos partes se cruzan:
"Bula". Los fijianos son extraordinariamente cordiales
y acogedores y se acercarán constantemente a ti simplemente
para charlar un ratito, no querrán venderte nada ni timarte,
así que no te preocupes cuando se te acerquen, aunque obviamente
en todas partes hay algunos listillos, pero allí son más
bien ingenuos y se les ve venir.
La población local parece muy preocupada
por la seguridad en los núcleos urbanos mayores, y verás
rejas y alarmas por todas partes, pero parece que eso tiene más
que ver con intentos políticos de manipular mediante el miedo
a la población para azuzar el enfrentamiento entre las comunidades
fijiana e india.
Probar el "kava" que es una bebida tradicional levemente
narcótica, pero legal, que se consume en muchos otros lugares
de polinesia y melanesia con distintos nombres. Se hace mezclando
agua con la raíz de una planta y tradicionalmente implica
toda una ceremonia especial, a la que quizás tengas oportunidad
de asistir en algún pequeño poblado.
Encontrarte con multitud de templos de las religiones
más inimaginables, todos ellos muy concurridos, y en los
que serás bien recibido en la mayoría, salvo en mezquitas
musulmanas, a poco que te intereses.
Sentirte a tus anchas si eres aficionado a la fotografía
pues a los fijianos y a muchos indios, les encantan las fotos y
hasta te pedirán que les retrates en muchas ocasiones.
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